Valentina Palacio presentó Tribu, su primer álbum, en Cultura Zip
La artista lanzó un trabajo que demandó un año de producción integral y que consolida su crecimiento profesional.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/valentina_palacio.webp)
El pasado sábado 11 marcó un hito en la carrera de Valentina Palacio con el estreno de su primer álbum de larga duración. Tras haber transitado la experiencia de un EP de cinco canciones, la intérprete se enfrentó al desafío de construir una obra de mayor aliento, un proceso que implicó una maduración musical. La expectativa generada en torno a este lanzamiento superó las experiencias previas de la artista, quien manifestó la sorpresa de encontrar una audiencia aguardando sus nuevas composiciones.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn relación a la recepción de este nuevo material, la cantante destacó la conexión lograda con sus oyentes antes incluso de que el disco estuviera disponible en las plataformas. "Me pasó por primera vez que haya gente esperando el álbum", confesó la protagonista, subrayando que esa presión positiva de personas desconocidas que ya la tienen en sus listas de reproducción transformó la vivencia de este estreno en algo inédito.
El proceso de producción de Tribu se extendió por aproximadamente un año, sin contar el tiempo previo dedicado a la composición de las piezas. La obra se compone de 12 tracks, que incluyen 11 canciones originales y una introducción que remite a un canto tribal, estableciendo desde el inicio el tono conceptual del disco.
En este camino, la figura de Enzo Tassara resultó fundamental. El músico, quien además es pareja de la artista, asumió un rol protagónico en la producción y el armado técnico del álbum. La colaboración entre ambos estuvo marcada por una dinámica de confianza extrema que, según relata la propia Valentina Palacio, requirió de un aprendizaje constante en el diálogo profesional.
La labor de Tassara fue calificada por la cantante como meticulosa y comprometida. "Fue un proceso re sarpado porque también aprendimos un montón a dialogar laburando juntos", explicó la artista, quien valoró la capacidad de su compañero para involucrarse de manera incondicional en una obra ajena hasta hacerla propia.
Identidad visual y colaboraciones técnicas
El desarrollo de Tribu también contó con el aporte de otros profesionales del sector. La mezcla y el máster estuvieron a cargo de Franco Mascotti, cuya intervención fue clave para alcanzar el estándar de calidad buscado.
En el plano visual, el disco se complementa con una propuesta audiovisual disponible en YouTube que se extiende por casi 40 minutos. Ante la imposibilidad económica de realizar videoclips individuales para cada tema, el equipo apeló a la creatividad.
A partir del material crudo y los descartes de los videos de las canciones "A Marte de Rey" y "Matre", filmados por Albertina Díaz, el propio Enzo Tassara se encargó de la edición de bucles y fragmentos visuales para acompañar el resto del álbum. Este enfoque autodidacta y colaborativo permitió dotar a la obra de una unidad estética que refuerza el concepto de la "tribu" que atraviesa todo el disco.
Un concepto de sanación y raíces genealógicas
Desde lo lírico y conceptual, el álbum se sumerge en aguas profundas. Una de las canciones más significativas, titulada "Bajo el árbol", nace de una reflexión sobre la historia genealógica de la artista. Influenciada por la labor de su madre en terapias transgeneracionales, Valentina Palacio compuso este tema como una herramienta de sanación y liberación.
A pesar de que el lanzamiento oficial fue el día 11, la presentación en vivo debió postergarse debido a la complejidad que requiere el montaje de un espectáculo a la altura de este material. No obstante, el horizonte de la artista ya está puesto en una presentación de gran escala.
Los planes futuros incluyen gestiones para llevar Tribu a un teatro local. La visión de la cantante para este evento trasciende lo estrictamente musical: busca integrar un cuerpo de danza y elementos escénicos que terminen de redondear el concepto de comunidad y pertenencia que da nombre a su primer álbum de estudio.
Con este trabajo bajo el brazo, Valentina Palacio inicia una nueva etapa en su carrera, marcada por la madurez profesional y la honestidad artística.