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Vivir con constante hedor, la crítica situación que atraviesan vecinos de La Movediza

El nauseabundo olor que desprende la Planta Depuradora Oeste, ubicada sobre la calle Chapeaurouge a metros de la Ruta Provincial 30, denota una falta de inversión y despierta el malestar de los vecinos de la zona, que decidieron autoconvocarse para ejercer presión en conjunto y solucionar cuanto antes el tema.

Vecinos autoconvocados debaten acerca de las acciones a llevar a cabo

El Eco

Si bien hace apenas unas semanas la Dirección de Obras Sanitarias de Municipio anunció que realizaría una serie de intervenciones y obras de mejoramiento en el lugar, que incluían la generación de una cortina forestal en el predio y diferentes medidas y acciones internas a fin de optimizar el funcionamiento y eficiencia de la planta, la realidad es que no se han hecho cambios significantes y la pestilencia aún persiste.

Por tal motivo, vecinos de la zona decidieron autoconvocarse para ejercer presión y reclamar por un tratamiento efectivo de los efluentes y una solución inmediata para evitar tener que vivir en esa situación, ya que incluso afecta su salud.

Tras reunirse entre ellos y debatir acerca de las medidas y las acciones para llevar a cabo, se juntaron con personal de la empresa a fin de trasladarle sus inquietudes. Sin embargo, pese a que les prometieron soluciones, aún no hay mayores avances.

En diálogo con El Eco de Tandil, los vecinos Eduardo Hall, Eugenio Rodríguez, la doctora Vanesa Gregorini y el licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental Diego Crededio, expresaron sus reclamos.

Desde un primer momento, remarcaron que la intención de ellos no es confrontar ni generar conflictos sino que lo que buscan es visibilizar el problema que les impide llevar una vida normal y sana.

Vivir con constante olor

La Planta Depuradora se encuentra en la calle Chapeaurouge a metros de la Ruta Provincial 30

El fétido olor se puede sentir a cuadras del lugar donde se encuentra la planta e, incluso, los vecinos aseguran que durante el verano las ráfagas de viento lo han esparcido hacia barrios aledaños.

Y la realidad es que nadie quiere vivir así ni mucho menos pretende acostumbrarse a ello. Es por ello que decidieron autoconvocarse y comenzar a ejercer presión de ese modo: “Estamos haciendo las tratativas, porque la gravedad por la contaminación es realmente muy seria. Hay chicos que están enfermos; la gente se quiere ir”, exclamaron. Agregaron que ni siquiera pueden colgar la ropa para secar en los patios ya que se impregna en ella el hedor.

La pestilencia, según expresaron, se sintió durante todo este 2019 y “cada vez es peor”. Empero, si la planta funcionara de forma ideal, debería sentirse solo en algunas fechas particulares –dos o tres veces al año-, cuando realizan el movimiento de suelo.

“Excepcional es el día que no se siente. Este año es insoportable y estamos seguros de que en el verano va a ser peor. Además el efecto contaminante es terrible; es un serio problema ambiental”, indicaron.

La situación insalubre por la que atraviesan ha generado, y aún lo hace, serios complicaciones y un gran disgusto para quienes construyeron allí sus viviendas: “Trabajás toda una vida para tener una casa y no la podés disfrutar. Los muchachos del vivero tienen a la nena enferma, se quieren ir. De hecho, por el olor, algunos clientes les preguntaron si tenían chanchos”, manifestaron.

En ese sentido, remarcaron que “te destruye la zona” y se preguntaron, en caso de que alguien se quisiera ir, a dónde lo haría.

La contaminación ambiental desespera a los habitantes de La Movediza, Cerro Leones y otros barrios cercanos, la zona que actualmente abarca la planta, que claman por medidas urgentes y por el aceleramiento de los plazos, puesto que les dijeron que las obras dependían del presupuesto del 2020.

“Es una situación insalubre que es producto de haber prometido cosas y no haberlas cumplido”, resumieron y aseveraron: “La planta se tiene que ir de acá”.

Los vecinos se están reuniendo periódicamente para dialogar respecto a este tema y planean continuar haciéndolo en un futuro hasta que se resuelva. De todas maneras, reconocieron que no tienen comunicación directa con los representantes de la depuradora y lamentaron que se enteraron de las mejoras que se anunciaron mediante la nota que se publicó días atrás en este medio.

“Nosotros somos los que sufrimos esto y no nos queremos acostumbrar a vivir así. Porque ¿qué va a pasar más adelante? ¿Vamos a tener que andar con máscaras? ¿Vamos a tener que traer ventiladores para contrarrestar el viento y que no se esparza el olor?”, cuestionaron.

Obras de mejoramiento

El 9 de octubre se anunció una iniciativa que formaba parte de un programa de mejoramiento de procesos y que procuraba hacer más eficiente a la planta. Desde la Dirección General de Obras Sanitarias de Municipio habían manifestado que “el proyecto es un paso necesario teniendo en cuenta el aumento de caudal que ingresa a la planta, provocado por el crecimiento de la red en toda la zona y la mayor cantidad de conexiones domiciliarias”.

Entre las obras a realizar se encontraba un íntegro trabajo de limpieza y la plantación de una barrera forestal. No obstante, si uno se acerca al lugar puede advertir basura en las piletas y, si bien es cierto que se colocaron árboles en el perímetro, lo cierto es que son muy pequeños y que podrán cumplir la función recién en, por lo menos, 15 años. “Es una tomada de pelos lo que hicieron”, declararon indignados los habitantes del barrio.

Destacando siempre que “el espíritu es mejorar y poder habitar la zona”, los vecinos reclamaron soluciones rápidas y el cumplimiento de las promesas, ya que les dieron la palabra de que para febrero de 2020 habrían mejoras y que hasta entonces implementarían un baipás y pondrían una cinta plástica: “Te dicen lo que van a hacer pero no te dicen cuándo. Y la cinta tampoco es una solución, porque el viento pasaría por encima. Entonces queremos que no solo anuncien las medidas, sino que anuncien también los plazos”.

Respecto a los barros, los cuales según informó el licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental Diego Crededio deberían removerse cada 15 o 20 días, se advierte que están estancados allí desde hace algunos meses ya que se pueden observar plantas secas de más de un metro.

Desde Obras Sanitarias señalaron que no pueden removerlo debido a que la lluvia lo imposibilita ya que “está todo húmedo”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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