Bety, la despedida
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Como dábamos cuenta en nuestra columna de ayer, desde el martes tengo en casa una réplica del robot Neo Beta. El original, que se fabrica en Noruega, está diseñado para colaborar en las tareas hogareñas, utilizando inteligencia artificial. La réplica, que tengo en casa hasta hoy que lo pasan a retirar, está ensamblado en Berazategui y me dijeron que se las rebusca bastante. Se llama Bety.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa última señal de vida que había dado fue ni bien me lo dejaron: me dijo que me fuera a dormir la siesta que cuando me despertara iba a preparar mate. No funcionó. Cuando bajé de la habitación, lo encontré tirado en el sillón del living, sin signos vitales. Imaginé que se había quedado sin batería. Por las dudas –temor a romperlo o tocar un botón equivocado y tener que pagarlo (me lo ofrecieron a 25 mil pesos)- lo deje ahí. Así quedó toda la tarde y la noche.
A las cuatro y media de la mañana de hoy, escuché los gritos de abajo.
