Coraje
Esto de “jugarse la vida por sus ideales” suena muy lindo. Pero más lindo aún sabiendo que a esta altura de los acontecimientos no supera la categoría de metáfora. Afortunadamente, de este lado del mundo y en estos tiempos no es atinado ni necesario poner en juego la vida de nadie para concretar un ideal, por más lindo que parezca. Porque hemos entendido –al menos la mayoría- que la vida es uno de esos grandes ideales. El que no respeta la propia, mal puede respetar la ajena. Y funciona a la inversa también.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHubo otros tiempos, claro. En el que la política se dirimía en los campos de batalla. También en los escritorios, pero a la hora de ponerle el cuerpo, muchos de los grandes hombres de la Patria no lo dudaron. Sobran ejemplos. De un lado y del otro (porque eso sí que no ha cambiado: siempre ha habido un lado y otro).
Hablamos de aquellas luchas internas entre federales y unitarios, que ocuparon buena parte de nuestra historia y costaron miles de vidas también. ¿Se puede hoy estar de un lado y del otro? Me temo que no. A poco que uno comience a interiorizarse del asunto va a tomar partido. Sin la literalidad sangrienta de aquellos años, afortunadamente. Lo que sí se puede es respetar a los protagonistas de estas luchas, de uno y de otro lado. El coraje, en definitiva, es un mérito. Ayer, en sus circunstancias y hoy, en las actuales.
