HOY, MARTES
Daniel
Hay personas que pasan por nuestra vida como en punta de pie, casi sin hacer ruido, sin molestar. Sin querer molestar.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailNo me refiero a las personas que forman parte del círculo íntimo –los afectos más profundos- ni familiar ni siquiera amigos. Ni enemigos, claro.
Hablo de esas personas que por alguna razón habitan nuestra cotidianidad. Son “más que conocidos”. Compañeros de trabajo, por ejemplo. Clientes asiduos, si uno fuera comerciante. O pacientes habituales, si médico. O vecinos, en caso de que uno haya vivido mucho tiempo en el mismo barrio.
