Días casi perfectos
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Una de las leyes de Murphy sostiene que si algo puede salir mal, saldrá mal. Eso lo sabemos todos; algo así como el consuelo de tontos. Lo que no todos sabemos (o sí, pero lo negamos) es que aquello que viene bien, muy bien, puede terminar mal. Muy mal. Y eso es peor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi de consuelos se trata, en mis épocas de infancia los paquetes de figuritas venían muy de tanto en tanto, con algún premio. Mínimo, insignificante, decepcionante por lo general. Que hacía las veces de compensación para aquellos que jamás íbamos a poder completar el álbum. Y ese sí era el premio mayor.
Así las cosas, ante la aparición de una nueva colección de figuritas, los hijos de vecino (por no decir los hijos de la pavota) éramos conscientes desde el minuto cero que el premio grande no lo íbamos a ver, precisamente, ni en figuritas. Y que con algo de fortuna, podíamos acceder a los consuelos.
