Disfrutes
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-Este hombre está cada día más loco. Cada vez se levanta más temprano. ¿Sabés a qué hora estaba despierto hoy? A las cuatro y media ya estaba tomando mate en la cocina.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA esta declaración le falta ese tono que solía ponerle mi vieja a sus quejas. Que no necesariamente era el de decir las cosas a los gritos; más bien lo contrario: una suerte de media voz con la deliberada intención de que la escuchara, no yo, sino Américo, su segundo marido, el “loco” que se levantaba cada vez más temprano. Sus gestos y revoleada de ojos completaban la escena.
Escena que se recreaba a menudo, cuando los iba a visitar algún sábado o domingo. Y por cada vez, la hora del alocado despertar de Américo iba en baja: seis, seis menos cuarto, cinco y media, cinco y cuarto…
