HOY, MIÉRCOLES
El árbol
A veces me gustaría ser ornitólogo. No siempre, claro. Y no porque la vida de un ornitólogo sea aburrida o peligrosa o desdeñable; digo que yo me aburriría siendo ornitólogo a tiempo completo. Como de todo lo que me demande más de dos horas.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPero a veces me gustaría conocer especies, características y costumbres de las aves.
Por caso, el árbol de la vereda de enfrente de mi casa se ha convertido en complejo habitacional y recreativo multirracial, por llamarlo de alguna forma -de ser ornitólogo sabría definirlo-. Conviven gorriones, palomas, horneros y chimangos, hasta donde me da la sabiduría. Hay otros pájaros que desconozco. Mejor dicho, los conozco de vista y de oído, pero no sabría identificarlos.
