HOY, MARTES
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Gemelo
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A veces me gusta mirar hacia la calle a través de las hendijas de la cortina de enrollar. La visión es más bien escasa, incompleta, parcial. Pero como estoy solo en casa y estoy seguro de que de afuera nadie me ve (algo que debería chequear pero no sé cómo), me siento un poco impune haciendo esas cosas. Un juego, en definitiva.
En eso estaba cuando lo vi subir los dos o tres escalones que van de la calle a mi vereda y los otros dos o tres que por fin llevan a la puerta de entrada de mi casa.
No alcanzó a golpear cuando abrí. Imaginé que se le dibujaría un gesto de sorpresa.

