Gustos eran gustos
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/viaje.jpg)
No soy de gustos caros. Me podrán decir que esa decisión está condicionada por mi proceso de socialización. Diré “claro”, pero sin entender mucho. Entonces, al ver mi cara de extraviado a pesar del disimulo, mi interlocutor explicará:
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email-Te lo digo a lo bestia: no tenés gustos caros porque toda tu vida fuiste un croto. No te ofendas. Pero es más o menos así. Naciste en una familia trabajadora, en algún momento de tu vida optaste por otras cosas que no fuera la guita –ponele que hayas optado, pero es muy probable que no te hubiera quedado otra-, de manera que nunca tuviste el mango suficiente como para conocer otros placeres caros de la vida. Por ejemplo, si te hubieras acostumbrado a desayunar caviar, difícilmente te conformarías con un mate con criollitas o un pedazo de pan que pusiste en la tostadora de alambre sobre la hornalla. Otro: uno de tus gustos podría ser ir a caminar a orillas del Sena y no sacarte fotos en la Bristol. ¿Entediste?
Obvio que lo entiendo. Puedo ser medio seco pero no tarado como para no entender esa pavada. Así todo repito: no soy de gustos caros.
