La mirada
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Una vez escuché una frase que no me la olvidé más: “cuando vayas a hacer o decir algo, hacé de cuenta que te está mirando un nene y seguro vas a evitar mandarte una… macana”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor supuesto que no siempre la tuve en cuenta. Es más, muy pocas veces las tuve en cuenta. Pero igual me sirvió. Porque suele haber un momento en el que uno vuelve sobre sus pasos. Se le pasa la bronca, el miedo o lo que fuese que lo impulsó, o simplemente pasa el tiempo y tal vez llega una revisión, una mirada distinta, distante, sobre las acciones propias. Y ahí también es una buena oportunidad para aplicar el consejo, porque a veces la vida o lo que sea nos da esa chance: la de reparar lo hecho, la de pedir perdón o la de al menos arrepentirse y no quedarse ahí, con la culpa propia y el dolor ajeno.
En la película “En Brujas”, dos sicarios en decadencia son enviados por su jefe a esa ciudad de Bélgica. Mientras esperan una orden que desconocen, recorren el lugar y mantienen largas charlas para mitigar el aburrimiento. Son dos personalidades totalmente diferentes. En un momento, uno de ellos le confiesa al otro que tiene una pena terrible en el corazón de la que no puede deshacerse. En uno de sus anteriores “trabajos”, asesinó sin querer a un pibito. La culpa lo atormenta. El otro le dijo algo así: “ya no podés salvar al nene que mataste, pero podés salvar a otros nenes. Esa es tu manera de reparar las cosas”.
