Las nuevas olas
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Mi vecino es una de esas personas a las que en un futuro no tan lejano el barrio debería rendirle homenaje nombrando una cuadra con su nombre. O una plazoleta, una esquina, un semáforo. Algo. Porque doy fe que este hombre ha hecho mucho más por el barrio que Bernardino Rivadavia Bernardo O´Higgins.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl sábado al mediodía –luego de salir de su trabajo- estaba limpiando el cordón cuneta, que con el aguacero del viernes había quedado lleno de tierra, toscas y pedregullo. No el tramo de su casa, ¡toda la cuadra! Con una pala ancha y un balde. Lo llenaba, caminaba hasta la otra esquina y lo tiraba dentro de un bache crónico que se pronunció aún más por el agua.
Cuando salí de casa y lo vi en su tarea me sentí algo así como un parásito social, un inútil que tiene veleidades de compromiso comunitario que no van más allá de un posteo. No pude con la culpa:
