HOY, SÁBADO
Lo que se quiere
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La impresión de dar vuelta la sartén y sentir que el contenido se desliza sin obstáculos hacia el plato es indescriptible. Es palpitar lo que va a ocurrir un instante más tarde: ver que la tortilla salió perfecta, no se pegó, está a punto, alta, esponjosa, dorada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa observo un buen rato. Si fuera lo que no soy, la publicaría en una red social. Para dar envidia nomás. No soy así; soy peor. Me digo ´qué saben estos… no entienden nada´.
Vuelvo a ser, como en mis mejores fantasías, Francis Mallmann, autoelogiándome una tortilla que con suerte me va a durar un par de comidas. Es viernes, mi hijo menor no está. Solo falta poner el bife en la plancha, abrir un tinto sin pedigree y buscar una peli para ver.
