Los tiempos de la felicidad
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/10/robinhood-arco.jpeg)
Hice bien en no guardar ninguna revista El Tony o D´Artagnan. No lo hice voluntariamente, claro. Pero estuve fenomenal. Porque seguramente ayer cuando leí la noticia de la muerte de Robin Wood la hubiera rescatado de algún cajón donde suelo guardar cosas queridas ya en desuso. Y sé muy bien que esas acciones no se cometen, por el riesgo que conlleva volver a un lugar y no a un tiempo.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo tantos de mi generación y de alguna otra fui un admirador de Wood. Pero sobre todo de uno de sus personajes: Nippur de Lagash. Buena parte de mi infancia y adolescencia estuvo signada por la alegría de tener un nuevo capítulo de esa saga en mis manos. Disfrutar tanto de la expectativa como de la lectura en sí misma. Porque estoy seguro que Robin Wood nunca me decepcionó; habrá tenido alguna historia menos atractiva que otra, pero jamás me dejó con ese gusto a poco o directamente a frustración que implica una expectativa infantil o juvenil no cumplida.
¿Por qué volver entonces hoy? ¿A coquetear tal vez con esa frustración? O peor aún: ¿a juzgarme a la distancia? O lo imperdonable: ¿a criticar a este hombre que me entretuvo durante tantos años cuadrito a cuadrito, número a número, capítulo a capítulo?
