Mediatizados
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Hace algunos días, un amigo publicó en las redes sociales un acontecimiento del que le tocó ser testigo y protagonista.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás o menos fue así: iba en el auto junto a su esposa y vieron que un hombre que caminaba por la vereda se trastabilló y dio su cabeza contra una columna. De inmediato, frenaron y se bajaron del auto para auxiliarlo. El hombre no solo estaba confundido y lastimado por el golpe sino que debió acarrear otro tipo de problemas, porque en un momento extrajo un cuchillo del bolsillo de su campera. Mi amigo, su esposa y otra pareja que se sumó, trataban de inmovilizarlo para que no se lastimara él ni a terceros, mientras llamaban al servicio de ambulancia.
En medio de ese cuadro dramático y de nerviosismo irrumpió en escena un tipo que sin más ni más, sacó el celular y se puso a filmar. Ni ayudó ni preguntó si necesitaban algo: filmó. Ni siquiera tuvo el tino de quedarse apartado a manera de curioso nomás, lo cual ya es discutible. No, filmó. No solo eso, sino que en un momento, trató de apartar los brazos de quienes estaban ayudando a los fines de poder enfocar bien el rostro del hombre en problemas.
