HOY, VIERNES
Nanuk
Lo malo de vivir en una casa con tanto fondo es que durante los meses de invierno uno no le presta tanta atención y se limita a las zonas adyacentes a la vivienda propiamente dicha, mientras allá en los confines se van acumulando descuidos, yuyos y bolsas plásticas que arrima el viento.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLo bueno, es que con tanto lugar es fácil encontrar ramitas y palos para encender la estufa a leña.
Ayer salí de recolección. Aproveché la hora de la siesta, con un sol radiante, pero con un viento helado que cortaba la respiración. Y se me cortó aún más cuando de entre el ligustro que marca el límite del predio me salió el Duende del Monte.
