Novelas
Debe hacer más de dos horas que me acosté y todavía no puedo conciliar el sueño. Me puse a leer un libro y a la segunda página se me cerraban los ojos. Entre que me saqué los anteojos y apagué el velador me despabilé. No sé por qué no me dejo vencer por el sueño allí mismo, cuando viene, con los lentes puestos y el libro abierto sobre mii pecho.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNo tengo ganas de volver a encender la luz ni de volver a leer. De esto, ya van más de dos horas. No lo sé con certeza, pero mis experiencias en insomnios me lo dicen. Ya intenté no pensar en nada –nunca se puede no pensar en nada, en todo caso es algo así como dejar que el pensamiento fluya como una música funcional, de consultorio, de hotel alojamiento-, pero de tanto en tanto se corporiza una idea. Suspiro fuerte, como enojado y siento la repetición de mi propio suspiro. Hasta donde yo sé, mi habitación no tiene eco. Finjo un nuevo suspiro, algo más fuerte y me quedo escuchando. Y escucho:
-No te podés dormir.
