Pitucos, petiteros y fifís
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/08/pitucos.jpg)
Me causó gracia el discurso triunfal de hace unos días del gobernador electo de Córdoba Martín Llaryora, cuando envalentonado por la victoria de Daniel Passerini en la capital de esa provincia se despachó con un “basta de que nos maltraten de afuera, de que nos vengan a explicar qué hacer y qué no hacer los pituquitos de Recoleta…”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailFue una suerte de alegría ingenua y nostalgiosa la que sentí, que no estaba basada en las cuestiones políticas sino en volver a escuchar después de muchos años la palabra “pituco”.
Cuando yo era chico en mi familia se la utilizaba mucho. Supongo que en todos lados. Hasta había –si mal no recuerdo- algún comercio llamado “Pituca”. Porque no sé cuál habrá sido la intención de Llaryora (o sí la sé, pero no viene al caso), pero el término no es peyorativo en sí mismo. Una persona pituca era aquella que estaba bien vestida, prolija.
