Simon Leys, mi abuelo y la IA
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El escritor belga Simon Leys sostenía que el saber más ocioso funda los valores esenciales de nuestra humanidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás allá de esa sentencia, que ya retomaremos, era un tipo que me hubiera encantado conocer. Se murió hace más de diez años. Ya no podré. Pero tampoco hubiera podido, me temo, porque el hombre tenía una timidez rayana en el pudor.
Se dice por ahí que era formidable observar todos los esfuerzos que hacía por hundirse en su asiento –como si quisiera desaparecer– en las contadas apariciones que hizo en televisión, y la conmovedora manera que tenía de mirar hacia abajo al final de cada frase. Esa timidez no era falsa modestia: Simon Leys no soportaba exhibirse, sacar a pasear su ego, exhibir su pequeña vida. Desconfiaba profundamente de lo confesional y lo sincero, de lo que emanaba directamente de él.
