Zambullidas
Podría decir que de a poco estoy recuperando mi precaria vida social. Creo que la última vez que asistí a un evento fue en oportunidad de la Noche de los Museos del 2019. Meses más tarde llegó la pandemia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsí que el sábado me dije que era una buena oportunidad repetir la salida en ocasión del mismo evento. Y del mismo lugar. Porque aquella vez también fui a un establecimiento que me resulta difícil de definir y se da en llamar “Espacio” de algo o “Espacio” algo. La velada incluyó lectura de poemas por parte de sus propios autores, música en vivo y una serie de actividades ligadas a la cultura, pero no convencional (por decirlo de alguna manera). O quizás yo estoy siendo cada vez un tipo más convencional y todo me resulta fuera de convención.
Recordé que en aquella noche del 2019 el lugar me pareció fantástico: un patio abierto, con mucha vegetación, una piscina en el centro, “rincones” adaptados con muy buen gusto, desniveles, macetas, mesas y sillones de hierro, fogones y una suerte de “canal” que cruza el lugar sobre el que está instalado un puentecito de madera. El agua presenta en su superficie la típica alfombra de vegetación que suele cubrir este tipo de estanques. Engañosa, en su verdor, ya que puede ser confundida con pasto.
