Arroyo Langueyú: una "cloaca a cielo abierto" que pone en jaque al agua de la ciudad
La investigadora de la Unicen Agustina Cortelezzi advirtió que el principal curso de agua de la ciudad funciona como una “cloaca a cielo abierto”, recibiendo descargas industriales y clandestinas que triplican su caudal. Además, un estudio de su equipo reveló la presencia de antibióticos y otros compuestos farmacéuticos en agua superficial y subterránea de la cuenca del Langueyú, pero no pudieron avanzar por falta de financiamiento. Las complejidades de un arroyo que fue "sacrificado" para verter efluentes frente a la ausencia de controles y saneamientos.
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La cuenca más importante que atraviesa la ciudad es la del arroyo Langueyú, que posee una superficie de 60 kilómetros cuadrados y discurre por el piedemonte hacia el ambiente de llanura. Es colector del Arroyo Blanco (afluente por margen izquierda) y Arroyo Del Fuerte (afluente por margen derecha), ambos entubados en su tránsito por la ciudad. Luego, el Langueyú corre a cielo abierto hasta superar la ruta 30, pero su deplorable estado alerta sobre el impacto de la contaminación en la calidad de vida de los tandilenses.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa doctora en Ciencias Naturales (UNLP), investigadora independiente del Conicet y docente de la Universidad Nacional de La Plata, Agustina Cortelezzi -integrante del Instituto Multidisciplinario de Ecosistemas de la Facultad de Ciencias Exactas Unicen- comenzó a realizar estudios de calidad de agua en distintos arroyos de la región y desde 2015 profundizó sus investigaciones sobre este ecosistema acuático. En 2018 se sumó la docente e investigadora Laura Estefanía Paz, con quien comparte el trabajo.
Con base en los estudios realizados, se observa que la ciudad no integró plenamente este curso de agua al ámbito urbano; por el contrario, potenció su desarrollo a espaldas del mismo. Esto provocó que el arroyo reciba altas descargas de efluentes industriales y descargas clandestinas, entre otras formas de contaminación que provocan pestilencias, presencia de roedores e inundaciones. En tanto, si bien en los últimos años hubo una revalorización del espacio público lindante al arroyo en el área del Parque del Origen para uso recreativo, hacia el norte de la ruta 226 la situación es contrapuesta.
