Diego Puissant: “Cuando estuvo Bossio se manejó muchísimo dinero y al club no le quedó ni un inodoro”
El presidente aurinegro planteó su antagonismo político con su antecesor. Además, se refirió al presente institucional, económico y futbolístico del club. El exchofer de Julio Grondona le respondió cuarenta preguntas a Último Bondi en su programa número 500.
Con motivo de su capítulo número 500, el programa Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV) citó como invitado a Diego Puissant.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl presidente de Santamarina, algo reticente a las apariciones mediáticas, aceptó la propuesta y se embarcó en una extensa charla a través de la cual recorrió múltiples temas referidos al pasado y el presente del aurinegro, como también a su período como ladero de Julio Humberto Grondona.
-Desde tu postura de no declarar demasiado ante los medios de comunicación, deben existir momentos en los que sentís cierta necesidad de aclarar cosas.
-Sí. Y más en los últimos tiempos, cuando se ha dicho que yo estaba, que no estaba (en el club)…, en realidad siempre participé.
He venido escuchando cosas que se han dicho. Algunas son ciertas, otras no…y hay otras que, vaya a saber uno, con qué intenciones se dicen. Está dentro de las reglas de juego.
-Entre aquello que se dijo, se habló de una supuesta función de mánager o director deportivo.
-Nunca fui un director deportivo en Santamarina, hay que tener un título para ejercer esa función. Tampoco fui mánager. Sí estuve siempre colaborando, en cercanías de la Comisión Directiva. Yo daba mis opiniones y la CD resolvía de acuerdo con lo que sus integrantes pretendían. Cuando me tocó tomar alguna decisión, lo he hecho sin ningún inconveniente.
-¿Cómo está Santamarina?
-Estamos tratando de encaminarlo, algo que no es fácil. Se pagó una deuda con jugadores bastante grande. De a poco, estamos arreglando con otra gente que ha estado trabajando en el club. Ocurre que es muy difícil salir y arreglar todo de golpe. Si tuviéramos al presidente de París Saint Germain, quizá acomodaríamos todo rápido.
Tenemos dificultades, casi las mismas que había en años anteriores. Trabajamos día a día poniendo el hombro, con la intención de ir solucionando cosas y que no se nos arme el desbarajuste que tuvimos previamente. En determinado momento, existió incluso la posibilidad de no jugar el Federal A.
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-¿Apenas asumiste?
-Sí. Fue lo primero que me planteó Darío Checchia, cuando fuimos a arreglar la deuda en Agremiados. Eran montos temerosos y él me dijo: “Diego, no jueguen”. Salí de esa reunión sabiendo que el tema estaba muy complicado. Fuimos negociando jugador por jugador, achicando un poco y lo resolvimos. No estaba fácil.
-¿Cómo está la situación de los salarios de los futbolistas?
-Hoy en día (jueves 21 de mayo) estamos debiendo el mes corriente. Entiendo que, durante la semana próxima, lo iremos solucionando.
Después, semana a semana, van cayendo cosas vinculadas a deudas antiguas. Algunas las vamos solucionando y a otras las vamos tirando para adelante. Vamos negociando para llegar a un acuerdo. Cuando se firma ese acuerdo, hay que tratar de cumplir de la mejor manera, no hay mucha alternativa. Si tuviéramos toda la plata para solucionar todo, estaría bárbaro, pero no la tenemos.
-¿Qué da la balanza en ese desequilibrio, sobre un presupuesto inicial, que se propicia entre sponsors que se suman y otros que se caen?
-Es difícil armar un presupuesto. Lo armás en diciembre o enero, sobre cosas que considerás que podés llegar a tener. Después, te encontrás con que contás con algunas y no con otras.
Contra Olimpo, fue el primer partido como locales en el que perdimos plata. Quedamos abajo casi dos millones de pesos. Incurrís en una pérdida que no esperabas.
Después, está el caso de determinadas empresas que, cuando llega abril o mayo, y te dicen “este mes no puedo”. Y tenés que salir a cubrir ese faltante. Son cosas que pasan permanentemente, con varios. Y hoy es algo que se agudiza.
-¿En el cálculo previo ya se contemplan esos vaivenes?
-Sí, pero también tenemos otra cuestión preocupante que tiene que ver con las cuotas sociales y deportivas. En este mes tuvimos una merma terrible, preocupante.
-También se depende mucho de los ingresos provenientes de AFA.
-Seguro. Todavía no entró ese dinero en concepto de aumento que se nos prometió el 7 de marzo. Pero tantas veces nos han dado una mano que hoy, que nos toca aguantar, hay que hacerlo. Veremos hasta cuándo podemos.
-¿Tenés claro cuándo y por qué se desencadenó esta debacle económica en el club?
-No sabría calcular un momento preciso. El año pasado acordamos con dos o tres empresas y nos quedamos a mitad de camino con ese respaldo. A partir de allí, no se pudo remontar. Al contrario, se fue incrementando la deuda. No se pagaron sueldos de los jugadores entre mayo y noviembre del año pasado.
Botella
-¿Cómo tomaste la renuncia de Botella?
-La situación de Duilio fue rara. Desde que lo nombramos director técnico del club, en enero, él estuvo al tanto de la situación. Incluso ya había dirigido los últimos dos partidos del campeonato pasado. Con lo cual, estaba empapado en el tema. Acordamos, en un principio, armar algo bastante austero. Después, fuimos consiguiendo algunas cosas y mejorando un poco las condiciones de lo que habíamos planificado originalmente. Él pidió algunos jugadores que se trajeron. A la situación del club Botella la conoce mejor que nadie. Es por eso que su decisión me sorprendió.
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Puissant y Duilio Botella, sobre el césped del estadio San Martín.
-Él admitió estar al tanto de cierta “precariedad” inicial, pero argumentó ir, con el tiempo, encontrando algunas situaciones distintas que complicaron el día a día.
-No, de distinto no hubo nada. El día a día en Santamarina es complicado. De pronto, tuvimos una pelota diferente a la de la categoría, o no hemos podido conseguir alguna cosa que nos pidió. No más que eso, tampoco ha sido una situación tan problemática. Él no se sentía cómodo. Hoy, es lo que hay, lo que tenemos. Venimos de invertir mucha plata en deudas. Si tuviésemos ese dinero, podríamos mejorar un montón de cosas. Pero venimos arrastrando este problema.
-¿Qué relación te une a Botella?
-En mi anterior ciclo de presidente también lo tuve como entrenador, siendo él también reemplazado por Murúa en ese entonces. No hemos tenido problemas en nuestra relación.
-¿Al elegirlo primó el clamor popular por encima de tus preferencias?
-Él tiene un gran sentido de pertenencia con Santamarina, cada vez que dirigió al club nos ha ido bastante bien. Cuando lo elegimos fue tomar una decisión que no costó mucho.
-¿Hasta qué punto le das influencia a ese clamor popular a la hora de elegir un entrenador?
-Botella era lo mejor para ese momento de Santamarina, en enero. Obviamente, la decisión no es sólo mía, se toma junto al resto de la Comisión Directiva. La mayoría estuvo de acuerdo. Como siempre, hay alguno que no lo estaba. En lo personal, consideré que, para ese momento, era la mejor opción.
El peso del hincha
-¿Qué representa, a este nivel, en esta categoría, desoír al hincha?
-El tema es que el hincha no vive el día a día que vivimos quienes estamos en el club, ni sabe la política que lleva Santamarina. Como también desconoce nuestra intención de priorizar al jugador surgido de las divisiones inferiores. Hay muchísimas cuestiones de las cuales el hincha no está en conocimiento. Por eso, hacerle caso es relativo.
-A fines de 2024, se reclamó la interrupción del vínculo con Botella por razones económicas, sin tener conocimiento de las cifras.
-Claro. Desde afuera es facilísimo opinar. La crítica la aceptamos sin ningún problema, es válida, siempre y cuando no nos pasemos de la raya.
-¿Por qué ya no existe el mural de Martín Michel?
-Llegué un día al predio y me encontré con que lo habían borrado. Desconozco cómo fue eso, no tengo nada que ver. Al contrario, no me molestaba que estuviese allí la figura de Michel.
AFA
-¿Qué opinás sobre la actualidad crítica de AFA y sus repercusiones en un Santamarina que tiene problemas propios?
-Es una situación que vivimos con preocupación. Hay un problema que ya he vivido cuando trabajé con Julio Grondona. Veo que hay un inconveniente político, de poderes. El problema más grande viene por la finalización del contrato con el Grupo Clarín, con el tema televisación. Hay una disputa y acá no se sabe qué es cierto y qué no. Es muy difícil hacer un juicio de valor desde la opinión pública, dado el poco conocimiento con el que se cuenta. Por lo que me ha tocado experimentar, sé que cada uno tira para su lado.
Respecto a la parte económica que estamos viviendo en Santamarina, es complicado. Entiendo que se solucionará cuando AFA resuelva lo que tiene que resolver. A nosotros nos ayuda AFA. A veces se pregunta por qué uno, como dirigente, no va y se pelea, dice tal o cual cosa o pega un portazo. AFA siempre nos ha ayudado. En nuestro caso particular, por intermedio de Pablo Toviggino. Después, lo que ocurra en el ámbito de la Justicia, lo tendrá que resolver la Justicia.
-¿En qué te beneficia o perjudica en tu función actual de dirigente aquel estrecho vínculo con Grondona?
-En nada. Estuve en AFA durante 18 años, en los que he vivido cosas magníficas. Pero no siento que eso me beneficie o perjudique.
-¿Todo aquello que circula como rumor en torno a arbitrajes y apuestas está exagerado o, contrariamente, existe en mayor medida respecto a lo que se dice?
-Gracias a Dios, a nosotros no nos ha tocado. Pero no creo que esté exagerado. Sobre los árbitros, un día te toca alguien que dirige fantástico y al otro partido decís “¿qué pasó acá?”. Supongo que se está trabajando para acomodar esa cuestión.
-Seguramente, tenés algún árbitro cuyo nombre preferís no encontrar en un partido de Santamarina en la designación de los miércoles.
-Y…no te lo voy a negar. Hay algunos que son más complicados que otros.
-Hay un mito acerca de tu período junto a Grondona. ¿Sacarías a la luz algunos pormenores de ese vínculo?
-No tengo ningún inconveniente, para nada. Es mucho más la película que se ha hecho que lo que pasó en sí. He vivido muchas cosas, pero también hay fantasías, exageraciones…de todo un poco.
-¿Te interesa salir a aclarar cosas cuando te difaman o preferís ignorarlo?
-Depende. Tengo cuatro hijas que a veces me preguntan acerca de tal o cual cosa que se dice. Ahí me planto y te digo “esto es verdad y esto no”.
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En AFA, junto a Juan Alfonsí, exmánager de Santamarina.
-¿Terminaste bien con la familia de Grondona?
-Sí, impecable, tengo una muy buena relación. Con “Julito” estuve en AFA, creo que en marzo.
-¿Ves similitudes con Grondona en la conducción ejercida por “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino?
-Ocurre que AFA cambió mucho. Sobre todo, con la pandemia. Hoy, la sede de Viamonte está cerrada. Respecto a mi época, la AFA actual está cambiada en un 90%. En aquella época había muchachos que hoy no están. Cuando yo estaba, Tapia era el presidente de Barracas Central, que estaba en Primera C. Toviggino arrancó en AFA de la mano de Gustavo Ceresa, en 2008 ó 2009.
En el desarrollo de lo que es como Asociación, considero que se viene haciendo un muy buen trabajo. Después, aparecieron algunas cosas sobre las cuales la Justicia decidirá.
Ingresos
-¿Qué se hizo con el dinero de los pases de Valentín Depietri y Francisco González Metilli?
-Durante la primera etapa de Pedro (Cappelluti, expresidente del club), lo de González Metilli se usó para terminar de solventar la campaña en el Federal A. Había un presupuesto que no estaba muy acorde a lo que se necesitaba para terminar el torneo y, buena parte de ese dinero, se utilizó para cerrar el año sin dificultades.
Lo mismo ocurrió el año pasado con lo de Depietri, en ese caso con un monto inferior.
-¿Son jugadores que estuvieron bien vendidos?
-Depende cómo lo mires. Para la actualidad que Santamarina tenía en ese momento, era dinero que venía bien. Y se vendió en el monto acordado. Si la situación se diera este año, sería otra la historia.
-¿Se ilusionan con una venta similar de algún jugador actual?
-…ése es otro tema. Cuando llegamos, nos encontramos con un desastre en las divisiones inferiores. Recién ahora lo estamos acomodando.
-¿Se trabajó mal?
-Sí. Y ahora hacer el ajuste lleva su tiempo. Probablemente, en dos o tres años podamos tener algo para pensar en algún negocio importante para el club.
-¿Desde un jugador formado íntegramente en Santamarina o también pensando en absorber futbolistas de otros clubes de la ciudad?
-Buscar en otras instituciones es otra alternativa, claro. Además, con la llegada de Daguerre (Christian, director deportivo), hemos implementado las pruebas de jugadores. Tenemos prácticamente una por mes. De ellas también hemos sacado algunos jugadores para el plantel del Federal A.
Fútbol
-¿Cómo analizás el nivel del plantel que se armó?
-Nos armamos para estar en mitad de tabla, era aquello a lo que podíamos aspirar. Tenemos que estar para competir con equipos como Sol de Mayo, Brown de Puerto Madryn, Círculo Deportivo y Germinal. Ése es el campeonato nuestro. Si nos termina dando para más, iremos por más. Mientras tanto, este año está planteado de esa manera. Lo lamento por los hinchas, ellos siempre quieren ascender. Este año no va a poder ser.
-Lo mismo se pensó hace dos años y casi se termina concretando el ascenso.
-Hoy me mantengo en lo que digo. Si el día de mañana explota el equipo, bienvenido sea.
-¿Algún jugador te ha sorprendido por sus cualidades?
-Destaco a Luciano Domínguez, me gusta mucho.
-¿Por qué se eligió a Luis Murúa?
-Porque lo conozco desde hace mucho tiempo y sé que es un tipo accesible, que conoce las limitaciones de la categoría. Sé que no nos va a salir pidiendo al 9 del Arsenal. Es un tipo que labura mucho y creo que se puede armar un buen equipo, tanto por él como por D’Urso (Leonardo, ayudante de campo) y Daguerre.
-¿Qué bajas sufrirá el plantel?
-Ihitz rescindió su contrato. Seguramente, alguna más va a haber. Esperaremos a que llegue la fecha en la que se puede empezar a reforzar el plantel. Si sumamos dos jugadores, daremos de baja dos. Si vienen tres, se irán tres.
-¿De los mismos puestos?
-Lo que me diga Murúa.
Enfrentados
-¿En qué medida están en veredas opuestas con Pablo Bossio?
-No tengo ningún problema con él. Últimamente, estuvo poniendo “alguna que otra cosita” (en redes sociales). No lo he visto en la Asamblea, ni dando la cara. Tampoco en este último momento en el que hemos necesitado de muchos dirigentes. Hubo quienes intentaron armar algo o presentarse en diciembre, diciendo que querían colaborar, y después desaparecieron. No sé qué habrá pasado, no tengo idea. Habrá que preguntarle a él.
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Bossio y Puissant. Otro aspecto, otra época, otra relación.
-Políticamente, sí hubo un antagonismo.
-Definitivamente. Creo que a Santamarina le podría haber quedado mucho más con todo ese poder económico que manejaron. No quedó nada. Desde afuera veíamos que había un gran plantel, que se manejaba mucho dinero y al club no le quedó ni un inodoro. Entonces, si hablamos de diferencias desde ese punto de vista, te digo que sí, que las tenemos todas.
-¿Ni siquiera rescatás el predio?
-Eso viene de una gestión iniciada por Raúl Escudero, con lo cual le pongo “los porotos” a él.
-¿Cuál es, a la distancia, tu reflexión sobre aquella agresión al periodista Bernardo Paredes?
-Es un tema por el cual ya pedí disculpas públicamente. Fue un error de mi parte, lo asumo de esa manera. Ya está, para mí es un tema terminado.
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