Tata Dios en su celda
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(Colaboración de Raúl O. Echegaray)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAntes de que asome el alba, en la madrugada del seis de enero de 1872, el curandero Gerónimo de Solané, Tata Dios, dormita engrillado en elmugriento catre adosado a la pared de la celda. Envuelto en su legendario poncho pampa transita por los caminos de un sueño inquieto; resulta imposible saber qué sueña, pero por momentos pronuncia algunas palabras ininteligibles y su cuerpo se convulsiona por unos instantes. Luego lo envuelve un sueño profundo.
Se le atribuye la inspiración de los crímenes de treinta y seis personas, extranjeras en su mayoría, a partir de la madrugada del 1 de enero. No participó de los hechos, pero Jacinto Pérez convocó en su nombre a unos cuarenta paisanos que al grito de ¡Mueran los gringos y masones..! ¡Viva la Santa Imagen! ingresaron al pueblo, donde tomaron la comisaría y dieron muerte a un organillero italiano en una esquina de la plaza.
