En una elección reñida, Netanyahu quedó cerca de poder formar gobierno en Israel
Las elecciones de Israel terminaron con tres sondeos boca de urna que pronostican un recuento muy reñido, en el que el primer ministro y sus aliados de derecha podrían alcanzar la mayoría necesaria en el parlamento para formar gobierno.
Antes de que se conociera el primer resultado oficial con un 20 por ciento de los votos escrutado y una ventaja de casi cuatro puntos porcentuales para el premier, tanto Netanyahu como su principal rival de esta elección, el excomandante del Ejército israelí, Benny Gantz, se apuraron a festejar y anunciar la victoria.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El bloque de derecha liderado por Likud obtuvo una clara victoria. Agradezco a los ciudadanos de Israel por confiar en mí. Comenzaré a formar un gobierno de derecha con nuestros socios naturales esta noche”, escribió el primer ministro en su cuenta de Twitter,
El clima de cautela que reinó en el bunker electoral del Likud durante la tarde desapareció en el acto final de Netanyahu, a la noche, cuando el premier se mostró de muy buen humor, celebró sin medias tintas y calificó su “victoria” de “increíble”.
Por su parte, horas antes, Gantz apareció en su bunker electoral a la tarde, donde primaba un humor mucho más festivo, y gritó: “Ganamos, el pueblo de Israel habló.”
Poco después, en su discurso de cierre de la jornada electoral y frente a seguidores sonrientes y optimistas, reiteró: “En las elecciones hay ganadores y perdedores y nosotros somos los ganadores.”
Además, adelantó que “en los próximos días” hará “lo necesario para formar gobierno”, lo que implicará intentar atraer a alguna de las fuerzas ultranacionalistas y religiosas que conforman el llamado bloque de derecha que lidera Netanyahu.
Sondeos a medida
Tanto Netanyahu como Gantz eligieron el sondeo de boca de urna que más le convenía para poder festejar.
De los tres sondeos que realizó y publicó la televisión local, dos de ellos le dan al premier y a sus aliados ultranacionalistas y ortodoxos una mayoría absoluta del Knesset (parlamento) de entre 64 y 67 bancas, por encima de los 61 diputados que necesita para formar gobierno.
Según esos dos boca de urna, Netanyahu empató con Gantz o perdió la primera minoría por apenas una banca.
Gantz, en cambio, se basó en la tercera encuesta de boca de urna que le dio una ventaja clara de 37 bancas contra 33 de Netanyahu y dejó al premier a un diputado de obtener la mayoría parlamentaria necesaria para continuar en el poder.
Por el contrario, el primer resultado oficial parcial colocó en el primer lugar a Netanyahu con un 29,15 por ciento de los votos y segundo a la coalición de Gantz con un 25,27. En tercer, cuarto y quinto lugar quedaron aliados religiosos y ultranacionalistas del premier ministro, con más de un 16 por ciento de los votos en total, según el portal oficial del gobierno.
Según el diario Haaretz, muchos de los primeros votos escrutados pertenecen a zonas donde las comunidades religiosas, más cercanas al Likud y sus aliados, son mayoría.
Un referendo
Desde que el premier decidió adelantar los comicios generales a finales del año pasado para conseguir una base aliada en el Knesset más amplia, estas elecciones se convirtieron en una suerte de referendo sobre su continuidad o no en el poder.
La tensión escaló a lo largo de toda la campaña y ayer, durante la jornada electoral, no fue la excepción.
La gran incógnita es cuántos partidos más pequeños -tanto ultranacionalistas, religiosos ortodoxos como palestinos o de izquierda- logren superar el umbral electoral del 3,5 por ciento e ingresen al parlamento.
Aunque sumen sólo tres o cuatro bancas, su ingreso o exclusión del Knesset pueden terminar siendo claves para la formar de la próxima coalición de gobierno. (Télam)
