Escala la crisis en el gobierno chileno
La crisis abierta entre el Partido Socialista (PS) y el Gobierno chileno tras declaraciones de la vocera presidencial sobre supuestos vínculos entre esa formación y el narcotráfico, escaló luego de que el arco opositor cerrara filas con los socialistas y el presidente Sebastián Piñera respaldara los dichos de su portavoz, que aseguró que no pedirá disculpas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTras el primer rechazo expresado el martes por los referentes socialistas, la arremetida de La Moneda produjo el efecto de aglutinar a la hasta ahora dispersa oposición, que decidió salir en defensa del PS.
“Yo creo que Cecilia Pérez hizo una pregunta muy simple”, dijo Piñera en defensa de su ministra secretaria general de Gobierno, que el lunes señaló que todos los chilenos deseaban saber qué relación tiene el PS con el narcotráfico.
“Lo que corresponde, más que amenazas, es una respuesta muy clara”, sentenció el jefe del Estado.
El primer efecto de la embestida gubernamental fue la decisión transversal del arco opositor de negar el ingreso de los subsecretarios -representantes del Ejecutivo-, a las comisiones del Senado.
La oposición decidió además un eventual apoyo a los socialistas en la anunciada acusación constitucional contra la ministra de Educación, Marcela Cubillos, por “notable abandono de deberes”.
Las llaves de las comisiones legislativas están en manos de la oposición, cuyos miembros presiden a casi todas gracias a un pacto que responde a su condición de mayoría en el Senado.
La acusación a Cubillos, que gatilló el conflicto actual, surgió en medio de cuestionamientos a la gestión de la ministra, por el paro de profesores y la aplicación de la polémica norma “Aula Segura”, que en medio de rebrote del movimiento estudiantil permite a los directores expulsar de forma inmediata a los alumnos que se vean involucrados en protestas.
Un segundo efecto, que aparece como el de mayor peligro para el Gobierno, fue el respaldo de la centrista Democracia Cristiana a sus históricos aliados socialistas y la advertencia de que el lenguaje utilizado por la vocera “pone en riesgo la política de acuerdos que ha impulsado esa colectividad”. (Télam)
