España declaró el “estado de alarma” para movilizar sus recursos ante el coronavirus
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Produjo un salto en la gestión de la crisis sanitaria tras casi dos semanas de políticas de contención gradual, que no evitaron el aumento de los contagios y las muertes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el último día la crisis se desbordó con más de 1.200 nuevos contagios, lo que elevó la cifra total de personas afectadas por el Covid-19 en España a 4.209, mientras las víctimas fatales ascendieron a 120.
La epidemia está cambiando de forma abrupta la dinámica de un país que es destino de millones de turistas de todo el mundo y cuyos ciudadanos están acostumbrados a una vida cultural intensa y en las calles.
El coronavirus golpeó también al gobierno, con dos contagios confirmados entre sus miembros, obligó a suspender la actividad el Parlamento, y puso en alerta a los reyes, que se sometieron a pruebas y dieron negativo.
A pesar de la resistencia de los ciudadanos a abandonar sus actividades cotidianas y a la psicosis que llevó al desabastecimiento de algunos supermercados, la mayor preocupación de las autoridades sigue siendo contener cuanto antes el avance del Covid-19 para evitar que se colapse aún más el sistema sanitario.
El rápido contagio saturó ya a los hospitales de la Comunidad de Madrid, cuyas autoridades ordenaron ayer el cierre de todos los comercios de la región menos farmacias, supermercados y quioscos.
El gobierno del norteño País Vasco, la segunda región con más contagios, declaró “emergencia sanitaria”, mientras Cataluña confinó cuatro zonas con brotes importantes y advirtió que el siguiente paso era el aislamiento total.
Presiones
Los responsables políticos de otras regiones menos afectadas presionan para que la región de Madrid o el Ejecutivo central ordenen el confinamiento de la población, al no conseguir frenar los contagios, y ante los desplazamiento que se están produciendo de las zonas de transmisión alta a otras menos comprometidas.
De hecho, las autoridades de Murcia ordenaron el confinamiento de toda la zona costera, ante la “irresponsabilidad” del “gran número de personas procedentes de la Comunidad de Madrid que se han tomado la cuarentena como unas vacaciones”, según denunció el presidente regional, Fernando López Miras.
La decisión desató críticas en las redes sociales, pero las autoridades de Valencia también advirtieron de este fenómeno en sus costas, provocado por actitudes de “insensatez”.
En este contexto, Sánchez anunció que hoy el Consejo de Ministro aprobará el “estado de alarma” por 15 días sin precisar las medidas que contendrá el decreto.
“Estamos solo en la primera fase de un combate que se libra en todo el mundo”, aseguró el líder socialista en una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa, sede del Ejecutivo en Madrid, que desde el jueves funciona de forma remota debido a los contagios en el gobierno.
La medida de excepción, contemplada en la Constitución española ante una situación de catástrofe o emergencia sanitaria, permite limitar temporalmente la circulación de personas en el territorio nacional o en parte de él, y movilizar recurso públicos y privados y al Ejército, entre otras medidas. También limitar el uso de servicios y artículos de primera necesidad.
“No es descartable que la semana que viene haya diez mil contagios en España”, indicó Sánchez durante su intervención inédita por videoconferencia.
Aislamiento
A estas se suman la cancelación de casi toda actividad cultural y la prohibición de las conexiones aéreas y por mar con Italia y Marruecos, pero todavía queda el último paso, que es el confinamiento total.
El pueblo de Haro, en La Rioja, con casi 12 mil habitantes, lleva seis días bajo confinamiento, mientras anoche se adoptó igual medida para unos 70 mil catalanes, por un brote en la ciudad de Igualada, que obligó al cierre también de otros tres municipios de la provincia de Barcelona.
La crisis del coronovirus está provocando asimismo un fuerte impacto económico, sobre todo en el sector turístico, que estima grandes pérdidas y que representa el 12,3 por ciento del PBI. (Télam)
