Fuerte resistencia política en España al plan de desescalada
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El plan del presidente para levantar el confinamiento encontró resistencia en gran parte de las regiones de España al margen del color político y puso en riesgo el apoyo de la oposición a la nueva prórroga del estado de alarma.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn medio de este clima político adverso, el gobierno español remarcó que su “hoja de ruta” es “dinámica” y “flexible”, al tiempo que ratificó que hoy se conocerán los detalles de las condiciones de implementación de la segunda medida que relajará de forma general la cuarentena, al permitir salidas a hacer deporte y pasear a partir del próximo sábado.
Desde el inicio de la séptima semana de encierro, España ya dejó que los menores de 14 años salgan durante una hora al día con un adulto a jugar, lo que supuso un punto de inflexión para un país que registró uno de los peores brotes de coronavirus del mundo, con 24.275 víctimas fatales hasta el momento.
Esta medida y las salidas a hacer deporte forman parte de la “fase 0” del plan de desconfinamiento de cuatro etapas presentado por Sánchez, quien cosechó duras críticas no tanto por el fondo sino por la falta de concreción de algunos aspectos y su “unilateralidad” a la hora de tomar decisiones.
La mayoría de los gobiernos regionales cuestionan que se haya optado por la provincia como “unidad” de referencia para implementar las medidas de desconfinamiento, al considerar que no es lo más eficaz en el marco de la organización del sistema sanitario, que está descentralizado.
El gobierno nacionalista del País Vasco y el independentista de Cataluña, con mayor autogobierno -pero mermados bajo el estado de alarma- fueron incluso más lejos y reprocharon a Sánchez el “significado político” de su decisión, que consideran propia de un Estado centralista del siglo pasado.
“Para nosotros el marco provincial no es el idóneo, es el de los departamentos de salud”, avisó por su parte el presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, sin ánimo de confrontar con el gobierno central de Sánchez.
En tanto, el presidente regional de Galicia, Alberto Núñez Feijoó, quien hasta ahora había moderados sus críticas distanciándose del líder de su Partido Popular (PP), Pablo Casado, se manifestó en rebeldía.
“El plan no ha sido ni negociado ni consensuado. Galicia no lo puede avalar porque tiene serias lagunas de eficacia y utilidad”, aseguró Feijoó. (Télam)
