Fujimori espera la libertad, a 30 años de su golpe de Estado
Perú conmemora hoy el trigésimo aniversario de la noche en que un presidente elegido en democracia, Alberto Fujimori, disolvió las instituciones y asumió poderes omnímodos, con apoyo militar, en un país consumido por la violencia y la crisis económica.
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Para el politólogo Alonso Cárdenas, el autogolpe dejó dos legados básicos: la Constitución vigente -con su estructura económica-, y la corrupción enseñoreada en todos los extremos del país.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailY en ese marco, “hoy el peruano promedio, de a pie, vive peor que su similar de la mayoría de países de América Latina”, dijo Cárdenas, de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, en diálogo con Télam.
Aquella noche dominical del 5 de abril de 1992, cuando los peruanos se iban a la cama, los programas de fútbol fueron interrumpidos por un mensaje de Fujimori, quien en las semanas precedentes se había dedicado a criticar con rudeza a los “partidos tradicionales”.
“A la inoperancia del Parlamento y la corrupción del Poder Judicial se suman la actitud obstruccionista y la conjura encubierta contra los esfuerzos del Gobierno por parte de algunas cúpulas partidarias”, clamó un circunspecto Fujimori antes de lanzar su célebre verbo: “disolver” (al Congreso y a otras instituciones).
Terminada la breve alocución, puntos estratégicos del país estaban tomados por los militares. Decenas de personas fueron detenidas, incluidos congresistas, mientras frente a los medios se estacionaban tanques amenazantes.
El resto del año, Perú vivió bajo un régimen dictatorial, llamado “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional”, hasta que, a inicios de 1993, entró en funciones un Congreso Constituyente encargado de redactar una Carta Magna para reemplazar a la de 1979.
Para algunos, la dictadura se extendió en realidad hasta el 2000, año en que Fujimori y su poderoso asesor Vladimiro Montesinos cayeron por una ira popular que se generó por la desbordada corrupción y los atropellos a los derechos humanos.
“No se puede ocultar que desde 1992 un solo poder, el Ejecutivo, y solo dos personas, Fujimori y Montesinos, con apoyo de las Fuerzas Armadas, usurparon todas las funciones del Estado”, escribió el investigador Félix Reátegui, al reflexionar sobre si al período 1993-2000 se le puede llamar democrático. (Télam)