Investigadores identifican una pista inmunológica clave en personas que superan los 110 años
Un estudio científico reveló que los supercentenarios poseen una población inusualmente alta de linfocitos T citotóxicos CD4, una característica que podría estar vinculada a la resistencia contra enfermedades graves.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/mayor.webp)
Un reciente estudio publicado en la revista Cell Reports ha puesto el foco en una particularidad biológica que comparten las personas que superan los 110 años. Los investigadores detectaron una presencia inusualmente alta de linfocitos T citotóxicos CD4, un tipo de célula inmunitaria poco común que, según los hallazgos, aparece en grandes proporciones en quienes alcanzan edades extremas.
La investigación, centrada en centenarios y supercentenarios de Japón, sugiere que esta expansión celular podría estar asociada con una mayor resistencia a afecciones comunes en la vejez, como el cáncer, la demencia y las cardiopatías. No obstante, los autores del trabajo advierten que esta relación aún no ha sido demostrada de manera definitiva.
Kosuke Hashimoto, biólogo de la Universidad de Osaka y uno de los autores del estudio, destacó que el sistema inmunológico mantiene capacidades adaptativas incluso en etapas avanzadas de la vida.
“Nuestro estudio sugiere que, incluso en la vejez extrema, el sistema inmunológico aún puede adaptarse selectivamente”.
El equipo científico analizó una muestra de 28 participantes, divididos en grupos de entre 70 y 90 años, centenarios de 100 a 109 años y supercentenarios. Mientras que en los participantes más jóvenes estas células representaban apenas el 4 % del total de linfocitos T, la cifra ascendía al 10 % en los centenarios y llegaba a aproximadamente el 18 % en los supercentenarios.
A pesar de estos resultados, la comunidad científica mantiene la cautela. Alejandro López-Soto, bioquímico de la Universidad de Oviedo, señaló que la función protectora de estas células es biológicamente plausible pero sigue siendo especulativa. Por su parte, la inmunóloga Ana Caetano Faria, de la Universidad Federal de Minas Gerais, planteó que estas células podrían actuar como una barrera frente al crecimiento tumoral, aunque el investigador Shawn Demehri, del Hospital General de Massachusetts, advirtió sobre posibles sesgos en la detección de estas secuencias.
Actualmente, el equipo de Hashimoto trabaja en el análisis de datos de células individuales en tejidos específicos para intentar determinar con mayor precisión la localización y la función exacta de estas células en el organismo humano.