José Flores, el hombre de 119 años, reveló los secretos de su longevidad: qué come
El hombre, nacido en 1907, atribuye su extensa vida a una dieta simple, el trabajo constante y una fuerte red de apoyo familiar en la zona de Nicoya.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/flores.webp)
A los 119 años, el desayuno de José Flores Flores ofrece una pista concreta sobre la vida que lo llevó a convertirse en un caso excepcional en Costa Rica. En su mesa no aparecen fórmulas extrañas ni productos de moda; la escena es simple: arroz, queso fresco y rebanadas de plátano frito. Esa combinación, repetida como parte de una rutina estable, puso nuevamente el foco sobre el vínculo entre alimentación tradicional, trabajo físico y longevidad.
Según datos del Gerontology Research Group, el hombre vivo más longevo reconocido oficialmente es João Marinho Neto, con 113 años. Ante este escenario, los vecinos de José Flores Flores se han puesto en campaña para notificar su caso y buscar la validación internacional de su edad. El hombre nació el 11 de julio de 1907 y reside en Obandito de Sardinal, en la provincia de Guanacaste, cerca de la Península de Nicoya, una región reconocida mundialmente por la presencia de personas centenarias.
Pese a las dificultades auditivas y el desgaste en una rodilla, mantiene su actividad diaria con la ayuda de una andadera. Su nieta, Hellen Flores, es quien lo acompaña y asiste en su rutina. Al ser consultado por la clave de su longevidad, el hombre fue contundente:
“Trabajar mucho, encomendarse a Dios y comer sano”.
Jorge Vindas, fundador de la Asociación Península de Nicoya Zona Azul, explicó que el caso de José Flores Flores representa el estilo de vida funcional de la región, caracterizado por redes familiares, alimentación orgánica y actividad física constante. Esta visión es respaldada por investigadores como Eric Topol y Dan Buettner, quienes sostienen que la longevidad depende en gran medida del entorno y los hábitos, más que de la genética.
El estudio de las llamadas Zonas Azules, que incluyen regiones como Cerdeña, Okinawa e Ikaria, refuerza la idea de que la longevidad surge de un modelo de vida donde la comida poco procesada, los vínculos cercanos y el esfuerzo físico sostenido forman parte de la cotidianidad. Un análisis psicológico adicional, dirigido por la psicóloga Maria Chiara Fastame de la Universidad de Cagliari, sugirió que la apertura a nuevas experiencias y los recursos psicológicos son fundamentales para un envejecimiento activo.