La ofensiva mediática de Londres suscita dudas sobre sus intenciones ante el Brexit
El gobierno británico mantiene un doble discurso sobre el Brexit, con contradicciones entre el mensaje oficial y unas filtraciones muy intencionadas a los medios, que alimenta la especulación sobre si realmente busca un acuerdo o todo es escenificación de cara a unas elecciones.
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El primer ministro Boris Johnson quiere que el Reino Unido abandone la Unión Europea el 31 de octubre, y afirma que prefiere hacerlo con un acuerdo, pero Bruselas asegura que la propuesta que presentó es muy insuficiente.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“La propuesta de Johnson hace una semana no era seria. Su verdadero objetivo era empezar un juego de culpas”, acusó el eurodiputado liberal belga Guy Verhofstadt, referente sobre el Brexit en el Parlamento Europeo.
El ambiente se deterioró dramáticamente a raíz con una serie de informaciones anónimas a la prensa, en un tono muy combativo, el lunes y el martes desde Downing Street, en que se acusaba a Alemania e Irlanda de bloquear el progreso de la negociación.
Johnson aboga públicamente por el diálogo con “nuestros amigos europeos” y tras hablar esta semana con su homólogo irlandés, Leo Varadkar, con quien ayer mantuvo un encuentro privado, su oficina afirmó que ambos “reiteraron firmemente su deseo de alcanzar un acuerdo”.
Sin embargo, una fuente no identificada de Downing Street, que muchos sospechan se trata de su consejero especial Dominic Cummings -citado en el pasado por la prensa calificando de “simulacro” las negociaciones con la UE- amenazó con poner fin a la cooperación con los países que traten de impedir un Brexit a final de mes.
En opinión de Charles Grant, director del instituto de reflexión Centre for European Reform, el uso de este tono beligerante es un error.
“Hacer este tipo de amenazas vacías no es realmente una forma de conseguir lo que se quiere en la UE”, afirma.
“Culpar a los británicos”
Grant señala, sin embargo, que con una división real entre ambas partes sobre la complicada cuestión de la frontera irlandesa, un acuerdo sigue siendo difícil de alcanzar y tanto británicos como europeos están buscando salvar las apariencias.
“Si hay un Brexit sin acuerdo será por supuesto malo para Irlanda, pero él (Varadkar) puede culpar a los británicos, todo el mundo culpará a los británicos”, considera.
Las recientes filtraciones, una muestra de los mensajes contradictorios que surgen de Downing Street sobre el Brexit, son una “estrategia deliberada” para dejar clara a la UE la determinación del equipo de Johnson a salir del bloque a todo precio, reconoció a la AFP una fuente gubernamental.
Si los líderes europeos creen que el parlamento británico impondrá un nuevo retraso de la fecha de salida y unas elecciones anticipadas cambiarán después la dinámica en Londres, caerían en una “seria malinterpretación de la política británica”, aseguró. AFP-NA
