La ola de protestas juveniles y sociales sacude con violencia a Francia y España
Mientras que en Francia movilizaciones masivas contra el costo de vida dejaron casi mil detenidos y choques con la policía, en Barcelona una protesta de estudiantes derivó en saqueos comerciales y choques con los Mossos.
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Una nueva jornada de agitación social y reclamos juveniles recorrió Europa, con epicentros de alta tensión en Francia y España. Aunque las movilizaciones compartieron el malestar por el encarecimiento de la vida y el deterioro de las condiciones estudiantiles, el desarrollo de los acontecimientos mostró dinámicas de protesta, despliegues de seguridad e impacto institucional claramente diferenciados en cada país.
En Francia, las manifestaciones convocadas contra el aumento del costo de vida y las condiciones universitarias reunieron a más de 410 mil personas según registros oficiales -y hasta 800 mil según los sindicatos de la CGT- en ciudades estratégicas como París, Lyon, Marsella, Toulouse, Burdeos y Estrasburgo.
Pese a que las marchas transcurrieron de forma pacífica durante la mayor parte de la jornada, el cierre de las movilizaciones derivó en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en varios puntos del territorio galo.
El Ministerio del Interior, conducido por Laurent Nuñez, desplegó un operativo especial de hasta 70 mil agentes policiales en todo el país.
Para contener los graves focos de conflicto en París y Lyon, las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos, logrando evitar asaltos masivos a comercios como los ocurridos el sábado anterior. El saldo gubernamental reportó cerca de mil personas detenidas tras los altercados. En el plano político, el líder opositor Jean-Luc Mélenchon emplazó a Emmanuel Macron a ceder ante las demandas sociales o dimitir.
Saqueos y cargas policiales en el centro de Barcelona
Por su parte, en España, la tensión se concentró de manera drástica en el centro urbano de Barcelona. Una concentración juvenil convocada mediante redes sociales bajo la consigna "Instituts Indignats" -movimiento vinculado a la agrupación francesa "Lycées Indignés"- reunió a decenas de estudiantes vestidos de negro y encapuchados en la plaza de Catalunya.
La manifestación derivó rápidamente en severos disturbios, quema de contenedores, montaje de barricadas y lanzamiento de piedras y objetos contundentes contra los agentes.
Los altercados afectaron de forma directa al sector comercial: grupos no organizados vandalizaron y saquearon al menos 14 comercios del centro barcelonés, obligando a comercios como El Corte Inglés a cerrar sus puertas.
La Guardia Urbana debió cortar los accesos al centro de la ciudad mientras los Mossos d'Esquadra desplegaban unidades antidisturbios, dejando un saldo de cerca de un centenar de detenidos, entre los cuales una cuarta parte eran menores de edad.
La consellera de Interior, Núria Parlon, y el presidente catalán, Salvador Illa, condenaron rotundamente los destrozos urbanos.
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