Los líderes del G-20 pusieron el foco en el clima y la pandemia, y acordaron impuestos
Los jefes de Estado y de Gobierno que participan de la cumbre alcanzaron un acuerdo para establecer un impuesto mínimo global a las multinacionales y buscan asegurar mecanismos para que el 70 por ciento de la población mundial esté vacunada contra el coronavirus en 2022.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/10/g20.jpg)
“Esto es más que un simple acuerdo tributario, es la diplomacia que está remodelando nuestra economía global y cumpliendo con nuestra gente”, escribió en Twitter el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, al destacar el acuerdo para gravar con al menos el 15 por ciento a las multinacionales a nivel global.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailBiden confirmó así el acuerdo alcanzado entre los líderes de los países más industrializados del mundo un grupo de naciones emergentes y la Unión Europea (UE) para determinar un piso impositivo mundial que estaba en debate hace años.
Fuentes de la cumbre de la que participa también el presidente Alberto Fernández destacaron a Télam el apoyo “amplio y transversal” que tuvo la propuesta de introducir el impuesto mínimo, que de todos modos necesitará luego varios meses o años para que cada país logre acoplarlo a su legislación e implementarlo.
Los países del G20, que representan el 80 por ciento de la economía mundial, dieron así un paso decisivo para empezar a fijar nuevos pilares de la denominada “nueva arquitectura financiera internacional”, que reclaman algunos de los miembros, agregaron las fuentes.
La medida, que se explicitará en el documento final de hoy, buscará alcanzar, por un lado, a las grandes compañías digitales y, por otro lado, terminar con la deslocalización financiera de las grandes multinacionales que no tributan en sus países de origen, sino que se valen de los mecanismos del denominado “dumping fiscal” para pagar impuestos en donde sean más bajos.
En Estados Unidos, uno de los países más golpeados por la deslocalización del pago de impuestos de sus compañías, la prensa atribuyó buena parte de la adopción del mínimo global del 15 por ciento a la impronta de Biden, quien en su primer G20 como mandatario “se anota una victoria sobre tasas globales”, como tituló por ejemplo la cadena CNN.
Ambiente y clima
El optimismo por el acuerdo alcanzado a nivel impositivo contrastaba en la primera de las dos jornadas de la cumbre con el estancamiento en el que parecen haber quedado las negociaciones para reforzar la lucha contra el cambio climático.
En ese sentido, cuando entrada la tarde de Roma empezaron a circular versiones de que el documento final tendría pocos avances en materia ambiental, desde la Presidencia italiana del G20 se apresuraron a plantear que los negociadores continuarán trabajando toda la noche en búsqueda de un acuerdo.
Italia, que además de presidir el G20 co-organiza la conferencia climática COP26 que inicia hoy en la ciudad escocesa Glasgow junto al Reino Unido, sabe que la falta de acuerdo o la inclusión de objetivos muy laxos en el documento de mañana aumentaría las chances de fracaso rotundo del encuentro en la región británica.
“Tenemos un momento ahora para intentar tomar algunos de los nebulosos compromisos de París, solidificarlos en compromisos fuertes y rápidos para reducir las emisiones, los autos y el carbón”, planteó en declaraciones televisivas el premier británico, Boris Johnson, también preocupado por un posible fracaso en Glasgow.
Uno de los principales escollos para una fórmula de consenso general es la negativa china a establecer un plazo para llegar a las “cero emisiones” en 2050, como pretenden EEUU y Europa, plantearon fuentes de la cumbre a Télam.
El tercer pilar central de la primera jornada de trabajo de la cumbre fue la lucha contra la pandemia de coronavirus, con un principio de acuerdo entre los miembros del G20 para aumentar los ritmos de vacunación en los países más pobres a partir de la donación de fármacos y de la asignación de fondos.
El objetivo de los países desarrollados, que se acercan en algunos casos al 90 por ciento de la población mayor de 12 años ya inmunizada, es favorecer una rápida vacunación del resto del mundo para evitar tropiezos en los repuntes que están demostrando sus economías tras las caídas generalizadas de 2020. (Télam)