Piñera apura medidas sociales para aplacar la rebelión chilena
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, envió al Congreso un proyecto de ley para aumentar los ingresos de los jubilados con pensión básica, una medida prevista en la “agenda social” que inauguró con la esperanza de frenar el estallido social.
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La iniciativa apunta a aumentar en un 20 por ciento la llamada pensión básica solidaria que perciben unos 600 mil jubilados englobados en el 60 por ciento del sector más pobre del país y que tienen un ingreso equivalente a los 151 dólares.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAdemás, propuso una suba de un punto porcentual (desde el cuatro hasta el cinco por ciento) de los aportes patronales al sistema de jubilaciones, una medida demandada por las fuerzas políticas de centroizquierda.
“El seguro para proteger a los adultos mayores no valentes se va a financiar con este uno por ciento y en los próximos días vamos a enviar al Congreso nuevas protecciones sociales con cargo a este porcentaje”, dijo Piñera, citado por la agencia EFE.
También se comprometió a crear un ingreso mínimo garantizado de 350 mil pesos (unos 482 dólares) que complemente el salario de los trabajadores que no cobren el sueldo mínimo y a aumentar los impuestos para las rentas más altas.
La Cámara de Diputados había aprobado ayer en general un proyecto para reducir de 45 a 40 horas semanales la jornada laboral.
Ante la fuerzas de las protestas, el presidente ya había retrocedido en su decisión de eliminar un subsidio a los combustibles, con su consecuente impacto en los valores de venta al público, y aceptó congelar las tarifas del servicio eléctrico.
Para desactivar el estallido, también prometió medidas para bajar los precios de los medicamentos y mejorar los sistemas de salud y educación.
Siguen las protestas
En distintas ciudades de Chile continuaron las protestas multitudinarias, entre ellas una con disturbios que forzó a las autoridades a evacuar la sede del Congreso, establecida en Valparaíso.
En las puertas de la sede legislativa se reportaron enfrentamientos entre agentes de fuerzas de seguridad y manifestantes. Además, un grupo intentó derribar una verja que protegía al edificio, ante lo cual se decidió la evacuación del personal y la suspensión de las actividades.
En tanto, cientos de camiones, taxis y automóviles particulares invadieron a paso lento las autopistas que circunvalan y cruzan Santiago de Chile para participar de una caravana que convirtió en un caos el tránsito en la capital del país.
La caravana fue cortando los accesos a la autopista y algunos calles transversales, usualmente utilizadas por varios millones de personas al día, en una imponente protestas contra los aumentos desmedidos en los precios de los peajes.
Desde el comienzo de la rebelión, hace ocho días, 19 personas murieron en medio de actos violentos o a causa de la extrema represión de militares y carabineros contra los manifestantes. (Télam)
