Amenazas de tiroteos en escuelas de todo el país encendieron la alarma por la violencia social
Pintadas con advertencias aparecieron en instituciones de al menos ocho provincias, a pocos días de un crimen escolar en Santa Fe
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Una serie de amenazas de tiroteos en escuelas de distintas provincias argentinas generó preocupación en comunidades educativas y autoridades, en un contexto marcado por recientes hechos de violencia extrema. Las advertencias, escritas en baños y paredes de los establecimientos, se detectaron en cerca de 20 instituciones y obligaron a activar protocolos de seguridad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl fenómeno ocurre apenas dos semanas después de la denominada “masacre de San Cristóbal”, en Santa Fe, donde un alumno de 15 años ingresó armado a una escuela y asesinó a otro estudiante de 13, un episodio que conmocionó al país y volvió a poner en agenda la violencia en ámbitos educativos.
Las nuevas amenazas fueron registradas en establecimientos de la provincia de Buenos Aires —incluyendo Bahía Blanca—, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Fe. En varios casos, los mensajes incluían fechas concretas, lo que elevó el nivel de alerta.
Uno de los ejemplos más claros se dio en un colegio de Bahía Blanca, donde apareció una inscripción en el baño de varones que advertía: “Mañana 17/4 tiroteo, no vengan”.
Frente a esta situación, las instituciones educativas activaron protocolos de prevención, que incluyeron la intervención de la Policía, fiscalías y organismos de protección de la niñez. Además, se reforzó el trabajo de los gabinetes de orientación escolar para contener a estudiantes y familias.
Especialistas señalan que este tipo de eventos puede responder a un “efecto contagio”, donde hechos de alto impacto —como el ocurrido en Santa Fe— generan imitaciones o reacciones simbólicas en otros jóvenes. En ese sentido, remarcan que las amenazas, aunque no siempre se concreten, deben ser tomadas con seriedad.
Más allá de su carácter extraordinario, estos episodios son interpretados como un emergente de problemáticas más profundas, vinculadas a la violencia social y a las dificultades en la construcción de vínculos entre adolescentes. Situaciones de bullying, ciberacoso, agresiones físicas y conflictos mal resueltos forman parte del escenario cotidiano que atraviesa a muchas escuelas.
Desde la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense advirtieron en una carta abierta que estos hechos no deben naturalizarse y propusieron “hacer una pausa” para analizar las condiciones sociales, familiares y vinculares que afectan a niños y jóvenes.
En ese marco, destacaron el rol del sistema educativo y del Estado para intervenir ante estas situaciones, al tiempo que subrayaron la importancia de fortalecer los lazos comunitarios: “La escuela no es una institución neutral frente a la violencia y tiene el compromiso de escuchar y poner palabras donde hay agresión y desconfianza”, señalaron.
El crecimiento de este tipo de amenazas vuelve a instalar un debate urgente sobre la convivencia escolar, la salud mental y la necesidad de políticas integrales que aborden la violencia desde sus causas estructurales. Mientras tanto, las comunidades educativas permanecen en alerta ante un fenómeno que, aunque incipiente, refleja tensiones sociales más amplias.
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