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Condenaron a los hermanos Lanatta y a Schillaci por haber baleado a dos policías

Los hermanos Lanatta y Schillaci junto a su defensor.

El Eco

Los hermanos Martín y Christian Lanatta fueron condenados a 13 años de prisión y Víctor Schillaci, a siete, por herir a balazos a dos policías bonaerenses en una ruta provincial en 2015 tras protagonizar una cinematográfica fuga del penal de General Alvear.

Las condenas por “homicidio agravado en grado de tentativa en dos hechos” -en el caso de los Lanatta (46) como coautores y de Schillaci (39) como partícipe necesario- fueron homologadas por el Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de La Plata, en el marco de un juicio abreviado.

Para ello existió un acuerdo previo entre la defensa de los imputados, a cargo de Pedro Martino, y la fiscal Silvia Langone, tal como prevé el Código de Procedimiento Penal de la provincia de Buenos Aires para delitos con penas menores a 15 años de prisión o una pena no privativa de la libertad.

A pesar de haber admitido su responsabilidad para poder firmar así el acuerdo y llegar a la condena, Martín Lanatta aseguró a la prensa tras la audiencia que no baleó a los policías y que por consejo de su defensa llegó a esta instancia por “cuestiones técnicas”.

“No tuvimos participación en este hecho, no baleamos a los policías”, dijo el condenado, y agregó: “Nosotros no pasamos por (la localidad bonaerense) Ranchos y tampoco utilizamos el vehículo que figura en el expediente”.

“Estamos dejando la sentencia firme para pedir la revisión de causa, estamos siempre con la pelea de demostrar la inocencia. No es fácil, lo sabemos, a mí me condenaron a la máxima pena. Nos violaron los derechos. Nosotros fuimos los primeros presos políticos cuando nos condenaron por orden política”, insistió Lanatta.

Por su parte, tras escuchar las condenas, la policía Lucrecia Yudati, una de las víctimas de los Lanatta y Schillaci, manifestó su conformidad: “Quería que se hiciera justicia, tengo bronca de tenerlos enfrente pero no tengo nada que decirles”.

 

“Pude mirarlos

a los ojos”

 

Yudati, quien a raíz de las lesiones sufridas al ser baleada debió ser sometida a más de 50 intervenciones quirúrgicas y aún les cuesta movilizarse, agregó: “Me daba mucha bronca verlos pero yo pude mirarlos a los ojos, ellos no pueden, bajaban la cabeza. Solo quiero terminar cuanto antes está pesadilla”.

La policía presenció la audiencia acompañada por su abogado, Juan Cruz Diez, quien representa además al otro efectivo herido, Fernando Pengsawath, que no asistió.

“Ninguna condena les va a devolver a estos chicos la vida que le han truncado, pero con esas penas las víctimas están conformes porque estos lacras ya tienen perpetua, no salen nunca más”, dijo el letrado a Télam, al finalizar la jornada judicial.

Los hermanos Lanatta y Schillaci llegaron a los tribunales platenses en medio de un fuerte operativo de seguridad, a bordo de un camión de traslados del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), escoltado por dos patrullas de la Dirección de Operaciones Especiales (DOE), desde el penal de Ezeiza, donde están alojados, hasta la sede del Tribunal ubicado en la calle 8, entre 56 y 57, de La Plata.

Los tres cumplen actualmente una condena a prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez, del que fueron víctimas Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), cuyos cadáveres fueron hallados en agosto de 2008.

El hecho por el que fueron condenados ayer ocurrió el 27 de diciembre de 2015, cuando lograron huir del sector Sanidad de la Unidad Penitenciaria 30 de General Alvear luego de golpear a un guardia que ingresó a hacer el recuento de presos habitual.

Posteriormente, según determinaron los investigadores, lo ataron de pies y manos, lo amordazaron y le robaron los borceguíes, una tricota y las llaves de un auto Fiat 128, según la investigación fiscal.

Cuando estaban por salir por el “túnel” de la prisión, los tres reclusos amenazaron con lo que aparentaba ser un arma a otro guardia, por lo que éste optó por abrirles la reja y también terminó reducido en el piso y atado con precintos.

Pero antes de dejar la cárcel, redujeron al guardia de la puerta, le robaron una pistola ametralladora con cargador y cartuchos y lo llevaron un par de cuadras mientras uno de ellos hablaba con un teléfono celular y gritaba: “Dónde estás, dónde estás, hacé señas de luces”.

Finalmente, ataron al guardia y subieron a una camioneta 4×4 negra doble cabina con estribos en ambas puerta.

El trío huyó tras la agresión y fue recapturado finalmente el 11 de enero de 2016 en la provincia de Santa Fe.

Durante la huida, y al pasar por la localidad de Ranchos el 31 de diciembre de 2015, es decir cuatro días después de la fuga, los delincuentes atacaron a tiros con un fusil y una escopeta a los efectivos Yudati y Pengsawath cuando intentaron detenerlos.

Por la fuga, los tres fueron condenados a siete años y medio de prisión al cabo de un juicio oral que realizó en octubre de 2018 también la justicia platense. (Télam)

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  • ElEcodeTandil

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