La pionera en lingüística forense explica cómo el lenguaje puede ser evidencia
Alicia Poderti es la primera perito lingüística forense de la Argentina. La especialista brinda una capacitación para agentes judiciales sobre los aportes que la Lingüística Forense hace al derecho. La tarea pericial consiste en analizar la autoría de un escrito, identificar personas y situaciones de plagio.
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El análisis del lenguaje escrito y verbal colabora con la Justicia para sumar evidencias en causas por trata de personas, violencia de género, ciberacoso, suicidios o disputas por tierras o herencias, explicó ayer Alicia Poderti, la primera perito forense lingüística del país.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPoderti es doctora en Lingüística del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), perito lingüística forense desde 2006, época en que era la única persona en la especialidad, y está abocada ahora a capacitar en la temática en el marco del Programa Nacional Ciencia y Justicia.
La tarea pericial consiste en analizar la autoría de un escrito, identificar personas y situaciones de plagio.
“Todo esto se aplica en múltiples causas en un trabajo interdisciplinario con otras ciencias: desde violencia familiar, trata de personas, ciberdelitos, reclamos por tierra o dinero, suicidios, secuestros o perjurios”, contó Poderti a Télam.
Peritaje lingüístico
Para realizar el peritaje lingüístico “se analiza el soporte del mensaje -el papel o la grabación-, se rastrean documentos complementarios producidos por la misma persona para cotejarla, se amplía la dimensión de los documentos doscientas veces, se estudian las voces en estudios de grabación profesional y con software específico”, detalló.
Para eso “necesitamos trabajar con originales, nunca con copias. Por eso vamos a las escenas del crimen a preservar pruebas en papel o grabadas, porque también podemos identificar la antigüedad de un papel, además de lo que está escrito”.
“Cada ser humano tiene su ideolecto, es decir, su forma particular de expresarse, es como su huella dactilar, adquirido por lecturas o no lecturas, por su ambiente, la forma en que se crió, si está escolarizado, su tiempo de escolaridad; si es autodidacta, si fue violentado. Es fácil para el lingüista trazar el perfil y descubrir cosas ocultas detrás del que habla y escribe”, señaló la especialista.
Por ejemplo, ante una denuncia por violencia laboral o familiar, el perito lingüístico actúa cuando el maltrato no es tan evidente, para lo cual la semiótica “es esencial para descifrar los códigos ocultos detrás de un mensaje que puede ser muy amable en el tono de voz, pero que puede contener una violencia terrible en las palabras y considerando el contexto”, destacó.
En medios digitales
Los delitos a través de medios digitales también son un campo de trabajo para forenses en lingüística.
“Lo que hacemos es estudiar el lenguaje de los ciberdelincuentes para interactuar con ellos. Si se trata de acosadores de niños también nos ponemos en el lugar de los niños y adolescentes para hablar con los sospechosos, y vamos armando el perfil del ciberacosador”, explicó Poderti, que precisó que “cada persona tiene su perfil vocal y eso sirve para perfilar”.
También peritan emojis y emoticones que “se colocan en lugar de palabras. Hay estudios sobre estos signos, y la referencia no siempre es denotativa, hay algo oculto que depende de quién, cómo y con qué fines lo utiliza”, explicó la lingüista.
La profesional señaló que “los casos de violencia familiar y los relacionados con personas internadas en instituciones psiquiátricas, por pedido de sus familiares, son los que más me impactan”.
Pionera en Argentina, Poderti ahora comparte su experiencia con profesionales de todo el país, donde cree que “ya seremos unos quinientos”.
La rama de la lingüística forense
La historia de la lingüística forense se remonta a 1754, cuando Scotland Yard comenzó a identificar criminales por la voz, según un documento del Conicet.
En 1968 surgió la disciplina Lingüística Forense vinculada a la estadística y la medicina, y en 1987 en el Congreso de la Asociación Internacional de Lingüística Aplicada de Australia ya fue considerada como interfaz entre el lenguaje y la administración de justicia. (Télam)
