Perpetua para un surinamés que dejó morir a una mujer que trasladaba éxtasis
Un ciudadano surinamés que fue novio de la modelo argentina Daiana Antivero fue condenado a prisión perpetua por haber dejado morir en julio de 2017 a una mujer brasileña que transportaba éxtasis como “mula”.
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La pena fue impuesta a Hendrik Dasman (39), alias “Gino”, quien fue hallado responsable de “contrabando y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y homicidio agravado” del que fuera víctima Miriam Da Silva (19).
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 2 además condenó a diez años de cárcel a su novia, Danilcia Contreras de León (37), considerada partícipe secundaria del homicidio y coautora de la tenencia.
Los jueces dispusieron inhabilitaciones especiales para la pareja condenada, el decomiso de sumas de dinero y de un vehículo, mientras que los fundamentos de la sentencia se conocerán el 25 de noviembre, según informó en su página el Ministerio Público Fiscal (MPF).
En su alegato, el fiscal le atribuyó a “Gino” el homicidio criminis causa de Da Silva y lo responsabilizó de haberla privado de asistencia médica cuando su estado de salud se deterioró luego de no expulsar todos los estupefacientes que había ingerido.
Respecto de Contreras de León, había solicitado once años de prisión al entender que su aporte no fue esencial y no actuó como cómplice.
Para el representante del MPF, “Gino” integraba una organización con asiento en Surinam dedicada al narcotráfico, con contactos en Bélgica y Holanda, al tiempo que su rol en Argentina era “receptar a las personas y recuperar los estupefacientes para comercializarlos”.
La investigación
Los hechos investigados comenzaron el 28 de junio de 2017, cuando Miriam y su hermana Miriana (20) arribaron de Brasil, la primera de ellas con 94 cápsulas con éxtasis en su organismo, de las que solo expulsó una veintena.
Al ser avisado de la situación, “Gino” pasó a buscar a las hermanas por un hotel del barrio porteño de Monserrat y las alojó en su casa de la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, durante cuatro días y mientras el estado de salud de Miriam empeoraba.
De acuerdo a la acusación, junto a otro hombre llevaron a las hermanas en auto hasta el Hospital Santojanni, donde Miriana bajó a pedir ayuda y cuando regresó al vehículo, ésta ya no estaba en el lugar.
Ante esa situación, la menor de las chicas acudió a una dependencia policial de Ramos Mejía y contó que estaba buscando a su hermana.
El cadáver de Miriam fue hallado el 2 de julio de 2017, alrededor de las 21, por vecinos del Pasaje Ibarraola al 3500, en el barrio porteño de Villa Devoto.
Una hora antes un Peugeot 206 estacionó allí y quien iba de acompañante bajó del vehículo, sacó del asiento trasero el cuerpo de la joven y lo dejó abandonado contra el cordón de la vereda.
El Cuerpo Médico Forense (CMF) determinó luego que la joven murió por congestión y edema pulmonar, y que en el intestino de la víctima había 66 cápsulas, dos de la cuales estaban parcialmente abiertas.
“Una bomba de tiempo”
De hecho, en su alegato, el fiscal remarcó que los peritos dijeron que, por su condición, la joven “era una bomba de tiempo”, y que en vez de recibir asistencia médica sólo le dieron laxantes y le tiraron “agua en la cara”.
Para Agüero Vera, el accionar de “Gino” se encuadra en un homicidio criminis causa, bajo la estructura de omisión, para procurar impunidad; y en ese sentido precisó que el acusado infringió el deber de cuidado al aislar a la víctima “del auxilio de terceros ajenos a la organización”, para lo que la alojó en su casa, de manera que las hermanas no pudieran buscar ayuda.
Y según el fiscal, esto “se agudizaba por su vulnerabilidad producto de la edad, su condición de extranjeras y origen humilde”.
Al momento del crimen de Miriam, “Gino” ya contaba con una condena acordada en un juicio abreviado homologado en 2013 por el mismo tribunal en el caso denominado “Narco Modelo” en relación a Antivero, quien debió cumplir una “probation” de 416 horas de tareas comunitarias. (Télam)
