Necrológicas
BERNARDO EUDES NAHUELPAN QUILAQUEO
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSu imagen todavía está allí: es un hombre que va en su bicicleta con un canastito detrás por las calles del barrio Las Ranas. Pero detrás de esa imagen hay una historia, la biografía de Bernardo Eudes Nahuelpan Quilaqueo.
Si el nombre de un hombre es su origen, también suele definir su historia. Había nacido en Villarrica, en la región de Cautín de Chile, en 1939, era hijo de madre soltera y cuando todavía era un niño cayó sobre él la desgracia de la orfandad con la muerte de su madre. Fue criado entonces por su hermana, quien lo adoptó al casarse y le cambió el apellido paterno. Si la infancia es la patria del hombre, su niñez, a pesar de las pérdidas de sus padres, encontró un nuevo y perenne amor: la naturaleza. De chico disfrutó sus días entre la cordillera con el volcán y el río, y la tierra prodigiosa que aprendió a cultivar y a cuidar, y la crianza de los animales, y la pasión por las plantas y las flores que fueron sus más sagrados juguetes, un romance que lo acompañaría toda la vida. Su casa estaba adornada de un frondoso parque colmado de flores. Los vecinos sólo tenían que pasar por la casa de Bernardo para llevarse las flores de regalo que luego dejaban a sus muertos en el cementerio del pueblo.
