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Necrológicas

VÍCTOR MANUEL PEDRO SHERAR

El pasado 10 de septiembre falleció Víctor Manuel Pedro Sherar, deceso que causó un profundo dolor entre sus seres queridos y familiares. Se ha ido una persona que fue ejemplo para todos los que lo trataron. Humilde, solidario, de una honestidad nada común, aprendida de sus padres, con una extraordinaria inteligencia para ocuparse de toda clase de trabajos. Hijo y esposo de maestras, admiró el trabajo de la mujer y criticó a los que las denigraban.

Disfrutó de su auto, un Mercedes Benz modelo 62, que fue y sigue siendo la admiración de muchos. Recorrió muchos kilómetros con su familia por el país y países vecinos. Ese auto fue la alegría de muchas novias que le pedían ir a la iglesia en él.

Construyó una casa rodante plegable, asombrando a cuantos la vieron. Dejó un ejemplo de respeto y consideración por los demás. Ojalá la juventud tome su ejemplo para vivir en paz, sin provocar conflictos ni daños. Tuvo el cariño incondicional de su familia. Ya descansa. Misión cumplida.

SARA NATIVIDAD MARTÍNEZ VIUDA DE ABAD

A los 91 años falleció Sara natividad Martínez viuda de Abad, conocida por todos como ‘Sarita’, como le gustaba que la llamaran. Dedicó su vida a criar a sus dos hijas: Lucía Beatriz y Ana María y a mimar a sus nietos, bisnietos y tataranieta.

Además, siempre tenía un tiempo para extender una mano a quién la necesitará. Hoy lloran su ausencia y elevamos una plegaria para que Dios la tenga a su lado.

CARLOS HÉCTOR HERMIDA

El pasado 16 de septiembre de 2020 falleció Carlos Héctor Hermida (Teteto), hijo de Héctor Hermida (Codi) y Azucena Simón (Keka). Nació en Tandil el 5 de noviembre de 1960 y vivió en el barrio de Villa Hermosa (sobre calle Liniers), concurriendo a la escuela 5.

Desempeñó su vida laboral como chofer de camiones de transporte de hacienda, iniciándose en la actividad a los 17 años. Fue muy apreciado por sus empleadores por su capacidad conductiva, responsabilidad y amor a su tarea.  Quienes debían trasladar su ganado, pedían que fuese ‘Teteto’ el que llevara su capital.

Hace 9 años nació quien fue el gran amor de su vida, su hija Geraldine Hermida. Otras de sus pasiones fue la pesca deportiva a la que le dedicó gran parte de su tiempo libre y que compartió junto a su hija y su madre; también amante del Turismo Carretera, concurriendo a innumerables competencias en distintos puntos del país.

Hoy su madre Azucena junto a su hija Geraldine elevan una oración a Dios por el eterno descanso de su alma.

CELIA RENEÉ LAMAS

Siempre pasa, dibujar con palabras el sentimiento que deja una muerte es un acto escaso, muy pequeño si le añadimos que se trata de la orfandad que hoy nos deja nuestra madre, doña Chela Lamas de Caresía.

Nació en Tandil en 1928, fue la hija mayor de emigrantes gallegos, él, José Lamas era contratista de canteras en el cerro La Movediza y tuvo con Herminia cinco hijas más.

En 1946, cuando escaseó el trabajo acá, toda la familia se trasladó a las canteras de Chapadmalal, pero doña Chela ya se había comprometido en el pueblo con el hijo menor de un tano ferroviario, los Caresia del barrio de la Estación.

Nuestro padre, Héctor Caresía (Pinocho), estaba haciendo ‘la colimba’, al acabar siguió el noviazgo. Manejaba ‘El Rápido’ hasta Mar del Plata y de ahí en bicicleta hasta Chapadmalal. Desde que se casaron en 1947 ella fue durante 73 años,  el palo mayor de una familia donde crecieron una niña Araceli, dos varones Daniel y Luis, nueve más entre nietos; catorce bisnietos y cuatro tataranietos, casi nada para sus casi 93 años.

Chela siempre cultivó la unión familiar, no se le pasaba un cumpleaños, cuidó y se preocupó de todos, incluso de los primos de Mar del Plata donde vivían sus hermanas, como si de sus hijos se tratara. Y de los vecinos a quienes curaba el ‘empacho’, el ‘ojeo’ y hasta del ‘mal del hígado’ con ‘yerba del pollo’ y otros yuyos que recogía de las sierras los domingos, después de ir a llevarle flores de su jardín a sus muertos tan queridos  y de paso limpiar su tumba.

Tener madre hasta casi los 70 años da la ventaja de compararla, medirla más allá del vínculo filial pues por sus  vidas ya han pasado algunos cientos de personas, quizás miles, lo que te permite afirmar objetivamente algo rotundo, ‘nunca conocieron a nadie como ella’.

“Nosotros quienes tuvimos la suerte de tenerla a nuestro lado, hoy sentimos que fuimos meros acompañantes de una vida llena de energía, vivida intensamente. Desde hace unos años, flaquita pero con la misma mirada penetrante, tenerla abrazada era como cuando bailábamos con ella en una peña o milonga o cuando la oíamos acompañar un tango en la radio chifando sola su melodía con el delantal y sus ruleros eternamente puestos”, la recordaron.

“Mirá mamá, este setiembre te fuiste pero vos seguirás por acá, en nuestra memoria y nuestros actos siempre, en cada rosita rococó y hasta en cada mate cebado como a vos te gusta, con limón y dulzón. Ojalá hayamos sabido quererte con la intensidad con que vos nos cuidaste, abrazaste, besaste y quisiste. Chau Chela”, la despidieron.

NARCISO RAMÓN TOLEDO (NACHO)

Nació en Ausonia, Córdoba, el 8 de mayo de 1922  y se casó con Rosa Calviño con quien tuvo dos hijos los que le dieron cinco nietos y 4 bisnietos.

Siempre con una sonrisa y actitud positiva frente a los duros momentos en que la vida lo puso a prueba.

Con sus 98 años, esperaba con ansias sus 100, se mantenía informado leyéndose los diarios de punta a punta. Resultaba interesante escuchar sus opiniones. Tenía una memoria increíble que sorprendía.

Concurría al gimnasio donde era mimado y admirado. Una vez que pasara la pandemia, quería viajar al que fuera su primer destino como soldado, Campos de los Andes en Mendoza.

El 3 de marzo de 2020 fue designado como decano del personal de cuadros de la guarnición Ejército Tandil por su fructífera trayectoria durante el servicio activo y por el desempeño cívico en su honrosa situación de retiro.

El pasado 14 de septiembre de 2020 se fue de este mundo dejando mucho dolor en su familia, quienes siempre lo recordarán como una persona admirable por su sabiduría, lucidez, resilencia y optimismo.

“Adiós Suboficial Principal de Caballería. Adiós abuelo sabio como te decían los nietos. Descansa en paz junto a tu esposa e hija”.

 

ANA MARÍA JALIFE VIUDA DE LEDESMA

Falleció en Tandil, a los 85 años, el pasado 6 de septiembre de 2020. Ana o Anita, como la llamaban sus amigas, había nacido en María Ignacia Vela el 5 de enero de 1935. Hija de inmigrantes, Ana Iacaruso, italiana, y de Abdú Jalife, libanés. Creció junto a sus hermanos: Domingo (f), Sofía (f), Dora (f) y José (f). En 1963 contrajo matrimonio con Héctor I. Ledesma, hijo de una conocida familia de Colonia Alchourrón.

Acompañó a su esposo en tareas rurales que este desempeñaba en la zona de Gardey. Transitaron la vida juntos durante 44 años, los últimos ya instalados en la localidad de Gardey, donde supo ganarse el cariño de dicha comunidad.

Sus sobrinos la recuerdan como una persona muy sociable, amigable y popular, gustosa de participar en todo acontecimiento al que era invitada. Gran contadora de historias, familiera, con muchas ganas de vivir. Y remarcan el hermoso cumpleaños de 80 años que pudieron compartir con ella.

“Estarás presente al levantar una copa de tinto, en la caña con ruda, jugando a las cartas, la lotería o la quiniela, en tu casa llena de visitas con mate y galletitas, las vacaciones de invierno y de verano que nos recibías con tanto amor. Y sobre todo al nombrar a tu amado Gardey. Descansa en paz querida tía Ana”.

HÉCTOR ÁNGEL ANDOLFATTI

El pasado 17 de septiembre falleció un ser fuerte, bondadoso, bruto, digno, alegre y luchador. Se fue Héctor Ángel Andolfatti, un gran padre.

Hijo de Petrona Pérez y Ángel Andolfatti, el menor de seis hermanos: Lito, Elsita, Jorge, Chichín y Blanca, mimado por todos. Criado en la estación de Iraola, donde vivió hasta los 14 años. Tiempo después se mudaron a Tandil, precisamente al paraje Sans Souci, lugar en que con mucho trabajo y sacrificio se inició junto a su padre en el rubro de las perforaciones, molinos, y aguadas.

En esos tiempos él tenía su primera moto, y un gesto enorme de pura bondad fue “cuando la cambio por una heladera eléctrica para su madre”.

Pasados los años, al perder a su padre, en su memoria fue que decidió ponerle “Don Ángel” a la empresa de perforaciones.

En marzo de 1970 contrajo matrimonio con Dorita Duringer, una compañera de vida llena de luz, una mujer hecha y derecha, con grandes valores formaron una hermosa familia. Tuvieron seis hijos: Andrés, Gabriel, Alejandra, Florencia, Pedro y Emilio. Desde chicos les inculcaron el amor por los deportes, la disciplina, el esfuerzo y sin dejar de ser competitivos, tener empatía y colaborar con los otros. Iniciando con ciclismo, motos, karting, y distintas categorías de autos. Los más chicos compartieron además su hobby de pelota a paleta y el fanatismo por el Chevrolet y las carreras de Turismo Carretera.

En su mirada reflejaba orgullo por sus hijos y un gran cariño por sus hijos políticos Claudia Gainle, Gabriela Depau, Hugo Amarilla, Julián Gonzalo, Guadalupe Noriega, y Paula Domínguez.

Héctor disfruto cada reunión familiar, cada asado de domingo. En muchas ocasiones con invitados, con sus consuegros, otras solo su círculo íntimo que de igual modo reunía más de 30. Él decía que una de sus mayores riquezas era su mesa, la comida, y la unión de la familia.

Junto a sus hijos varones, y a su nieto mayor, conformó un sólido equipo de trabajo. Basado en la confianza, respeto y responsabilidad. Cuatro generaciones en la empresa familiar, la cual inicio con herramientas simples, y que hoy cuenta con una moderna flota de camiones y máquinas de última generación.

Sus seres queridos lo despiden con un adiós junto a su hermano Chichín; sus hermanos políticos Antonio, Tita, Marieli, Norberto, Norma, Delia y Pirulo; sus nietos Franco, Verónica, Valentina, María, Lucas, Cirilo, Genaro, Joaquina, Paulina, Constanza, Julián Alfonso, Clara, Morena, Milo, Petra y Franca; sus nietos del corazón Laura y Juanjo; sus nietos políticos Florencia y Elías; sus ahijados Gustavito, Pierina, Luciano y Gladys; primos, sobrinos, amigos y demás familiares.

“Nos consuela que te fuiste en paz y que disfrutaste cada momento de tu vida. Hasta siempre papá, ahora estas en el cielo con muchos seres queridos y con un angelito especial, Marianito, tu nieto”.

PETRONA AGÜERO DE ÁLVAREZ

Petrona Agüero de Álvarez falleció el pasado miércoles 16 de septiembre de 2020 a los 90 años. Había nacido el 13 de octubre de 1929, en el seno familiar compuesto por sus padres y once hermanos, trabajando desde chica en el campo para ayudar a su familia.

A los 23 años vino a la ciudad a trabajar, donde conoció a Luciano Álvarez con quien se casó dos años más tarde. Con él regresó al campo donde criaron cinco hijos, hasta el fallecimiento de su esposo. Volvió a trabajar a la ciudad hasta su jubilación.

Su vida fue marcada por hechos tristes como fue el fallecimiento de tres de sus hijos: Rubén el mayor con solo un año y medio; Stella Maris a los 26 años y Luciano conocido y querido coiffeur de Villa Italia a los 55 años, quedando solamente Pedro y Luis.

Había luchado con una cruel enfermedad hacía 15 años, pero la dolencia había retornado hacía un año y a pesar que fue una guerrera, estos últimos cinco meses sus ganas y su cuerpo se fueron desgastando, y a pesar de todo el cuidado y la excelente atención del doctor Diego Marino y la enfermera Guadalupe García Allende, quienes acompañaron con dedicación y calidad humana, dejó de sufrir para descansar en paz.

“Quienes te amamos sentimos tu ausencia abuela ‘Lala’, como te decían los vecinos y los niños del barrio. Buena y solidaria, fuiste muy querida por nietos y bisnietos biológicos y del corazón. Siempre apegada a Amelia tus nietos José y Gaby, tu nieta del corazón Vanesa y su familia, quienes siempre te recordarán con mucho cariño. Seguirás viva en nuestro corazón. No es un adiós sino un hasta luego. Hasta que Dios decida que nos encontremos. Te amamos, tu hijo Pedro”.

 

ANÍBAL JORGE LARLUS

Nació en Rauch el 2 de agosto de 1944 y su fallecimiento se produjo el pasado 11 de septiembre de 2020.

Con el correr de los años se casó con Marta Ester Baracco y fruto de ese amor nacieron y criaron a sus siete hijos: Marta, Laura, Liliana, Silvia, Martín, Alejandro y Pablo.

Aníbal desde los 13 años se dedicó a trabajar, dedicándose a tareas en el campo y en la actualidad desarrollaba su tarea en talleres Alsina.

Era abuelo de 25 nietos y tres bisnietos, contaba con muchos amigos los cuales lo  apodaban ‘El Tronco’.

“Papi fuiste un buen padre donde diste todo por nosotros. Dejaste un gran vacío y un gran dolor en nuestros corazones. Recordaremos siempre lo mejor de vos y te vamos a extrañar. Volá alto viejito y descansa en paz. Y seguí guiándonos desde donde estés. Te extrañaremos. Hijos y nietos”.

LUCAS SILVIO BOONSTRA

Lucas Silvio Boonstra nació el 25 de abril de 1927 en Gonzales Chaves y pasó su infancia y parte de su juventud en Tres Arroyos, dónde se casó con Adelaida T. Zijistrat (f). Allí nacieron sus tres primeras hijas: Silvia Teresa, Susana Mabel (f) y María Adela. En 1955 decidieron venir a forjar su futuro aquí en la ciudad de Tandil donde nacieron sus otros 4 hijos: Lucas Abraham (f), Jorge Alberto, Enrique Eduardo y Cristina Beatriz.

Algunos de sus trabajos fueron en Talleres El Brazo, Sodería Reche, Centromotor y Metalúrgica Tandil. Luego se dedicó a la mecánica del automotor, haciendo con mucho esfuerzo su propio taller. Pasado algunos años decidieron probar suerte en La Pastora y luego en María Ignacia (Vela) donde desempeñó tareas rurales. Luego de algunos años volvieron a la zona de Tandil. Fue un hombre sumamente trabajador y responsable. Quienes lo conocieron lo recordarán con mucho amor. Muy querido por sus yernos, nueras y nietos.

Los últimos años después de una fractura de cadera y quedando en silla de ruedas, estuvo en el hogar Nuestra Señora de Fátima donde recibió muchísimo amor. Y desde allí se fue el pasado 11 de septiembre de 2020 para encontrarse con sus seres queridos.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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