Necrológicas
SARA RAMIL
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSara Ramil nació en Cerro Leones, Tandil, el 31 de agosto de 1926. Hija de Consuelo y José Ramil, ue la mayor de tres hermanos: Alcira, la del medio, y Osvaldo, el más pequeño. Vivió en una familia sencilla y humilde, muy trabajadora. Hizo sus estudios primarios en la Escuela 4 del paraje, junto a sus hermanos, a quienes ayudaba con las tareas escolares.
A los 16 años se casó con Ángel Devesa, también oriundo del lugar, y formaron una hermosa familia. Fruto de ese amor, tuvieron dos hijas, la mayor María Alcira y la menor Marta Noemí. Con mucho esfuerzo y trabajo, sostuvieron el hogar. Ángel trabajó en la cantera Basso Aguirre y Sara fue ama de casa, aunque en un tiempo muy difícil desde lo económico, fue costurera, enfermera, trabajó haciendo quinta, ordeñando vacas, juntando papa, maíz, criando chanchos, gallinas, con los cuales se alimentaban. Colaboró con sus suegros en la siembra y en las tareas de campo, hizo trabajos duros y difíciles para una mujer de esa época, hasta picó piedras ayudando a su esposo.
Fue una madre ejemplar, presente, luchadora incansable. Su orgullo eran sus hijas, a quienes a pesar de sus escasos recursos, junto con su esposo, priorizaron para que estudiaran en la escuela del lugar y también, aprendieran bordado, costura y colaboraran con los quehaceres de la casa.
Las hijas crecieron y doña Sara, como era costumbre llamarla en aquella época, comenzó a acompañarlas a los bailes, en su querido club Figueroa. Allí sus hijas conocieron a los que años más tarde serían sus esposos. Alcira se casó con Julio Baquero, y le dieron dos nietos, Julio César y Carlos Alberto; y Marta se casó con Julio Cangrán, con quien se fue a vivir a Olavarría por motivos de trabajo. Ellos también les dieron una nieta, Verónica Judith. Amaba a sus hijas y nietos, fue una madre y abuela presente, cariñosa, sus abrazos eran interminables, le gustaba recibir y malcriar a todos, dándoles los gustos que estuvieran a su alcance.
En su hogar se pasaban las mejores navidades, las mejores carneadas, las interminables mateadas, donde no faltaban las charlas de fútbol y política, algunas de sus pasiones, y la mesa larga con almuerzos o cenas familiares, donde junto con su esposo disfrutaban de ver a toda la familia unida. Nunca se ausentaron sus rosquitas, su famosa tortilla de papas, el riquísimo matambre casero, la lengua a la vinagreta, que eran algunas de sus especialidades con las que le gustaba agasajar.
En 2004 por una enfermedad de su esposo, tuvieron que dejar su querido Cerro Leones, para venirse a vivir a la ciudad, junto a su hija Alcira. En 2007 falleció su marido, y a pesar de la pérdida no se permitió caer, todavía tenía muchos por quienes seguir adelante. Si el amor que daba a sus hijas y nietos era inmenso, qué decir cuando llegaron sus bisnietos: Natalia, Sebastián, Gonzalo, Rodrigo, Lucio y Bruno. Para que su alegría fuese aún mayor, pudo disfrutar estos últimos años de su tataranieta Alfonsina, hija de su bisnieto Sebastián.
“Abuela, viviste rodeada de cariño hasta tus 94 años. Este Día de la Madre faltará tu presencia física, tus rosquitas, tus abrazos, pero estarás en los corazones de cada uno de nosotros, quienes te pudimos disfrutar tanto tiempo, hijas, yernos, nietos, nietas y nietos postizos (Viviana, Raquel, y Gustavo), bisnietos y tataranieta. Queremos que descanses en paz, eternamente agradecidos por todo lo que nos diste. Abrazo al cielo, nunca te olvidaremos. Te amamos y amaremos siempre”.
MARIO OMAR DORNES
El pasado 24 de septiembre de 2020 falleció en Tandil el vecino Mario Omar Dornes, causando su deceso un profundo dolor en familiares y amigos.
Hijo de Leocadia Seitz y Agustín Dornes, era descendiente de los alemanes del Volga. Nació en Coronel Suárez, Colonia San José, el 31 de enero de 1946.
Su padre era agricultor y arribó a Tandil en 1966, con sus hermanos y la madre, dedicándose al rubro de la panificación junto a su familia.
Qué descanse en paz.
MARÍA ESTHER ROMERO (POROTA)
El pasado 2 de octubre, a los 95 años, falleció María Esther (Porota) Romero. Nació en Tandil el 22 de abril de 1925. Casada con Julio Evar Recroa, tuvo cuatro hijos: Juana Teresa, María Cristina, Graciela Esther y Julio Ángel. Viuda desde muy joven, logró criarlos. Luego llegaron los nietos, bisnietos y ya después, de jubilada, compitió en los Torneos Bonaerenses en el rubro cocina, que era lo que le gustaba.
Pasó por el teatro en alguna obra, cantó tango, ayudaba al comedor de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y en una oportunidad, se disfrazó de payaso para alegrar a los chicos que concurrían a tomar la leche. También participó en una película filmada en las sierras de esta ciudad.
Era muy alegre en todo lo que emprendía y siempre demostraba sus ganas. Muy conocida en el viejo Canal 2, donde había un programa en el cual siempre estaba presente con sus buñuelos, torta o pastafrola, que más de uno habrá probado. Mucha gente la conocía y era muy querida donde estuviese. Sus hijos, nietos y bisnietos siempre la recordarán por tantas cosas lindas y momentos compartidos.
ROBERTO CÉSAR LOBOS
Roberto César Lobos nació en Claraz, partido de Necochea, el 31 de julio de 1941. Luego de sus primeros estudios, de muy joven se fue a trabajar en el campo, aprendiendo rápidamente todo tipo de tareas rurales, encontrando allí su pasión por este tipo de labores.
En 1990 contrajo enlace con quien fuera su compañera de vida, Virginia Eloiza, también vecina de Claraz, con quien tuvo tres hijos: Nazareno, Magdalena y Vanesa.
El primero de ellos siguió sus pasos y en él transmitió todas sus experiencias adquiridas a lo largo de tantos años, convirtiéndolo en su mano derecha. Primeramente en la estancia El Rincón, paraje La Numancia, partido de Tandil, donde prestó sus servicios por 23 años y posteriormente en la estancia La Gama, partido de San Cayetano, donde luego de 15 años alcanzó su jubilación como encargado y dejando la posta a su primogénito, a quien -al igual que a sus otras dos hijas- le inculcó el apego al trabajo, la honestidad y los buenos valores de la vida.
Conocido con el apodo de “Chinato”, fue sencillo en sus costumbres, y supo ganarse el afecto y el reconocimiento de sus compañeros de trabajo, patrones y convecinos.
Tuvo cinco nietos que le alegraron sus últimos años de jubilado. Gustaba de concurrir a toda fiesta criolla que se desarrollara en la zona, luciendo sus mejores ropas al estilo gaucho criollo.
Lamentablemente, desde hacía cinco años el destino lo obligó a luchar contra una cruel enfermedad, la que finalmente le ganó la batalla, falleciendo el pasado 25 de septiembre de 2020, rodeado de la compañía y el afecto de su familia más cercana y causando hondo pesar en el ánimo de todos los que tuvieron la dicha de conocerlo como hombre de bien y de sanos principios.
JUANA ESTELA CUNIETTI (MONONA)
Nació el 29 de octubre de 1932, en Pehuajó, y a los dos años vino a Tandil, que desde entonces se transformó en “su ciudad”.
Hija de Magdalena y de Juan (el último sombrerero de la zona), creció al abrigo de la Sombrerería San Ponciano, cerquita de la Plaza Independencia.
Su infancia y juventud transcurrieron entre el Colegio de Hermanas y la Escuela Normal, de donde egresó como maestra.
Muchos años después, otro establecimiento educativo la tuvo entre sus filas, la Escuela Técnica de Alem y Maipú, ahora como preceptora.
-“Mamá, deja de saludar, ¿tanta gente conoces?”.
-“Y, son los chicos de la escuela”, era su respuesta habitual.
Partió a la casa del Padre Eterno el 3 de octubre de 2020 a la tardecita, el mismo día y a la misma hora que San Francisco de Asís.
“Nosotros: sus hijos, nietos, bisnietos, parientes y amigos, agradecemos a Dios por el don de su vida”.
JORGE GELADO
Jorge Gelado nació el 19 de abril de 1931 en la ciudad de La Dormida, partido de Santa Rosa, provincia de Mendoza.
Era hijo de Jorge Gelado y Luisa Gago. Se casó con Irma Larrea, compañera de toda su vida y con quien tuvo cuatro hijos: Carlos, Daniel, Oscar y Graciela.
Fue marinero y empleado de la Usina en la ciudad de Necochea. El pasado viernes 2 de octubre, con 89 años, dejó de existir físicamente para convertirse en el mejor recuerdo para los suyos.
“Él, principal pilar de nuestras familias, memorioso recitador, el que nos contaba anécdotas y nos hacía avergonzar, el de agradable encontrar, el que nada pedía, el que sólo estaba para alegrar. Querido por toda la familia de su tierra natal.
Marinerito, fuiste el primer motivo de nuestra reunión y nos diste el lugar para encontrar muchos motivos más. Siempre te vamos a amar. Tu familia”.
SANTIAGO VERELLÉN
El 16 de septiembre de 2020, en Capital Federal, falleció Santiago Verellén, “Jacques” para su familia y amigos. Tenía 85 años, una vitalidad y optimismo envidiables, pero un lamentable accidente lo tuvo peleando por su vida durante cinco meses y pese a superar obstáculos que llenaron de esperanza a sus seres queridos, finalmente partió.
No hay persona que lo haya conocido que no recuerde alguna anécdota risueña de este belga querido que, a pesar de vivir en Argentina desde los 16 años, nunca perdió su acento francés tan simpático y seductor, siempre dispuesto a agasajar con una sonrisa.
Trabajador con una creatividad innata increíble, actualizado en todo, cualquier objetivo que se propusiera no paraba hasta lograrlo y lo hacía siempre bien.
Padre orgulloso de Mauricio, Pablo, Yaco y Matías (f), disfrutaba desde hace unos años vivir en la cercanía de hijos, nueras y nietos en Capilla del Señor, pero siempre volvía a Tandil para visitar a su gente.
Fue una persona positiva toda su vida, que lograba transmitir alegría a quienes lo rodeaban y así lo van a recordar siempre.
“¡Bon voyage Jacques!”.
LEANDRO DAVID GINI
Leandro David Gini nació el 12 de enero de 1982, y era hijo de Mario Gini y Rosa Prado, siendo uno de los más chicos de diez hermanos. Falleció el pasado 28 de septiembre de 2020, en circunstancias trágicas e injustas.
Villa Aguirre fue su barrio durante toda su vida. Padre de siete hijos, siempre trabajó en la noche, más precisamente en seguridad tanto en eventos, recitales o fiestas privadas.
“Te fuiste dejando preguntas, dejando en cada uno de nosotros un recuerdo, una risa, un dicho. Padre, hijo, hermano, esposo, amigo, cómplice de locuras, de fiestas, de vida.
Saliste por un ratito y ya no volviste. Nos dejaste esperando y así va a ser siempre. Esperando volver a escuchar tu ‘bueno, bueno, o tu dale daleee’.
Una familia grande que siente tu partida. Donde estés, espero que puedas sentir la falta que haces.
Acá tus hermanas, queremos recordarte ya que no podemos hacerte volver. Gordo, nos volveremos a ver. Hasta pronto”.
SUBOFICIAL MAYOR (R ) EDUARDO LUNA (EL CHANGO)
El pasado 10 de octubre de 2020 falleció en Tandil el Suboficial Mayor retirado, Eduardo Luna, más conocido por sus amigos y seres queridos como “El Chango”.
Había nacido el 9 de marzo de 1939 y estaba casado con Nieves Nilda Noriega. Fruto de ese amor, nació Eduardo Gabriel Luna, quien a su vez le dio a su único nieto Nicolás.
Desde joven se vinculó al Ejército Argentino, realizando la carrera en la unidad del Batallón Logístico en Buenos Aires, desde donde fue traslado a Tandil, cumpliendo funciones durante más de 40 años.
“Nadie llenará el vacío que dejó su ausencia, donde permanecerá su espíritu iluminando nuestros días con la misma fuerza con que su presencia los iluminó alguna vez.
Nos has dejado un recuerdo inmenso en nuestros corazones. Te sentimos tan cerca de nosotros, como si estuvieras presente. Recordarte con alegría siempre. Te amamos. Tú familia”.
EDUARDO GARCÍA ALOTTO
Eduardo García Alotto era hijo de inmigrantes canteristas españoles e italianos. Había nacido el 10 de febrero de 1941, en el paraje La Cascada. Estudió en la Escuela 9 y era hincha de Boca Juniors en el fútbol y de Chevrolet en el automovilismo.
La mayor parte de su vida laboral se desempeñó como camionero en el rubro de transporte frutihortícola. Posteriormente, logró tener su propia frutería durante muchos años.
Amante de la pesca y la naturaleza, de muy buen carácter, sembró y cosechó muchas amistades por donde supo circular.
Falleció el pasado martes 13 de octubre de 2020, por una afección cardíaca. Sus hermanas Mercedes, Lidia, Purificación, Angélica, junto con sus sobrinos y amistades, llevarán su recuerdo por siempre.
JULIÁN PEDRO LAMAS
Julián Pedro Lamas nació el 27 de junio de 1996 y falleció el pasado 26 de septiembre de 2020, causando su deceso un profundo dolor en sus seres queridos y amigos. Su familia acercó hasta esta Redacción un sentido recuerdo.
“A pocos días de tu partida, siendo hoy la celebración de un día tan importante, un día al que vos, Juli o Hijuchi (como mamá te llama), hacías maravilloso.
Siempre viendo la vida con alegría, con tan marcada simpleza, tu casa, tu barrio, la canchita, en cada lugar está tu huella, estás vos.
Siempre te amamos y siempre te amaremos. Tú mamá, tus hermanos, abuela, tíos, primos y amigos te tenemos presente, tu sonrisa y el recuerdo de tu bondad con los demás”.
MARÍA LUZ BERROZPE MATE
En 1951 llegó a Argentina María Luz Berrozpe, junto a sus padres Teófilo y Damiana y su hermana Beny, a reencontrarse con su hermano Josetxo. Aquí formó junto a sus padres, hermanos y sobrinos, su vida.
Vivió rodeada de afectos y amistades que aquel comercio, denominado “Marilu”, le supo dar. Alegre e inquieta, hermana incondicional, fiel amiga y burbujeante tía, acompañaba siempre a todos.
Su presencia constante, su sonrisa permanente, su caminar altivo, pincelaron una vida llena de alegrías, que dejaron atrás las vivencias de las noches oscuras que la Guerra Civil Española talló en su memoria.
“Viajaste, reíste y caminaste por este mundo, rodeada de tus amigas de siempre, Tere, Esther, Florita, Mimi y Raquel, las que nunca dejaron de estar.
Existe un proverbio que dice ‘vive de tal modo que cuando te hayas ido, te hayas quedado’.
Te fuiste de este plano y quedaste en nuestra alma, en cada instante con vos compartido, en cada risa contigo disfrutada y en cada acento español que tus palabras nos regalaron.
Fuiste hermana, tía, Tata y amiga incondicional. Y para nosotras, una madre más que la vida nos regaló. Te extrañamos, pero te sentimos presente, porque te quedaste en nuestro corazón ¡por siempre!
Gracias por todo! Tus hijas del corazón Ernestina y Luz”.
