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ELSA FERRARIO DE ARCE

Elsa Ferrario de Arce nació el 6 de diciembre de 1936 en Benito Juárez. Era la hija menor de siete hermanos, sus padres Faustina Lucero y Natalio Ferrario.

A los 18 años vino a vivir a Tandil, donde conoció al amor de su vida José “Negro Fangio” Arce y padre de sus dos hijos José Luis y Mabel.

Fue una luchadora de la vida, trabajó hasta sus casi 77 años. Elsa fue pilar de su familia, madre ejemplar, abuela dedicada de todos sus nietos, especialmente de Joako. Mujer sabia que supo transmitir con su ejemplo valores como lealtad, trabajo, responsabilidad, constancia, amor incondicional, amistad y templanza.

Supo cosechar amistades y el amor de todos sus sobrinos. A los 60 años la vida le arrebató a su compañero y tuvo que salir adelante en una situación muy adversa; siempre acompañada por sus hijos, hijos políticos Pocho y Patricia y sus nietos Joako, Mariana y Matías. A partir de esto vivió una vida familiar activa, rodeada de amor, una mujer querible por todos los que la conocían.

Su salud se quebró a partir de la pandemia, ya que no solo el Covid mata; en esos momentos su alegría eran los videos llamadas con sus bisnietas Celina, Lara e Isabella. Después de doce días de internación en la madrugada del 2 de enero de 2021 pasó a ser el ángel de quienes la amaron.

“Mi madre para mí fue mi mejor amiga, compañera, la que me retó, cuidó, se preocupó y ocupó en todo momento. Le agradezco a Dios haber elegido a ésta noble y maravillosa mujer cómo mamá. Gracias por estar presente en la crianza de mi hijo Joako y ser la cuarta integrante de mi familia. Me quedo con la tranquilidad de conciencia de haberte dado todo lo que estuvo a mi alcance. Te extraño y cómo te dije en tu último suspiro me destrozaste el corazón con tu partida, aunque sé que estás junto a papá, tu eterno amor a quién supiste respetar y honrar aún después de su partida. Mamá por siempre estarás en mi corazón. Mabel”.

 

RAMÓN SAÚL REINOSO

Ramón Saúl Reinoso nació el 16 de diciembre de 1928 en la ciudad de Ayacucho, hijo de Dina Vargas y Ramón Reinoso, y hermano mayor de Mario Reinoso (f). Su fallecimiento se produjo el pasado 24 de diciembre de 2020, a los 92 años.

En su juventud realizó el servicio militar en Tandil, perteneciendo al 1er Regimiento de Caballería. Finalizado éste, retornó a su ciudad a hacer trabajos de campo.

Con el correr de los años comenzó a trabajar en el ferrocarril, fue trasladado a La Pampa, donde conoció a Aide Duprat (f), con quien se casó en 1962, en la ciudad de Ayacucho, y formó una hermosa familia compuesta por su hijos María de los Ángeles, María del Carmen, José María, Karina Ahide, Saúl Ramón, Darío (f) y Pedro Gastón. Quienes nacieron en Ayacucho y otros en Tandil, siendo esta ciudad su último lugar de residencia.

Ya radicado en Tandil comenzó a trabajar para la Metalúrgica hasta su jubilación. Adquirieron una casa del barrio Metalúrgico donde vivían desde 1974 (46 años). Con el correr de los años llegarían los hijos políticos, Ernesto, Eduardo, José, Karina, Valeria y Luciana, quienes les dieron 16 nietos, también fue bisabuelo de Santiago, Benicio, Bruno, Bianca y Adolfina. Tuvo una muy buena vida, lo extrañarán y recordarán siempre.

 

ZULEMA OCTAVIA COLOMBO VIUDA DE RODRÍGUEZ

Nació en Tandil el 24 de julio de 1922 en el seno de una familia ferroviaria compuesta por Domingo Colombo y Florencia Bisbal y según le contó su madre, ese día nevaba.

La octava de nueve hermanos, siempre atesoraba los recuerdos de una gran familia, de tiempos donde jugaba con sus hermanos y los recorridos por el Tandil de antaño.

Poseedora de una memoria prodigiosa, tenía como tesoro guardado miles de anécdotas que con placer solía contar, viajes en mateo para La Movediza, pic nic familiares en el manantial de los amores y muchos mas con deliciosos detalles de sus hermanos y ya algunos sobrinos, familiares que llegaban de Buenos Aires y así muchos más.

De joven estudió y se recibió en la academia de Bellas Artes bajo la tutela y enseñanza de los profesores Ernesto Valor y Guillermo Teruelo, pasión que la acompañó toda su vida y que practicó hasta sus 95 años. En la pintura encontraba su forma expresión y la forma de cultivar amistades que la acompañaron toda su vida.

Formó familia con Enrique Rodríguez de donde nacieron sus dos hijos Silvia Zulema y Marcelo Enrique y ellos le dieron sus nietos Juan Manuel, María Belén y Juan Pablo quienes eran todo para ella, disfrutó de chicos jugar con ellos y verlos crecer.

Sus 98 años y medio los vivió siempre rodeada de gente: hijos, nietos, primos, sobrinos, amigas, sus cuadros y sus recuerdos, tesoros todos que supo valorar y querer.

El 26 de diciembre de 20202 se durmió y se marchó, guardando por ella el cariño recibido y el trayecto de una larga vida.

 

OSCAR LARRABE

A los 76 años el pasado 4 de diciembre falleció en Tandil el señor Oscar Larrabe debido a un paro cardiorespiratorio. Había nacido el 27 de agosto en Del Carril, partido de Saladillo, y junto a sus padres y hermanos formaron una familia muy querida y respetada. En su pueblo trabajó en la estancia La Biznaga donde también se desempeñaron varios hermanos. De ahí se marchó buscando nuevos horizontes donde se desempeñó siempre en trabajos rurales y  cosechó muchos amigos.

En 1989 conoció Marta Rivarola y un año después contrajeron matrimonio. Marta tenía hijos de los cuales se desempeñó como padre, entre ellos estaba María Gabriela para la cual fue un papá ejemplar. Ella se lo reconoció con todo su amor acompañándolo siempre en todo momento, siempre vivió con ella al lado de su yerno sus cinco nietos y tres bisnietos.

Fue un ser de luz, una persona muy apreciada y querida por todos. “Vivirás marcado a fuego en nuestros corazones. Volá, volá muy alto papito querido”.

CASIANA IRINA MAGALÍ GÓMEZ

Casiana Irina Magalí Gómez nació el 8 de septiembre de 1997 en el Hospital Ramón Santamarina en Tandil, hija de Miguel Oscar Gómez y Ángela Ester Acosta. Realizó el jardín de infantes en San Francisco de Asís; su primaria fue en la escuela 32 y pasó su secundaria en la escuela 14 y técnica 3.

Se crió en el barrio Villa Gaucho, creció junto a sus hermanos Alejandra (f), Belén, Nayla,  Iván (f), Guadalupe (f), Ariadna, Oriana y Jeremías.

A los 19 años fue mamá de sus mellizos Franchesca y Valentino, a los 20 años de Miguel y a los 23 años su princesa menor Roma.

Compartió gran tiempo con sus sobrinos Karina, Katya, Alexis, Guadalupe, Sharon, Shanayha, Lucas, Eloy, Shaina; sus sobrinos políticos Giovani, Khloé, Brittany y Gianna.  Compartió tiempo de su corta vida junto a sus cuñados Víctor y Agustín quienes siempre la acompañaban.

“Volvé. Cuando puedas, volvé. Un ratito nomas, lo suficiente como para mirarte a los ojos una vez más y tomar tu mano. Volvé sin avisarme, en puntas de pie, a cualquier hora del día. Yo no te estoy esperando, pero me gustaría verte una vez más, es que aquí por momentos hace frío, y necesitaría un abrazo tuyo. Quizás no sepas que me hace falta verte como por arte de magia, por eso te pido volvé. Te prometo que no voy a llorar, ni intentaré retenerte.

Simplemente, quiero ver tu sonrisa blanca una vez más, aunque sea la última. Quedó un huequito en mi corazón, y es por allí donde se cuelan los suspiros, los recuerdos. Por eso volvé y tápalo con una última palabra. Volvé con un abrazo que recomponga mi alma, que selle todas las fisuras que provocó tu ausencia. Volvé y te dejaré partir sin reproche, con mi mejor sonrisa. Volvé para despedirte como debiste haberlo hecho. Cuando quieras, cuando puedas, volvé y date una vueltita por mis  sueños. Y después, volvé a tu lugar, allí donde te escapaste tan rápidamente sin nada en los bolsillos, sin equipaje, allí donde yo no puedo verte.

Qué bueno sería. Cuando quieras volvé, danos un último abrazo, despedite de tus hijos y volá bien alto. Seguramente allá te volviste a encontrar con tus hermanos, tus sobrinos, tus abuelos y amigos que partieron antes que vos. Que tu luz nunca deje de brillar Maga”.

 

ALBERTO ARMANDO OCHOA

Nació en el Hospital Ramón Santamarina a la 0.01 del 12 de octubre del 1990. El mismo día del cumpleaños de su bisabuela paterna. Comenzó en el Jardín del Barrio Falucho, luego empezó con las prácticas deportivas en las canchas de fútbol del Barrio Maggiori a cargo de “Rubén”. Siguió en el baby fútbol de Jorge Solimanto, un zurdo nato.

A los 13 años práctico tenis en el Club Independiente pero lo suyo era el fútbol aunque si quería podía seguir. Terminó todas las inferiores en San José. Terminó los estudios en el “vagón” del Arco Iris y entró el servicio penitenciario. Siendo guardia realizó el curso GIE.  Siguió con el fútbol Agrario de 11, 5 (Futsal) y 5 mixto.

Estuvo con “Afuera que hay que pintar” – “Rancho Aparte” con los que salió campeón. Amigo fiel, de amistad frontal, jamás se abría, jamás discriminó. Pocas veces se achicó ante la adversidad, nunca jamás lo material lo manejó. Daba más de lo que recibía. Así era Beto, ‘Titito’, ‘El Negrito’ Ochoa.

“Mi hijo un hombre romántico de 30 años que hoy está en compañía de sus abuelos que tanto amaba”.

JULIO EDUARDO CAMPOS

Julio Eduardo Campos nació el 14 de Julio de 1941 en la localidad de Fulton, donde  vivió sus primeros años, antes de mudarse junto a su familia a Tandil. Su juventud estuvo atravesada entre amistades del Club Santamarina, el cine Americano y las tertulias del Club Independiente.

Eduardo dejó la secundaria para ayudar a su padre y dedicarse exclusivamente al oficio de comerciante, en el negocio de ramos generales que tenían en el centro de la ciudad. En el año 1963 conoció a Dora y desde ese día comenzaron a escribir la historia de su vida juntos. Se casaron en 1965 y tuvieron cinco hijos: María de los Ángeles fue la primera pero falleció al nacer, al poquito tiempo vino María Laura y Daniel Eduardo, con apenas 11 meses de diferencia y al cabo de unos años, Mariano Andrés y Ana Paula terminaron de conformar esta numerosa familia.

Por muchos años Eduardo trabajó en la frutería al por mayor de Acuña hasta que un día se le presentó una oportunidad que lo colmó de ilusión: trabajar en la actividad agropecuaria, especialmente en temas de tambos, en un campo cercano a la localidad de María Ignacia (Vela).

Durante un tiempo, conservó ambos trabajos, por lo tanto viajaba periódicamente al mercado del Abasto y a distintas provincias para traer mercadería y a su vez, aprendía el oficio de tambero y apicultor. Más tarde abrió su propia verdulería al por mayor gracias a la ayuda de dos socios, en la esquina de Yrigoyen y Del Valle, pero debido a los vaivenes económicos del país en aquellos años, se vio en la obligación de cerrar. Sus siguientes años de actividad estuvieron dedicados a la producción de leche en su campo “Los retoños”.

Siempre recordó todos estos años de sacrificio y esfuerzo con mucho honor y orgullo, fue un apasionado de la vida, un hombre noble de corazón inmenso, generoso y familiero, que con sus ojos color miel siempre eligió ver el lado bueno de las personas.

Este año la pérdida de su hijo Daniel significó un golpe muy fuerte para él y toda su familia.

“Dora, Laura, Mariano, Ana, nueras, yernos, hermanas, sobrinos, nietos y bisnieto, lo extrañamos día a día, lo recordamos con profundo amor y le agradecemos cada enseñanza que nos deja.

Eduardo, Daniel y María de los Ángeles están juntos en algún lugar, expandiendo esta familia más allá de los umbrales que desconocemos.

Nuestra paz es cerrar los ojos y pensar en ellos juntos”.

 

HORACIO CÉSAR ITURRIA

El pasado 6 de enero de 2021 a los 73 años falleció Horacio César Iturria. De profesión alambrador tarea que heredó de su padre y que desempeñó hasta sus últimos días.

Sus restos fueron sepultados el 7 de enero de 2021 en el cementerio municipal. Sus hermanos y sobrinos participan su fallecimiento con mucho dolor. Que en paz descanse.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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