Necrológicas
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NORA HAYDEE BOLONTRADE
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Nació el 20 de enero de 1953. Falleció a los 73 años el martes 4 de agosto de 2026.
Esposa de Carlos Rubén Castellano, mamá de Marita, Angélica y Carlitos, y abuela de Braian, Franco, Tomás, Valentín y Chiara.
“Nora fue una mujer alegre, compañera, protectora y profundamente familiera. Amaba conversar, compartir, maquillarse y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Pero, sobre todo, amaba a su familia y hacía de ella su mundo.
Hoy su partida nos deja un vacío enorme, de esos que duelen y que nunca podrán llenarse. Nos quedan sus abrazos, sus charlas, sus sonrisas, sus ocurrencias y tantos momentos que guardaremos para siempre en el corazón.
Mamá, abuela, esposa y compañera: gracias por cada momento, por cada abrazo y por todo el amor que nos diste.
Te vamos a extrañar muchísimo. Tus hijos, nietos y familiares”.
NORMA BEATRIZ UGARTE
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Nació el 27 de noviembre de 1949. Falleció a los 76 años, el 11 de agosto de 2026.
Una vida dedicada a los medios, amante de la radio y televisión. Pero sobre todo, mejor madre y abuela.
NÉSTOR RUBÉN DÍAZ
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Nació el 12 de marzo de 1958 en Juan E. Barra. Falleció a los 68 años, el 6 de agosto de 2026 en Tandil.
“A los 13 años se vino a vivir a dicha ciudad y vivió durante muchos años en el estadio Dámaso Latasa del club Ferrocarril Sud, donde luego vistió sus colores a lo largo de su vida. Así mismo, pasó por club Independencia de Gonzales Chaves y Velense. Fue director técnico en el Fútbeol Agrario, tanto en Boca de la Base Aérea como en Azucena. Este camino futbolero lo llevó a cosechar grandes amigos y anécdotas que quedarán en la memoria de todos los que lo conocieron.
Trabajó en el Ferrocarril desde 1978 hasta su merecida jubilación. Otro lugar que lo vio crecer, desde donde no sólo se llevó grandes compañeros de trabajo, sino hermanos para toda la vida.
El 11 de marzo de 1977, se casó con Silvia Espinosa, con quien tuvo tres hijos: Eduardo, Alejandra y Daniela. La vida le regaló cinco maravillosos nietos: Paolo, Álvaro, Ignacio, Juanita y Jeremías, a los que disfrutó, amó y acompañó lo más que pudo.
Amante de la pesca, las carreras de auto y los partidos de fútbol.
“Papi, todo lo que podamos decir de vos siempre va a ser poco, fuiste gran marido, padre, abuelo, amigo… pero sobre todas las cosas fuiste una excelente persona. Deseamos que consigas el descanso eterno y vivas siempre en nuestros recuerdos. Te amamos”.
RODOLFO CÉSAR VARELA (“RAYO”)
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Nació en Tandil el 13 de abril de 1944. Falleció a los 82 años el 19 de julio de 2026.
Sus padres fueron Leandro César Varela y Juana Mounho. Sus hermanos; María Delia, Jorge Alberto (f), Irma Angélica (f), Mabel Edith (f), Leandro Oscar (f) y Daniel Eduardo. Tuvo también hermanos políticos, sobrinos, sobrinos nietos y primos.
Cursó la primaria en la Escuela N° 2 y la secundaria en la Escuela Fábrica.
Trabajó en Metalúrgica Tandil hasta que fue convocado al Servicio Militar en la Base Aérea Militar Tandil. Se desempeñó durante varios años en la fábrica Loma Negra de Barker y realizó otras actividades hasta su jubilación. Siempre practicó deportes desde niño, fútbol, boxeo, maratón, ciclismo, duatlón y triatlón; un entusiasta del deporte.
Vivió siempre en Alsina 915, el hogar familiar desde los abuelos maternos.
“Tu partida inesperada cuando tu corazón dijo ‘basta’, nos dejó mucha tristeza. Descansá en paz”.
RUBÉN OMAR LOMBARDOZZO
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Nació en Las Flores, el 16 de septiembre de 1957. Falleció a los 68 años el 5 de agosto de 2026.
Hijo de Andrés y de Alcira, el cuarto de 6 hermanos.
De pequeño se radicó en Tandil, donde pasó su infancia jugando entre los árboles y el antiguo arroyo donde hoy está la calle Roca. Y fue en ese mismo barrio donde conoció el amor que lo llevó a tener a sus dos hijas: Gisela y Milagros.
“Fanático de la pesca y del automovilismo, amante de la naturaleza y los perros. Buen vecino y de gran corazón, pasó sus días en su casa del barrio de la Estación.
El 5 de agosto del 2026, a sus 68 años, su alma dejó este plano y con su partida causó un profundo dolor. Sus hijas, familiares y vecinos lo despedimos y recordamos con mucho amor”.
ELVIRA BIAGETTI DE TABERA
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Falleció el 2 de agosto de 2026, con más de 90 años.
“‘Elvira Biagetti de Tabera, la mente brillante que desafió las normas y abrió nuevos caminos’
Hay personas que aceptan el mundo tal como es, y hay personas que lo transforman. Titina -le gustaba que la llamen así- pertenecía, sin duda, al segundo grupo. Nació hace más de 90 años en la zona de Las Parejas, provincia de Santa Fe, lugar donde se habían afincado sus padres cuando vinieron desde Italia. Cursó sus estudios artísticos y técnicos en Rosario. En una época donde los mandatos sociales dictaban caminos estrechos para las mujeres, ella decidió trazar los propios, guiada por una mente brillante y polifacética que dominaba tanto la sensibilidad del arte como la precisión de la técnica.
Encontró en las artes plásticas -el dibujo, la pintura y la escultura- la forma de canalizar su inmensa energía creadora. Su talento era tan evidente y maduro que, siendo aún una muchacha, sus cuadros ya se vendían con éxito en la exigente Rosario, demostrando una madurez estética e independencia admirables para su edad.
Con el tiempo, esa inmensa capacidad creativa y su destreza para el dibujo evolucionaron hacia una faceta técnica y audaz. Su brillantez no se quedó sólo en las galerías, sino que se trasladó al terreno de los planos y las obras. Al final de la década del ‘50 se convirtió en una de las primeras mujeres en proyectar y dirigir obras de cloacas domiciliarias, un ámbito que, incluso hoy, es masculino. Ella no sólo entendía la complejidad técnica del saneamiento urbano, sino que se paraba con autoridad al frente de los proyectos, ganándose el respeto en un espacio que la sociedad no le había reservado, pero que ella conquistó por derecho propio. Esa misma determinación se reflejaba en su vida cotidiana: en el Tandil de aquellos años, usar pantalones era para una mujer un acto de silenciosa rebeldía. Para Titina, sin embargo, era simplemente la vestimenta lógica de una mujer que no se dejaba encorsetar por prejuicios. Esos pantalones eran el uniforme de una pionera. La misma que conectó la primer cloaca domiciliaria de esta ciudad.
Esa misma intensidad con la que abrazó sus vocaciones la llevó a construir su vida personal. Se casó con Felipe Tabera, el compañero con quien eligió caminar y con el que formó una hermosa familia con dos hijas. Juntos caminaron por casi 20 años ya que Felipe abandonó este plano de forma temprana. Titina, con una determinación inquebrantable, asumió el rol de jefa de hogar sin dudarlo.
Hoy que le tocó partir, amaneciendo el día gris del 2 de agosto, nos queda el orgullo de haber caminado junto a una mujer que no conoció de imposibles. Titina no sólo plasmó la belleza en un lienzo siendo joven, ni se limitó a diseñar planos para mejorar ciudades; ella esculpió su propia vida con valentía y libertad . Su viaje en este plano ha terminado, pero su brillo -ése que conquistó Rosario con su arte, que desafió prejuicios en Tandil- se queda encendido para siempre en sus hijas Liz y Anahí, sus nietos Milede, Magdalena y Marcos, sus yernos John y Juan ,sus bisnietos Benjamín, Guadalupe y Francisco, su familia toda, como en sus cuidadoras y compañeras Nazarena, Mónica, Adriana, Graciela, etc. Y en cada camino que tuvo la audacia de abrir. Descansa en paz, madre tu legado de brillantez y coraje es eterno”.