Necrológicas de la ciudad
El recuerdo para Alicia Elba González y Graciela Lidia Piotti.
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ALICIA ELBA GONZÁLEZ
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Nació en Vela el 4 de diciembre de 1944. Falleció a los 81 años el 29 de agosto de 2026.
Hija de Nicolasa Aranda y Cayetano González y criada por su tía materna, Luisa Teodora Aranda.
De joven trabajó en Vela para la familia Córsico. Ya radicada en Tandil, vivió en la zona de Villa Italia. Formó su familia con Ramón Enrique Villalva. Juntos tuvieron cuatro hijos: Alicia Claudia, Enrique Alberto, Blanca Mirian y Fernando Oscar. Más tarde llegaron los nietos y bisnietos, que disfrutó plenamente.
En sus tiempos libres, su hobby era leer. Se fue en paz el pasado 29 de agosto, a los 81 años, rodeada de su familia.
GRACIELA LIDIA PIOTTI (VIUDA DE GOROSITO)
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Nació el 3 de marzo de 1951. Falleció en Tandil a los 75 años, el 3 de septiembre de 2026. Viuda de Roberto Gorosito (“Dadi”).
“Ma, Grace…
¿Qué decir de lo que pasó?
Todavía no lo entendemos. Y quizás nunca terminemos de entenderlo. Porque cuando se va alguien como vos, no alcanza ninguna palabra para explicar el vacío que queda.
Se fue una persona más que buena. Se fue una mujer con un corazón inmenso. Se fue nuestra MAMÁ.
Y aunque hoy nos duela tanto, queremos pensar que vos estás contenta, porque finalmente estás con el DADI. Con esa persona que nunca dejaste de extrañar, de nombrar y de querer. Quizás ese era tu lugar al que querías volver.
Nos diste TODO.
A Betiana, a Juan Pablo y a Daiana. A tus tres hijos. Y también a tus tres nietos, que tuvieron la enorme suerte de tenerte como abuela.
Fuiste la mejor mamá, una flor de suegra, una GRAN abuela, una excelente vecina y una familiar siempre presente. Estuviste siempre.
Incluso cuando te tocó atravesar el dolor de perder a la persona de tu vida, seguiste estando para todos. Seguiste acompañando, cuidando, recibiendo, preguntando, preocupándote y haciendo que cada uno sintiera que tenía un lugar con vos.
Y ahora pensamos en todas esas pequeñas cosas que parecían tan normales y que, de repente, se volvieron enormes.
Se van a extrañar las juntadas de los 29. Los asados que organizabas y pagabas -¡cómo te enojabas cuando te queríamos pagar!-. El quincho del Dadi.
¿Quién nos va a esperar ahora con el quincho limpio, calentito y con la tele prendida para los de la peña?
¿Quién va a estar dispuesta a tomar mate a cualquier hora?
¿Quién nos va a recibir siempre con una sonrisa?
Se terminó para muchos esa pasada por lo de la Grace para hacer tiempo, para charlar, para compartir un mate o simplemente para estar un rato.
Porque eras eso. Eras esa persona a la que todos querían pasar a saludar.
Y quizás ahí está una de las respuestas a todo esto que todavía no podemos entender.
Porque durante esos seis días nuestros celulares no dejaron de sonar. Mensajes, llamados, personas preguntando, personas llorando, personas diciendo que no podían creerlo.
Y todavía hoy nos siguen escribiendo.
‘¿Cómo puede ser?’
‘¿Se fue la Grace?’
Sí.
Se fue la Grace.
Y no sólo nos duele a nosotros. Te lloraron familiares, vecinos, amigos nuestros y tuyos. Personas de todas las edades. Personas que quizás hacía mucho que no veíamos, pero que tenían una historia con vos.
Porque vos dejabas huella. Eras muy grosa, Grace.
Y eso quedó demostrado en cada persona que se acercó a despedirte.
Vinieron Fabián y Tere desde Tres Arroyos. Ariel desde Buenos Aires. Alejandra con la tía Juanita. Los Pastor, todos con sus familias. La tía Negra. El tío Nene con sus tres hijas y su señora, familiares de papá que vos lograste mantener cerca y unidos.
Estuvieron la tía Marta con la Luchi y Jorgelina, que te quería como a una verdadera tía. También estuvieron tus consuegras y consuegros. Todas las vecinas, que te van a extrañar muchísimo y que te lloraron con el mismo dolor que sentimos nosotros.
No faltó ni uno de la peña. Nos acompañaron a Nico y a mí por lo que vos eras para ellos. Estuvieron los compañeros y amigos de Ale, de Nico y míos, que no podían entender cómo podía haber tanta gente.
Pero la respuesta era sencilla.
Se había ido la Grace.
Y la Grace era de todos.
Un amigo me dijo algo que quizás resume perfectamente quién eras:
‘Un ser de luz sensacional, que tenía un no sé qué… que le llegaba al corazón a todos, grandes y chicos’.
Y sí.
Tenías ese ‘no sé qué’. Eso que no se explica. Eso que hacía que la gente quisiera estar cerca tuyo.
Eso que hacía que una visita se transformara en horas de charla, que un mate se convirtiera en una tarde entera y que una casa se sintiera como casa de todos.
Nos queda el consuelo de pensar que hoy estás FELIZ. Que estás donde querías estar. Con el DADI.
Y queremos creer que, desde algún lugar, nos siguen cuidando, guiando y acompañando, como lo hicieron siempre. Nosotros vamos a tratar de seguir adelante aunque sabemos que ya nada va a ser igual porque va a faltar la Grace.
Como me dijo un amigo:
‘Los padres son todo…pero la vieja es la vieja’.
Y qué razón tenía.
MAAA… Dejaste muchísimo amor.
Te queremos un montón y te vamos a extrañar toda la vida”.