Necrológicas
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ADOLFO ENRIQUE NAVEYRA (“FITO”)
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Nació el 25 de mayo de 1933. Falleció a los 93 años, el 14 de julio de 2026.
“Su historia comenzó en el seno del hogar familiar de Pinto al 700, siendo hijo de Esther Juana Alduncin y Adolfo Victoriano Naveyra, y hermano de Esther.
Creció en un entorno que sembró en él los valores del esfuerzo, el respeto y un profundo arraigo por su tierra natal. Cursó sus estudios iniciales en la Escuela Normal hasta el primer año, para luego continuar su formación académica y humana en el Colegio Nuestra Señora de Luján de los Hermanos Maristas, donde asistió en calidad de pupilo. Desde muy joven sintió el llamado inconfundible de la medicina. Con una determinación admirable, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, alcanzando su meta profesional con apenas 24 años.
En esa ciudad, la vida lo unió a Lía Urdangaray. Contrajeron matrimonio en 1960, iniciando un amor inquebrantable que sostuvieron con adoración mutua. Como padres, nos inculcaron con el ejemplo el sentido más profundo de la honradez y el valor de hacer siempre lo correcto. Adolfo fue, además, un abuelo extraordinario y profundamente presente; sus nietos Cristóbal, Juan Felipe y Juan Pablo lo extrañan y lo llevan para siempre en sus corazones. "
Fito abrazó su profesión con una pasión desbordante. Era médico las 24 horas. Su vocación no conocía fronteras ni horarios; dormía poco después de extensas jornadas de quirófano, atención domiciliaria y consultorio. Atendió con la misma entrega en los campos, en Gardey, en la ciudad y en la zona, supliendo con su labor la falta de cirujanos en los pueblos vecinos. Su emblemático consultorio de avenida España fue un espacio donde las puertas jamás se cerraban; allí existía una verdadera democracia de la salud, donde se atendía por orden de llegada, sin importar la obra social, bajo la sagrada misión de curar y aliviar. Su capacidad médica lo llevó a multiplicarse en diferentes instituciones de la ciudad, como el Sanatorio Tandil, la Clínica Vandor y el Policlínico Ferroviario durante dos décadas. Asimismo, se especializó en medicina forense y legista, ámbito complejo donde ejerció con una honradez intachable. Su compromiso con la salud pública quedó sellado en el Hospital Ramón Santamarina, institución a la que ingresó como médico de guardia y en la que recorrió cada escalafón de la carrera hospitalaria como cirujano. Tras 44 años de servicio ininterrumpido, alcanzó la máxima distinción como Director Médico. Además, ejerció la docencia en la Escuela Normal y en la Cruz Roja Argentina filial Tandil. Más allá de su guardapolvo blanco, fue un pilar social y deportivo. Presidió el club Los 50 durante una gestión histórica de diez años, en la cual lideró el rescate de vecinos en bote durante la devastadora inundación de 1980 y la posterior reconstrucción de la sede, adquiriendo además a título personal el predio de la Rural donde hoy funcionan las canchas de Rugby y Hockey. Presidió también el Club Hípico Tandil por dos mandatos, espacio donde nació su fervor por la pelota paleta, heredado de su padre. Su entusiasmo deportivo lo llevó también a las canchas de tenis de Independiente, integrando un grupo de amigos que lo acompañó hasta el final. En su jubilación llegó el arte: de la mano de Andrea de Marco y Miguel Valenzuela se convirtió en músico y cantante de tangos. Sus últimos años fueron difíciles, soportando con estoicismo numerosas intervenciones quirúrgicas que limitaron sus habituales charlas en los cafés del centro. Hasta siempre, viejo, amigo y compañero. Te despedimos con el orgullo inmenso de haber sido testigos de tu vida generosa al servicio de la salud, tu hombría de bien y un legado de rectitud y amor que seguirá latiendo con fuerza en nuestra familia y en cada rincón de tu querido Tandil”.
LAURA BERTUZZI (“LALY)
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Nació el 21 de octubre de 1963. Falleció a los 62 años, el 14 de julio de 2026.
“Mami:
Quisiéramos recordarte así, brillante, como lo hará cada persona a la que le iluminaste el camino con tu sonrisa.
Empezaste a recorrer tu vida junto a tus padres Juan Manuel Bertuzzi y Yolanda Esther García; y junto a tus hermanas mayores: Virginia Amalia y Analía Rosana Bertuzzi. Quienes vinieron desde Gardey, y desde la zona de la Base Aérea, a establecerse en Villa Galicia, frente a la Metalúrgica Metan, ya que el abuelo trabajó muchos años allí.
Tu infancia transcurrió en ese barrio, concurriendo a la Escuela Primaria N° 36 de La Movediza, luego a la secundaria en la Escuela Polivalente de Arte, aunque la vida quiso que terminaras el secundario siendo adulta, en el Cens N° 456, allá por 2020, año que te costó un montón, pero superaste tu desafío concluyendo tus estudios con un promedio de 10.
Te casaste con quién en vida fuera mi papá, Néstor Raúl Díaz, (Rulo, quien falleció en 2010 en un trágico accidente). Tuviste dos hijos: a mi hermano Mauricio y yo, Valeria.
Tu vida laboral empezó a muy corta edad, allá por 1981, como ayudante y vendedora en la casa de regalos Coquena, luego fuiste una muy buena vendedora de zapatos en zapatería Alteza. También fuiste empleada en varias loterías de la ciudad. Esa labor de empleada de comercio te permitió desarrollarte mientras conformabas tu propia familia.
Uno de los empleos más significativos de tu vida fue cuando te desempeñaste como empleada de la Obra Social de los Empleados de Comercio (Osecac), donde te destacaste por tu efectiva gestión, tu amable atención y tu calidez humana. Eran extraños los días en que llegaras a casa con las manos vacías. Siempre un chocolate, un regalito, unas flores y muchas historias con nombres y apellidos. Eso te hacía sentir orgullosa, porque quería decir que esas familias habían encontrado una solución gracias a vos. ¡Porque vos sabías hacer! Esos detalles, esa rectitud y afán de justicia molestaban. Tanto que sufriste obstáculos y destratos. Sin embargo para nosotros tus hijos, y para muchas otras personas de la ciudad, fuiste un ejemplo de lucha por los derechos de los trabajadores. Ejerciste como revisora de cuentas suplente de cuentas 3° en la Sociedad de Empleados de Comercio, además te formaste sindicalmente y participaste de la Mesa Intersindical de Tandil. Hechos de irregularidad conocidos en el SEC, denunciados por vos oportunamente, terminaron por desencadenar un despido arbitrario de la OS, lo cual decidiste hacer público en medios locales a través de comunicados de prensa y entrevistas. Luego fuiste secretaria de la Asociación Mutual Amect, lugar que defendiste con uñas y dientes hasta su concurso de quiebra.
Esas circunstancias no te doblegaron, ni aplacaron tu forma de ser y retomaste tu camino de esfuerzo y de continuo trabajo junto a Oscar Menchón en su reconocida papelera. También fuiste colaboradora en el Instituto Amemt, realizando tareas de maestranza. Luego de eso encontraste el lugar que te permitió volver a tu primer amor, la atención al público en el ámbito de la salud. Una tarea que realizabas con todo cariño y una actitud cordial, en el consultorio del odontólogo Germán Arenaza quien fue tu empleador y un muy entrañable amigo. Si bien en el transcurso te jubilaste, decidiste continuar en ese espacio tan querido.
Fuiste siempre un importante sostén del hogar, ya que en algún momento te tocó ser responsable sola de mi hermano y de mí. Nos viste crecer, nos guiaste los pasos bien de cerquita a nosotros y a tus tres nietas, la ‘luz de tus ojos’: Lara y Catarina, mis hijas, que siempre estuvieron al ladito de la abu, y la hermosa Isabella, que se fue con papi y familia a vivir a Comodoro Rivadavia, y a quien te hubiera gustado llenar más de mimos y de cuidados. Asimismo fuiste una gran tía de tus sobrinos a quienes aún de grandes demostrabas ser la tía compinche.
A medida que la vida iba amainando sus tormentas fue madurando el inmenso compromiso que siempre tuviste con el quehacer democrático de tu comunidad, presenciando todos los jueves desde atrás de la barra, cada sesión del Concejo Deliberante, por lo que te supiste ganar el apodo bien puesto de ‘concejala 21’. Dios y yo sabemos todas las oportunidades de estar en una lista electoral que tuviste y que nunca aceptaste porque decías que para hacer cosas ‘vos no precisabas’ pertenecer a ningún partido, ni cobrar un ingreso. Tanto era tu desinteresado ejercicio democrático que le ayudaste a realizar la campaña electoral a varios conocidos representantes, y sin dudas lo hubieras seguido haciendo si no te hubieras ido de este plano. Te llevaste una gran amistad de ese recinto. Tu amada amiga Nilda. Que te acompañó hasta tu último aliento.
Otra esfera relacionada fue tu compromiso socio comunitario, ya que te involucraste hasta el final con la conformación de la Asociación Civil Granito de Mostaza, el comedor y merendero que inició tu hermana Virginia en el barrio La Movediza, donde brindan actividades tres veces a la semana. Estuviste vinculada a sus actividades religiosas poniendo el pecho, hasta el el alma; hasta que viste el último ladrillo colocado en su lugar no descansaste. Organizabas fechas, eventos solidarios, convocatorias, donaciones, un padrinazgo. Recursos que después se extendían a pedidos de otras familias e instituciones no gubernamentales. ¡Ay, mami!, yo sí tengo memoria de todo el esfuerzo que empeñaste en ese sueño. No fue magia. Fue Dios seguramente obrando a través de tu dignidad y de tu trabajo.
Charlatana y cuestionadora de la autoridad en la vida diaria y en la virtualidad, te fuiste haciendo muy popular en la vida de la localidad y en redes sociales por tus picantes opiniones políticas. Generabas amor u odio. Pero no pasabas desapercibida jamás. Claro que influías. Un día al lado tuyo era una catarata de mensajes de pedidos de algún tipo, de llamadas por responder, de cosas que conseguir.
Tus últimos días te encontraron disfrutando también de tu gran pasión: el fútbol. Desde chica, cuando se conocieron con papá, él te contagió el fervor por la que fue la casaca de tus amores: la de Gimnasia y Esgrima de Tandil, tanto así que ambos serán recordados como los hinchas N°1 del Lobo. Esas camisetas firmadas del campeonato logrado en 1993 no me dejan mentir. No conozco una persona en toda Tandil que tenga el registro histórico mens sana que vos compilaste, llenando carpetas con cada recorte de los diarios donde aparecía un titular del Lobo. Participaste alguna vez de la Comisión Directiva del club, del que, lamentablemente, por diferencias de criterio te distanciaste.
Te hiciste un lugarcito en los corazones de muchos cuando empezaste a ejercer tu otra pasión: la fotografía y el registro audiovisual de los partidos. Tu amor por el encuentro y el deporte te fueron poniendo en el lugar que merecías. Fuiste un emblema del fútbol tandilense. Tus credenciales rezaban: ‘prensa’, tanto del club Gimnasia, como de la Liga Tandilense de Fútbol, de la que fuiste una incansable colaboradora. Tuviste el placer de captar no sólo momentos de tu club, sino de caminar cada cancha, de disfrutar cada partido que se disputaba en los torneos locales, en todas las divisiones tanto mayores, fútbol femenino e infantiles. También pudiste disfrutar de ver al club Santamarina y acompañaste con mucha alegría a la selección tandilense en la obtención de la Copa País. Ahora que no estás puedo decir que fuiste una promotora importante del proyecto ‘Infancias Respetadas’ en el deporte, en pos de erradicar la violencia en el fútbol infantil local. Problemática que afecta al desarrollo integral de los menores y con la que te encontrabas a diario más de lo que hubieras querido.
También ejerciste el rol de comunicadora social, periodismo y producción multimedial, formación que cursaste en el CFP 403 . Participaste en varios programas radiales como Buen Día, Tandil en FM de las Sierras 100.5 junto a Ramiro Cobo, en el que entrevistabas a personajes reconocidos a nivel local, y te gustaba generar debate político; y por último, en Familias con Domingo Agrario en FM Pasión 102.9, programa al que te invitó a participar el señor Jorge Deliso; y como él decía en su despedida, en poquito tiempo llegaste a conquistar el cariño del público del Fútbol Agrario, presenciar cada domingo sus fechas, sentirte como en casa, en familia. Fechas de la Liga Agraria de las que volvías corriendo para llegar a las del fútbol local. Sin duda cosechaste grandes amistades por todos los sitios en los que anduviste como torbellino. Siempre desinteresadamente compartías tus registros. Y, como decías: ‘nunca será solo fútbol’.
Nuestra procesión comenzó aquel 13 de mayo que te diagnosticaron un tumor cerebral: el más agresivo que existe, después de que fuimos a la guardia a regañadientes. Eras tan vital, llena de energía, que ninguno podemos creer todavía que unos días de dolor de cabeza e insomnio desencadenarían en esta situación tan dolorosa. Creímos que solamente estabas atravesando un momento de mucho estrés, preocupada por nosotras que estamos sin trabajo, y por la terrible situación socioeconómica y política de Argentina. Si pudiera reconocerte un solo defecto, es que siempre te preocupaste mucho, quizás por demás, por nosotras principalmente y también por los más vulnerables…
Superaste con todo éxito una cirugía compleja, pero al ser tan agresivo ese ‘bicho’ le fuiste dando batalla con mucha dignidad hasta aquel 14 de julio, en que tu luz se apagó del todo; mientras esperabas se aprobara el tratamiento oncológico por parte de PAMI, y por el cual tuvimos que realizar un Recurso de Amparo en la Defensoría del Pueblo de la Nación. Aunque probablemente hubiese sido en vano. La esperanza fue nuestra guía hasta el final. Seguro estarás haciendo justicia desde allá arriba. O por lo menos la paz.
‘Los que la vieron pasar la sienten; quienes la conocieron la lloran; y los que la amamos, la sentiremos en nuestro corazón para siempre’.
Que descanses en la luz y en la paz infinitas. Que Dios guarde tu alma en un lugar sagrado y merecido. Gracias por todo. Vuela muy alto. Te amamos por siempre, mami’.
LUCÍA CLARA PRESTIFILIPPO
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Nació el 16 de octubre de 1939. Falleció el 15 de julio de 2026 a los 86 años.
Casada con Santiago Héctor Ekeroth, tuvo siete hijos: Santiago Héctor, Cecilia Clara, Juan Carlos, Graciela Lucía, Jorge Alberto, Susana Beatriz y Néstor Ricardo Ekeroth. Era abuela de Luciana y María Eugenia Ruppel; María Celeste, Cristian Santiago y Bernabé Ekeroth; Yanina Soledad Lombardozzo; Mauro Timoteo, Jeremías Lucas, Micaela y Samuel Panizza; y Constanza, Alexandrina y Victoria Ekeroth.
“Sabemos que ahora estas disfrutando en tu hogar celestial. Le damos gracias a nuestro Dios y Padre por haber tenido tan hermoso ejemplo de fe, dándote siempre por los demás y de tu fortaleza en el Señor. Te amamos por siempre. Tus hijos, nietos, amigos y familia”.
EDGARDO MARTÍNEZ
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Nació el 15 de abril de 1942. Falleció a los 84 años el 16 de julio de 2026.
“Es muy difícil plasmar los sentimientos en palabras cuando se trata de despedir a un amigo pero lo intentaré. Hace unos días partió de este mundo Edgardo Martínez, para nosotros, los vecinos de Villa Italia, era normal verlo cada día de mañana o tarde con frío o calor parado sobre la calle Vigil, escalera sobre Quintana, como soldado en el mangrullo, a la escalera ahora la noto como incompleta. Edgardo se fue a descansar junto a su esposa e hija que tanto extrañaba, ahora está en un lugar donde no existe enfermedad ni dolor. Amigo, guardaré todas y cada una de nuestras charlas mantenidas durante tantos años, te recordaré cómo lo que fuiste: un buen hombre, gran abuelo y amigo. Descansá en paz”.