Necrológicas
V SUE ALICE KEELING DE FRANK
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSue Alice nació el 15 de febrero de 1952 en El Paso, Texas, Estados Unidos, e hizo sus estudios allí, en la misma ciudad. Fue alumna universitaria en el Southern Methodist University (Universidad Metodista del Sur), donde se recibió con licenciatura en Periodismo.
Se casó con Dan Frank de Marfa, Texas, el 5 de enero de 1974. Sue Alice y su esposo formaron a dos hijos, Dan y Scott, en su estancia en Texas. Ambas familias han trabajado con ganado desde los años 1.600. Ella y su esposo continuaron con la ganadería toda su vida.
Trabajar en la estancia no sólo era una inversión, sino una pasión, con largas horas montada a caballo, clasificando al ganado, empujando a la vacas por la manga y trabajando continuamente con la genética, de lo cual muchos gauchos y veterinarios en Tandil pueden dar testimonio.
Llegó a esta ciudad en enero del 2000. Después de pasar por 10 años de sequía intensa en Texas (promedio de 75 milímetros por año), decidió junto a su esposo buscar un lugar donde lloviera más a menudo y Tandil fue ese sitio. En el 2001 adquirieron la estancia Don Gabriel de la familia Cap de Pont. Inmediatamente comenzaron a criar vacas Hereford con astas y caballos de cuarto de milla. Fueron bendecidos cuando sus hijos y nuera llegaron para acompañarlos aquí y también con el nacimiento de tres nietos.
“Sue Alice te diría lo siguiente: Con lo mucho que amaba a su familia y el trabajo de la estancia, el día más memorable de su vida fue el 17 de mayo de 1994, cuando ella aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador personal. Fue una experiencia que le cambió la vida. Entendió que por la gracia de Dios, y a través de la sangre de su hijo, Jesús, que sus pecados fueron perdonados y que ella recibiría la vida eterna, no por medio de las obras, sino solamente a través de la gracia y misericordia de Dios”.
Sue fue diagnosticada con cáncer de linfoma nivel IV en septiembre de 2018. Ella perdió esa batalla y recibió la promesa el 25 de noviembre de 2019. Su familia quisiera agradecer a la excelente comunidad médica de Tandil. “Muchas enfermeras, secretarias, técnicos de laboratorio, farmacias, mujeres de limpieza y doctores ayudaron con lo que pudieron durante la enfermedad de Sue”, expresaron.
V RUBÉN LARSEN (TOTO)
El pasado 2 de diciembre, Rubén Larsen partió hacia la casa del Padre Celestial en la ciudad de Bahía Blanca. Había nacido en María Ignacia (Vela), el 23 de enero 1933. Hijo de Paulina Conni y Rodolfo Larsen, compartió con sus siete hermanos la infancia, adolescencia y juventud en su pueblo natal, participando de la vida social y deportiva de la época.
En su vida laboral se desempeñó como empleado de la empresa Entel.
Contrajo matrimonio con Teresita Bidauri, con quien formó su familia junto a sus dos hijos, Alfredo y Gustavo. Con el tiempo llegaron también sus hijas políticas y la alegría de 6 nietos y 2 bisnietos.
Pasaron los años y para dar posibilidades de estudio a sus hijos, se trasladó a la ciudad de Necochea y luego a Bahía Blanca, donde estableció su domicilio definitivo. Allí, jubilado, tuvo su propio comercio y cosechó muchos amigos por su calidez y hombría de bien.
Fue un ser respetuoso, afectivo, de amor incondicional para los suyos. Guardaba un gran cariño por su pueblo natal, al que regresaba cada tanto y mientras su salud se lo permitió, a visitar a familiares y amigos.
Se fue un buen esposo, padre, abuelo y amigo. Se va a extrañar mucho, pero seguirá en el recuerdo de cada uno de sus seres queridos.
“Qué dichosos son aquellos que mueren en el Señor, porque el premio a sus trabajos, en el cielo les da Dios. Descansa en paz Toto. Tu familia”.
V MARCELO ÁNGEL QUIROGA
El pasado 22 de noviembre falleció, en Tandil, Marcelo Ángel Quiroga, a los 59 años de edad, dejando un profundo dolor entre sus seres queridos. Fue hijo de Haydée Teresa Alfano y Miguel Ángel Quiroga y hermano de Silvia y Laura Quiroga.
Fue un ser lleno de luz, reconocido por desempeñarse desde muy joven como guarda y maquinista en el ferrocarril, lugar donde cosechó un montón de amigos, por su generosidad, su amor al prójimo y el respeto que lo aprendió en la calle, sitio que le dio valores. Dejó un gran vacío que nadie es capaz de superar, ni reemplazar. Se lo extrañará y así será siempre. La vida a veces es injusta, pero seguro que Dios lo tiene en un mejor lugar.
“Tuvimos la suerte de cuidarte y tenerte con nosotros hasta el momento que decidiste dejarnos. Tus últimas palabras me tocaron el alma y me llenaron de dolor: ‘Quédate tranquila, me voy a controlar y vuelvo’.
Su hijo Leandro Quiroga, su nieta Jazmín, sus sobrinos nietos Abril Moriggia y Harón Villalba, sus tíos María y Salvador junto a sus padres y hermanos siempre lo llevarán en sus corazones.
V EMILSE NOEMÍ PÉREZ
Emilse Noemí Pérez fue madre y abuela, y amante de las plantas y los animales. Nació el 20 de junio de 1938, en Tandil, aunque su familia vivía en un pequeño pueblo llamado Egaña, donde permaneció hasta sus veintidós años.
Egaña fue el lugar que la vio crecer, junto a sus dieciséis hermanos y su padre y madre. En ese pequeño pueblo donde en aquel entonces el campo configuraba la mayoría de su paisaje, Emilse se dedicó a la cosecha, el tambo y a cuidar de sus hermanos. Así como también se daba alguna escapada a alguna tertulia que se celebrase, donde le gustaba bailar hasta que le dolieran los pies.
Las labores que le demandaba el campo la obligaron a dejar la escuela en segundo grado, aunque siempre entendió la importancia de la educación y en actos de amor, se veía su convicción reflejada en cómo ayudaba a sus hijos y nietos en sus tareas escolares y así también, ella aprendía un poquito más.
Su reencuentro con Tandil tuvo lugar a sus 22 años, edad en la cual trabajó como empleada doméstica con la familia del conocido doctor Cereseto, del cual relató largas anécdotas a sus nietos.
En una de sus visitas a su hermana, por la entrañable Villa Italia, conoció a quien sería su gran amor. Sin saberlo y como en un cuento, ella pasó por la vereda de un hombre con una gran sonrisa y mirada amable. Don Víctor, como lo apodaban en el barrio, con la camisa agujereada como siempre destacó Emilse, construyendo su casa con sus propias manos, tal como se acostumbraba en aquel entonces; la piropeó y entre risas comenzó una relación de amor que duraría hasta el final de sus días.
Se casaron en febrero de 1963, en la famosa parroquia Nuestra Señora de Begoña, en Villa Italia. De esa unión nació la más maravillosa familia que pudieron imaginar, con cuatro hijos: Julio, Alberto, Miguel y Marcela. Allí vivieron felices hasta que el dolor golpeó su puerta y se llevó la vida de su querido hijo Miguel. Ese dolor se llevó una parte de ella, no le impidió seguir adelante y luchando, buscando fortaleza en su familia.
Con los años llegaron sus seis nietos, quienes la acompañaron en su vejez y en la pérdida de su amor, a quien recordó hasta sus últimos momentos. Otro pedacito de ella se iba, pero otros se sumaban y la vida y su impulso continuo le regalaron cuatro bisnietos a quienes llevó en su corazón.
Emilse siempre será recordada por quienes la amaron por su carácter fuerte y su amor incondicional, propio de una vida de lucha, pero a su vez también como a la más dulce fruta, que a pesar de tener una cascara a veces agria guardaba dentro de sí la dulzura.
“Nos gusta pensar que su alma cayó liviana en compañía de Don Julio Víctor Guerra; pero antes de irse cortó unos malvones que tanto le gustaban y nos dio un último beso en la frente. Siempre te llevaremos en nuestros corazones. Tus hijos, nueras, nietos, bisnietos y amigos. Que en paz descanses”.
V JULIO CÉSAR FALCÓN
El 26 de noviembre de 2019 falleció Julio César Falcón, quien había nacido en Tandil, el 15 de junio de 1956. Sus padres fueron Adelio Falcón (f) y Nelly Oscares, y sus hermanos Alberto y Juan Carlos Falcón.
Cursó sus estudios primarios en el Hogar de Varones y finalizó en la Escuela 5. Desde muy chico le apasionó el folclore, así fue como se formó y pudo cumplir su sueño de ser profesor de folclore y malambo, actividad que desarrolló en su juventud. Luego se dedicó a lo que sería su profesión: armador yesero.
Los fines de semana dirigía en el fútbol agrario, actividad que realizó durante muchos años. En 1979 coincidió con Raquel Rastelli de Falcón, con quien compartió la vida, estando juntos durante 40 años. Ese amor permitió la llegada de sus cuatro hijos: Julio César (f), Darío, Julieta y Rocío Falcón.
En 1993 descubrió un mundo que sería finalmente lo suyo. La radio. Ser comunicador social y hablar con sus oyentes era su felicidad. Con mucho esfuerzo alcanzó en el 2008 su sueño máximo al fundar su propia emisora, denominada “Juniors”, en honor a su hijo fallecido años atrás. Con mucha dedicación y responsabilidad la llevó adelante, con su programa característico “El folclore del ángel”, llevando su voz a muchos hogares. Hasta que un día un ACV le cambiaría su rutina y pasó sus últimos tres años luchando con las secuelas y las enfermedades que fueron llegando.
Con mucho dolor lo despidieron su esposa, su madre, hijos, hijos políticos, nietos, hermanos, hermanos políticos y demás familiares y amigos. Sus restos fueron llevados para su descanso eterno al Cementerio Municipal.
Dedicatoria
“Están presente en cada momento. En una canción o una anécdota, dejaste tanto vacío en la casa y en nosotros. Si hubiésemos sabido que te ibas tan pronto, te hubiéramos abrazado y besado más. Te amamos. Tú señora, hijos y nietos”.
V RUBÉN ALFREDO DE ANTONIO
El pasado 5 de diciembre falleció, en Tandil, Rubén Alfredo De Antonio, a los 84 años de edad. Había nacido en esta ciudad el 19 de febrero de 1935.
Laboralmente se desempeñó como tornero matricero en la sección herramental de Metalúrgica Tandil, tarea que desarrolló hasta su jubilación. Contrajo enlace, a los 27 años, con Brígida Martínez, con quien tuvo a sus tres hijos: Nancy Patricia, Carlos Alfredo y María Gabriela. Luego llegarían Matías y Arella, sus nietos, y más tarde su bisnieta Olivia.
Fue un hombre principalmente honesto, trabajador, expeditivo y solidario con sus habilidades, sin importar el tiempo que tenía de conocer a las personas. Alguien que disfrutaba el espacio compartido con sus amigos y siempre con una anécdota divertida para relatar en alguna reunión.
Su familia agradece atentamente a todos los que trabajaron y asistieron para brindarle una mejor calidad de vida: PAMI, Clínica Chacabuco, Parared. A los amigos y familiares que acompañaron en tan difícil momento. La familia guardará en su memoria sus mejores recuerdos.
V RICARDO SANTOS PACALI
Ricardo Santos Pacali, hijo de Carlos Pacali e Inés Echeverri, fue el segundo de cinco hermanos: Carlos, Tito, Minina y José. Nació el 18 de diciembre de 1944, en la localidad de Gardey. Luego la familia se mudó a Tandil, y Ricardo vivió toda su niñez en el barrio de Villa Italia. Allí conoció a sus dos mejores amigos y hermanos de la vida, Carlos y Samuel.
Trabajó gran parte de su vida en el campo, en Fulton, donde conoció a quien sería su mujer, Sara Petite, y a su familia política, Silverio y Sara (suegros), Hugo, Pedro y Cristina, sus cuñados.
A los 24 años se casó, y nació su hija mayor Silvina -“Ia” para él- y cuatro años más tarde, Carolina, su hija menor, con quien compartió la pasión por el fútbol. De su hija mayor fue abuelo de tres nietas: Macarena, Guillermina y Natali, sus “nenas”, para quienes él, además de un excelente abuelo y compañero, fue su papá.
Una vez instalados con su familia en Tandil, trabajó hasta jubilarse en la planta de silos de Sarasola, a quienes quería como parte de su familia y donde hizo infinidad de amigos.
Jugó hasta sus 50 años en el club Jorge Newbery de Fulton, donde no sólo fue un muy buen jugador, “el mejor número 5 de todo Tandil”, decía él mismo, sino que también formó parte de la comisión directiva y tuvo el placer de ver jugar a su hija y a dos de sus nietas en el equipo de fútbol femenino. Ese era su plan preferido. Ir los domingos a las canchas del Agrario, donde él había pasado gran parte de su vida, ahora como el “hincha número uno” y cábala del equipo femenino.
Siempre alegre, divertido, rodeado de amigos, chistoso, trabajador y predispuesto, así era, con quienes conocía y con quienes no también. Dispuesto a ayudar a los demás, hacía cosas extrañas, como por ejemplo: entrar con el auto hasta la puerta del colegio de sus nietas para que no se mojaran un día de lluvia; querer pagarle el arreglo del auto a un desconocido para que pudiera ir a trabajar; o llevar una docena de facturas todos los meses a las maestras del jardín al que fueron sus nietas durante varios años después de que ellas egresaron. Así era y es él.
Tuvo la suerte, de además de sus tres nietas, (como él quería, estar rodeado de mujeres), de tener dos nietas del corazón Ivana y Lucía, quienes le dieron tres bisnietos Tiziano, Uma y Bastian, a quienes mimo, malcrió y disfrutó siempre.
Hace tres años, la vida y el destino le jugaron una mala pasada. Luego de una cena con amigos, volvió diferente, ya no era el que se había ido ese sábado a la noche. Era otro Ricardo. Fue un golpe muy duro para la familia, que no entendía que quien había sido hasta ese entonces el pilar de la familia, ahora debía ser cuidado, atendido y acompañado por su mujer, sus hijas y sus nietas de otra manera. Fueron años cansadores, de sacrificios, de corridas, pero hermosos. Pudieron disfrutarlo, amarlo y acompañarlo de la misma manera que él lo había hecho con cada una de ellas. Hicieron cosas impensadas, como volverlo “youtuber”, videos para Facebook e Instagram. Tenía su pequeño “club de fans”. El “Richard, el abuelo de los videos”, así lo conocían muchos, sólo de verlo por internet, disfrazado, cantando canciones del Indio Solari e incluso peleando con alguna de nosotras. Disfrutaron tanto cada cosa con él este último tiempo, que eso es lo que les dio la tranquilidad para afrontar hoy esta horrible situación.
“Sabemos que fue feliz, hicimos todo para que así lo fuera y nos lo demostraba con cada foto, con cada sonrisa y con cada abrazo. Amaba y disfrutaba de estar rodeado de su familia. Querido por todo el mundo. Fue siempre un luchador de la vida, la peleó desde chiquito para salir adelante y se enfrentó a muchas situaciones difíciles en la vida. Nos demostró hasta el final, lo que es tener fuerza de voluntad, lo que es tener ganas de vivir y amor por quienes querés.
No quería soltarnos, y nosotras tampoco a él, tuvimos que hacerlo físicamente, pero está en cada una de nosotras, en cómo somos y en cada cosa que hacemos, siempre buscando y esperando que esté orgulloso. Te vamos a recordar siempre alegre, divertido, compañero, gracioso, como vos lo eras, y te vamos a extrañar, demasiado. Gracias porque somos gracias a vos. Te amamos siempre, y para siempre Richard, tu mujer, tus hijas y tus nenas”.
V FÉLIX SÁNCHEZ
El pasado miércoles 27 de noviembre, a los 85 años de edad, falleció Félix Sánchez, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Nació el 30 de mayo de 1934, originario de Herradura, Formosa, creció en un hogar de familia humilde, dedicado a tareas rurales de la zona; viviendo allí hasta los 15 años cuando decidió viajar a Buenos Aires e iniciar su carrera militar.
Años después se casó con María Delia Larraggione, oriunda de Tres Arroyos, con quien se radicó en Tandil, y formaron una familia. Una vez retirado y ya de adulto, terminó el secundario e hizo un año en la carrera de Económicas de la Unicen.
Durante mucho tiempo fue presidente del Cirse y colaboró activamente en la Capilla de Guadalupe, hasta años atrás en los que su vista ya no se lo permitió.
Él fue una persona honrada, honorable, respetuosa y generosa.
“Su hija, yerno, sus tres nietos, familia y amigos desean expresar su eterno amor por un gran hombre, ser humano inolvidable y que su imagen de hombre de bien, quedará guardada por siempre en nosotros”.
Más de 33 mil inscriptos para cursar en las
facultades de la Universidad de La Plata
Más de 33.000 jóvenes se anotaron para ingresar a alguna de las 115 carreras de grado que se dictan en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), al finalizar el plazo de inscripción de las mismas, informó esa casa de estudios.
Según se consignó, pese a que en algunas facultades se dispuso una prórroga, un total de 33.428 jóvenes completaron la ficha de inscripción, lo que supera a los 32.481 del año pasado.
La UNLP informó que los datos finales se conocerán en las primeras semanas de marzo, luego de que el Centro de Procesamiento de la Información (Cespi) complete las tareas de análisis y carga de datos.
La Facultad de Medicina fue la más elegida con 7.500 inscriptos, en tanto que la menor cantidad de ingresantes se anotaron en Agronomía con 275.
En Arquitectura hubo 1.207 inscriptos; Astronomía, 364; Artes, 3.629; Ciencias Exactas, 879; Ciencias Económicas, 3.100; Ciencias Jurídicas, 2997; Ciencias Naturales, 645; Humanidades, 3.950 y Veterinaria, 1.020.
En Informática hubo 1.410 anotados; Ingeniería, 1.800; Odontología, 865; Periodismo, 1.353; Psicología, 2.877 y Trabajo Social, 577. (Télam).
