Necrológicas de la ciudad
El recuerdo para Amílcar Marino y Stella Maris Islas.
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AMÍLCAR EDGARDO MARINO
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Nació en Rauch el 3 de agosto de 1941. Falleció a los 85 años el 24 de septiembre de 2026.
Padres: Martina Gregoria Mario y Carmelo Marino.
Tenía diez hermanos. Se casó con Marta Angélica Calderón el 14 de marzo de 1969, en Tandil.
Fue padre de Walter Edgardo, María Fabiana, Gabriela Patricia y María Laura.
Y abuelo de Julián Agustín Torrissi, Tomás Nahuel Torrissi, Lucrecia Casanova, Martina Torrissi, Aaron Casanova y Ludmila Lavin.
Trabajó en Buxton y en la Municipalidad de Tandil. Fue pochoclero en la esquina de San Martín y 9 de Julio.
También trabajó en Gas del Estado durante su estadía en Puerto Madryn.
Concurrió hasta séptimo grado a la Escuela N° 7. En su infancia, vivió en Mitre al 100. En su adolescencia, se mudó a Alberdi al 1.100. Luego, se trasladó a Villa Aguirre.
Le gustaba mucho viajar a Mar del Plata a ver a su hijo Walter y a Rauch, donde uno de sus hermanos tenía campo. También iba a Puerto San Julián (provincia de Santa Cruz) a ver a su hija Laura, además de a sus yerno y nietos.
También viajó a Córdoba, Bariloche y Punta Arenas (Chile).
Le gustaba mucho escuchar tango, siendo Jorge Falcón y Julio Sosa sus cantantes favoritos.
Le gustaba cantar, junto a sus hermanos tenía una orquesta. Le gustaba organizar comidas con su familia, siendo el asado y los canelones sus comidas favoritas.
Era muy hablador, confiado con cualquier persona. Se emocionaba fácilmente, llegando incluso a derramar lágrimas de alegría.
Al finalizar cualquier conversación, le preguntaba a cada persona si necesitaba dinero o algo, porque le encantaba ayudar.
Si alguien no tenía para pagar un paquete de pochoclos, se lo regalaba o le decía “pagámelo cuando puedas”. Si había un matrimonio con dos hijos, le cobraba un solo paquete y le daba dos bolsas con misma cantidad a los niños (porque tal vez no podían pagar ambos paquetes).
STELLA MARIS ISLAS
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Nació el 6 de marzo de 1950. Falleció a los 76 años, el 20 de septiembre de 2026.
Hija de David y Mercedes, fue la menor de seis hermanos: Beatriz, Adela, Alicia, Sarita y David. Falleció rodeada de amor y cuidados en el lugar que fue su hogar en el último tiempo: Residencia Los Nogales.
Mujer de carácter y gran inquietud intelectual, estudió el Profesorado de Física y Matemática en Azul. Se desempeñó como docente del nivel secundario en diversas instituciones tandilenses y fue una destacada profesional en el ámbito universitario, tanto en la Unicen -sobre todo en la Facultad de Ciencias Exactas-, como en otras universidades del país y del extranjero.
Fue Profesora, Magister y Doctora. Dio cursos, capacitaciones, charlas, clases, hizo publicaciones. Siempre en el campo de la enseñanza de las ciencias, más específicamente en lo referente a la didáctica de la enseñanza de la Física.
“Quienes fuimos sus alumnos recordamos a una profesora apasionada por lo que sabía y más aún por cómo lo trasmitía.
Férrea en sus pensamientos y posturas, de carácter fuerte, aventurera, viajera, amorosa a su manera, excelente amiga y compañera, dejó una huella imborrable en aquéllos que la conocieron.
Y también fue una tía, una hermana, una hija, una amiga. La tía Stella fue con nosotros, sus sobrinos, y con sus sobrinos nietos, una presencia que invitaba a su casa del Barrio Golf no sólo a pasar la tarde sino a compartir un momento de charlas profundas y risas frescas. Siempre llegaban amigas y amigos. Sus perras, nos recibían alborotadas. Siempre había música, otra de sus pasiones. Un cafecito, un mate. Le encantaba cantar y hacer yoga.
Quizá hubo dolores que fueron más profundos que los del cuerpo, pero de algo estamos seguros: tu legado de sabiduría sigue en nosotros, la generación que sigue y en todos aquéllos que te recordarán por siempre diciendo: Qué gran profesora, qué buena amiga, qué genia la tía’.
Te amamos por siempre. Tus sobrinos Mecha y Alberto; Pedro y Paola; Ceci y Jon; Juli, Martin y Luján junto a tu cuña Graciela y tus sobrinos nietos Martin y Giane; Mateo, Felipe, Ine y Mary; Mica, Guada y Pablo, Galo y Ampi; Juanma y Beni y Fausti”.
JORGE EDGARDO ULLÚA (COCO)
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Nació en San Antonio Oeste, Río Negro, el 24 de septiembre de 1941. Falleció a los 84 años, el 12 de septiembre de 2026.
Vivió sus primeros años en su ciudad natal junto a sus padres y hermanos, hasta los 7 años . Siguió su infancia en Esquel, Chubut , ya que por el trabajo de su padre (ferroviario) fue trasladado a diversos destinos, hasta llegar finalmente a radicarse toda la familia en Tandil, donde él formaría la propia.
A los 19 años conoció a quien sería su esposa por siempre: María del Carmen Sáez, con quien tuvo tres hijos.
Laboralmente siguió los pasos de su padre, ingresando a Ferrocarriles Argentinos, pasando por todas las áreas y tareas, hasta llegar a convertirse en conductor de locomotoras, labor que lo enorgullecía. Lo hacía con absoluta responsabilidad, transportando miles de pasajeros en épocas doradas del tren. Más acá en el tiempo, lo hizo en la empresa Ferrosur, llevando a destino toneladas de carga.
Al jubilarse, con sus jvenes y vitales 60 años, no se quedó quieto y, con la voluntad que lo caracterizaba, acompañó por el lapso de 20 años a su hijo Claudio a trabajar en la construcción, llevando a cada lugar que pisó sus chistes, cuentos anécdotas, dejando huellas imborrables en la gente que lo conoció.
“Papá, aún no podemos creer que tu hermosa sonrisa y grandes consejos no estarán más, pero nos quedan todas tus enseñanzas y la paz de saber que fuiste un gran hombre.
¡Te amamos siempre!
Tu esposa, María.
Tus hijos Andrea, Claudio, Rosana y Jorge.
Tus nietos Francisco, Fiorella, Sofia, Moira, Jade y Tomás”.
GILBERTO ABEL MORGAVI
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Nació en Rauch el 30 de octubre de 1963. Falleció a los 62 años, el 21 de septiembre de 2026.
“Llegó a Tandil en 1982 con un bolso lleno de ilusiones en busca de un título y un futuro, y allí fue construyendo, paso a paso, su historia. Se formó como Profesor y Licenciado en Ciencias de la Educación en Unicen, participó en el Centro de Estudiantes y en la Comisión Directiva del Club Excursionistas. Fue docente en distintas instituciones, entre ellas la Escuela Normal y el Colegio San José, donde compartió conocimientos, ideas y parte de su vida.
Pero Gilberto fue mucho más que sus títulos y su profesión.
El "Conejo" para algunos, "Gilbert" para otros.
Fue un hombre apasionado por el fútbol, por esas charlas interminables, por la emoción de compartir una cancha y todo lo que el fútbol despierta.
Fue también un hombre de pensamiento, amante de la filosofía, de las preguntas profundas, de reflexionar sobre la vida y buscar siempre nuevos sentidos.
En 1987 encontró a su compañera de vida. Juntos construyeron una familia, tuvieron dos hijos y fueron dando forma a un hogar lleno de historias, sueños y momentos compartidos.Y si algo lo definió fue su capacidad para hacer, construir y no rendirse.
Construyó su casa con sus propias manos, con esfuerzo y dedicación. Lo hizo igual que con su vida: ladrillo sobre ladrillo, desafío sobre desafío, siempre adelante.
Porque Gilberto supo enfrentar las adversidades con fortaleza.
Cuando la vida puso obstáculos, él buscó la manera de atravesarlos.
Cuando el camino se hizo difícil, siguió caminando.
Cuando no hubo caminos, él los creó.
Nunca dejó de luchar por aquello y aquéllos que amaba.
Hoy su ausencia deja un vacío imposible de llenar.
Pero también quedan sus palabras, sus enseñanzas, sus conversaciones, sus pasiones, sus gestos, sus luchas y, sobre todas las cosas, el amor que dio y recibió de su familia y de quienes compartieron su camino.
Quedan sus hijos, su compañera de vida, sus amigos, sus alumnos y tantas personas que, de una u otra manera, fueron parte de su historia.
Y queda su ejemplo. El de un hombre que construyó con sus manos, que enseñó con su vocación, que pensó con libertad,
que amó profundamente y que nunca dejó de enfrentar las adversidades.
Gilberto, tu vida fue una historia de esfuerzo, pasión y amor.
Hoy te despedimos con tristeza, pero también con inmensa gratitud por haberte tenido en nuestras vidas.
Tu presencia se fue, pero tu huella queda para siempre.
Te recordaremos. Te extrañaremos.
Y te llevaremos siempre en el corazón”.