El periodismo de cercanía como trinchera humana: calidad, confianza y un lazo más vigente que nunca
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Lidia tiene un Taller Literario que integran 10 personas, todos adultos mayores. Es un espacio de creación, a través de las palabras, de historias, vivencias, sentimientos y universos. Sobre la vida, sobre el amor, sobre la soledad, sobre la esperanza... Hace una década sostienen ese espacio, ese lugar que habitan y hacen propio.
En 2024 Lidia se contactó con El Eco de Tandil. Es el medio de la ciudad. El que está desde 1882. El que todos conocen. Al que llaman a diario para preguntar cosas variadas que hacen al quehacer cotidiano de la comunidad. Todos saben que estamos en Yrigoyen 560. Que si vienen al edificio, en Recepción serán atendidos siempre porque hay personas. Sí, personas reales. De esas que te devuelven una sonrisa luego de un ¡Buen día! o que te ayudan con el pedido que suelen hacer. Y luego de esa primera aproximación, están los periodistas que a diario informan sobre lo que pasa. Allí salen al encuentro, mucha veces con un papel y una lapicera, para tomar un pedido de nota, escuchar un reclamo vecinal o simplemente intercambiar un punto de vista.
En tiempos donde la Inteligencia Artificial parece estar atravesando fuertemente el modo de producción y distribución de la información y las noticias, el periodismo de cercanía se convirtió en una trinchera humana formidable.
Ese año, Lidia nos había pedido si podíamos publicar en las páginas del diario de papel los cuentos que habían realizado en el Taller. Los editamos para su presentación, buscamos un día donde podíamos dedicar dos páginas al tema, y lo hicimos. El agradecimiento fue infinito. A veces no nos damos cuenta, pero el valor simbólico que tiene para las personas verse reflejadas en los medios que son parte de su vida constituye un lazo indisoluble.
Este año, hace unos meses, el pedido se renovó: había más producción, más cuentos, más para compartir. Fue más complejo encontrar el espacio , pero lo pudimos hacer. En dos días diferentes, publicamos los cuentos del Taller que coordina Lidia. Y obvio, también lo hicimos en la web. ¿Cuál es el valor de un medio? ¿La ferocidad descarnada por venderse al mejor postor a cambio de un click o un diario más que se vende o la posibilidad de buscar un equilibrio entre la demanda de la industria y la vida de la comunidad? Prefiero pensar en la segunda, en ese lazo que está más vigente que nunca. La tecnología no nos alejó de audiencia, de los lectores, de la gente... al contrario, en tiempos de pantallas, de redes sociales, de IA, hay algo que late fuerte y es el periodismo de cercanía.
Luego de la publicación Lidia se acercó con una compañera del Taller. Me entregaron un escrito que vale más que un premio académico, periodístico o una entrevista lograda de esas que son difíciles. Decía: "La madre Teresa de Calcuta, símbolo de humildad y amor, dijo: "Yo soy el lápiz de Dios, un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere". Las integrantes del Taller ´Alas en Fantasía´, agradecen al Sr. José Di Bártolo por posibilitar que nuestras alas se posen en las páginas del diario El Eco de Tandil y los lectores descubran nuestro vuelo".
Se lo mostré orgulloso a mis hijos. Se lo compartí a mis afectos y mi familia. Ahora lo hago con todos con una profunda convicción: larga vida al periodismo, ese que tiene sentido social, ese que es humano, ese que no se vende, ese que tantas veces ha sido criticado, denostado, basureado... ese que es capaz de dar alegrías por su lazo con la comunidad, ese que es capaz de cubrir desde el evento político más trascendente de una ciudad hasta el acontecimiento social de un rincón de un barrio... ese que, como dijo el Papa Francisco, construye puentes con narrativas que inspiran y unen... no hay IA que pueda con eso. Esperemos que nunca la haya.