Las mujeres ganan espacio en la profesión de veterinaria para los grandes animales
En un nuevo podcast de Eco Campo sobre la mujer en el campo, la entrevistada fue la veterinaria Alejandra Fuhr, quien nació en Trelew y estudió Ciencias Veterinarias en Tandil.

Radicada en la zona de María Ignacia (estación Vela), posee su veterinaria y se dedica a trabajar en el campo con grandes animales y es su pasión.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComentó que “nunca lo dudé” al hablar de su elección profesional y acotó que “siempre, desde chiquita, se lo decía a mis papás. Les caía con algún gato o un perro enfermo, algo siempre encontraba para llevar a mi casa para curar”.

Es que “casi todos arrancamos por el amor a los animales y te das cuenta que no solamente ese amor sostiene a la profesión”.
Sobre su presente profesional Alejandra Fuhr indicó que por ser oriunda del sur, “de chiquita yo vaca veía poco y nada, que es en realidad lo que hago mucho acá. Íbamos al campo con mi abuelo y era pura oveja. Pero, en realidad inicialmente arranqué con la idea de dedicarme a pequeños, peros y gatos, más que nada. En el transcurso de la carrera empecé con
la curiosidad por este tema de la vaca y el campo”.
Es que Alejandra no tuvo un vínculo muy fuerte con esa realidad, salvo que “iba con mi abuelo los fines de semana. Él era encargado en una estancia. Mi abuelo falleció cuando yo tenía entre ocho y diez años… Mi familia era de ciudad: mi papá fotógrafo y mi mamá ama de casa. No era gente de campo”.
Explicó que “en el transcurso de la carrera se me despertó la curiosidad, aunque todos me decían no, porque era mujer y debía trabajar en el campo. Como cabezadura, le metí nomás igual”.
Cuestión de maña
Si bien las mujeres veterinarias eligen pequeños animales, Alejandra Fuhr dijo que “al principio el miedo este que todos me planteaban y me decían que tuviera cuidado, por una cuestión de fuerza ya que a veces es muy bruto el laburo en el campo…. La verdad que cuando salís a la cancha te das cuenta de que nada que ver. No es una cuestión de fuerza, sino de maña total. De hecho, siento en un montón de aspectos en el campo que la mano y la cabeza de la mujer juegan muy a favor en el sentido de que por ahí tenemos, no sé, algo. No me quiero poner feminista, porque cero, pero sí hay un sentido más que nos acompaña y nos ayuda bastante”.
Consultado sobre las primeras salidas a campo, señaló que fue con “algo de miedo, ya que “no sabía cómo gritaba una vaca, me acuerdo” señaló entre risas.
Recordó que su tutor de residencia “me decía `grítale` y no sabía casi ni cómo manejarme bien en la manga. Hoy es algo que subo y bajo como un viento. Una de las cosas que más me gusta es estar en la manga, haciendo sanidad y tacto. La verdad que lo disfruto un montón”.
Desde jabalíes hasta zorrinos
Alejandra Fuhr dijo que “siempre estuve laburando en el campo desde que salí de la Facultad, y pensé que así iba a seguir un poco el ritmo. Pero cuando abrimos la veterinaria en Vela fue como que empezó a llegar de todo: he atendido de todo, hasta jabalí, conejito de la India, ovejas, zorrinos… La verdad es que hacemos un poco de todo, hago también clínica de pequeños. Y de afuera, todo lo que surge, como cesáreas, prolapso, tacto…”
La veterinaria planteó que “disfruto mucho el tema de salir al campo. Te renueva todo. Es un mundo distinto, no sé cómo ponerlo en palabras”.
“Estuvimos trabajando para una empresa grande que tiene feedlot, por lo que supimos manejar todo lo que es caravana electrónica y trazabilidad, es muy práctico”, señaló como una de sus experiencias personales.
También atiende otros establecimientos que son chicos, con pocos animales, donde hay poca tecnología de tipo electrónico.
Organización familiar
Cuando se le preguntó acerca de cómo se organiza familiarmente, explicó que tiene a su marido y a su hija de cuatro años. “Como nos organizamos, la mayoría de las veces termina conmigo en el campo”, acotó.
“Si hay una tía o una abuela que coincida o que se queda en el jardín, nos abrigamos y vamos nomás. Ya está acostumbrada”, indicó con ternura. “Le gusta y está acostumbrada… en casa hay perro, gato, ternero, de todo…”.
Finalmente, cuando se le pidió una orientación para aquellas chicas que no animan a dedicarse a los grandes animales, Alejandra Fuhr señaló que “gracias a Dios está cambiando la mentalidad. Cuando yo salí todavía te miraban de reojo, como diciendo ¿una mujer en el campo?, esto es laburo de hombres. Esa mentalidad por suerte está cambiando y te vas dando cuenta eso que digo, que no es fuerza sino maña Y si realmente te gusta, las cosas se van dando. Ya no es un área que sea exclusiva para hombres y se van acostumbrando. No es tan raro ver que llega el veterinario y es una veterinaria. Algunos todavía se sorprenden y te ponen a prueba. No abro la boca. Los dejo que evalúen ellos. Cuando termino el trabajo y sale todo bien escucho un `mirá vos!´”.
Concluyó en que “no hay que tener miedo, si bien al principio todos lo tenemos, más si no venimos de ese mundo. Creo que eso fue por ahí un poco lo que me jugaba más en contra. Con paciencia, todo se logra y si te gusta hay que ir por ahí. Todo se va abriendo después”, concluyó.