Denuncia contra la Justicia en la causa de la “secta rusa” de Bariloche
Las mujeres denunciantes son Svetlana Komkova, traductora, y Nadezhda “Angelina” Belyakova, que se dedica al diseño de ropa. Ambas imputadas dijeron que en la formación de cargos la Justicia y la Policía les advirtieron que “si no eran víctimas, eran cómplices” del presunto líder de ese grupo, Konstantin Rudnev.
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Dos de las imputadas en la causa conocida como la “secta rusa de Bariloche” arremetieron contra la Justicia y la Policía al remarcar que en la formación de cargos les advirtieron que “si no eran víctimas, eran cómplices” del presunto líder de ese grupo, Konstantin Rudnev.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas mujeres en cuestión son Svetlana Komkova, quien es traductora, y Nadezhda “Angelina” Belyakova, que se dedica en su país al diseño de ropa.
Las mujeres también denunciaron que los efectivos de la Policía Federal al señalar que “no estaban con sus uniformes”, las “golpearon” y las “escupieron en la cara”.
En declaraciones al programa “Tiempo de policiales” por ATP Stream, Komkova recordó cuando se hizo la formación de cargos y afirmó: “A casi todas nosotras, las veinte chicas, nos preguntaron si éramos víctimas, y dijimos ‘¿víctima de qué?’. No nos explicaban nada”.
Asimismo, añadió: “Después, en la formulación de cargos, se dijo `puede ser que no sean conscientes de que son víctimas`, pero si no son víctimas, entonces son cómplices`. Así se armó. No hay veinte víctimas ni veinte cómplices, no hay drogas, no hay pruebas. Y lo que hicieron, con datos personales filtrados, es un crimen”.
Por su parte, Belyakova indicó: “Al comienzo me preguntaron si yo era víctima de alguien. Yo respondí que vine como turista desde Moscú, que no soy miembro de ninguna organización y que no lo conocía antes a Rudnev. Tampoco vivíamos en una aldea con él. Todo eso es falso”.
Ambas mujeres hablaron en español con tramos traducidos y sostuvieron que la causa se armó a partir de “interpretaciones” y “rumores”, sin elementos concretos.
“Yo soy profesora de idiomas, yo no vendo bebés”, dijo Komkova, mientras que Angelina, afirmó: “Es un absurdo, no hay absolutamente ninguna prueba”.
Según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas, la causa es llevada adelante por la Sede Fiscal Descentralizada de San Carlos de Bariloche, a cargo del fiscal general Fernando Arrigo, quien actúa junto a los auxiliares fiscales Gustavo Revora y Tomás Labal.
Y el juez de la misma es Gustavo Zapata, quien semanas atrás le concedió la prisión domiciliaria a Rudnev, pero en la instancia superior en Cámara se la rechazaron por pedido de la Fiscalía.
La traductora explicó que vive en Brasil, porque su pareja nación allí y explicó que llegó a Bariloche por turismo y deporte: “Vivo hace 16 años en América Latina, soy residente de Brasil… uno de los destinos era Argentina fue Bariloche”.
Según su versión, fue contactada por Angelina para oficiar de traductora de una joven rusa -a quien nombran como Elena Makarova- durante controles médicos.
“Siempre acostumbro a ayudar a varios rusos… le dije sí, claro. Nunca podía imaginar que un acto de ayuda… terminaría en una causa penal”, resumió.
Ante la pregunta central sobre qué “vieron raro” en el hospital y cómo se llegó a la intervención policial, Komkova apuntó a una secuencia de preguntas y actitudes que, para ella, no fueron tratadas luego como correspondía en el expediente.
“La consulta duró dos horas… contestó todas las preguntas con paciencia”, relató, y subrayó: “Esta doctora no está en nuestro legajo como testigo… estaba en el gabinete 21”.
En cambio, cuestionó el rol de una enfermera a la que describió como insistente con una única pregunta: “`¿Dónde está el padre de su hijo?`, le dijo y Elena estaba muy incómoda, porque en Rusia preguntar esto es mucha falta de educación”, explicó.
La joven se había ido de su país de origen porque escapó de su pareja, quien era alcohólico y la golpeaba de manera frecuente, con el objetivo de encontrar tranquilidad en la Argentina.
“Ella no quería hablar de este hombre, sólo le interesaba ser libre y terminar con esa relación tóxica”, detalló la traductora.
Komkova sostuvo que lo que más la alarmó fue una advertencia que, según dijo, les hicieron en el hospital: “Varias veces nos dijo esta enfermera que sin ‘el documento del padre de tu hijo no vas a poder sacarlo del hospital’. El mensaje en nuestra cultura es considerado muy intimidante, más teniendo en cuenta el estado emocional de la embarazada. A todo esto hay que agregarle que estás en otro país”. (NA).
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